La marquesa de Ruiz de Castilla, Cristina Ordovás Gómez-Jordana, acusada de apropiarse indebidamente de un cuadro de Anthony Van Dyck, defendió ayer en el juicio que «nunca» ha vendido una obra de este pintor flamenco y aseguró que «todo es una estafa preparada»; ella es la «víctima de un engaño».
Así lo mantuvo la marquesa en la vista pública celebrada en la Audiencia Provincial sobre su supuesta apropiación de un cuadro atribuido a este artista titulado ‘Anna Sofía, condesa de Camarvon’, valorado en unos 165.000 euros.
En este sentido, Ordovás afirmó que nunca había trabajado en la compra-venta de cuadros y que todo se desarrolló porque el señor Pedro Saorín, dedicado a las artes plásticas y conocido de la implicada, le ofreció tres lienzos en verano de 2014, entre los que se encontraba este ‘Van Dyck’, en copropiedad con dos coleccionistas ingleses que han encabezado la acusación particular.
Ante esta situación y a la hora de proceder al pago del cuadro, afirmó que su intención era que Saorín le devolviera un dinero que supuestamente le debía por un valor de 320.000 euros para poder pagarlos, algo que él como testigo ha negado rotundamente.
Posteriormente, señaló que pensaba devolver el cuadro cuando sufrió un robo en su casa y se dio cuenta de que la pintura había desaparecido.
De esa forma explicó que en este momento se percató de que el cuadro no estaba en su posesión y que se lo había dado sin querer a un coleccionista alemán, que se llevó varios de sus lienzos para ofrecérselo a unos clientes.
«No contaba con que se llevara ese, se equivocaría el criado al dárselos», aseguró.
En ese momento, afirmó que sus asesores fueron a buscar los cuadros pero que no quería devolverlos, a lo que añadió que fue una «estafa preparada».
Ante esta situación, Ordovás devolvió los otros dos cuadros de la colección que la había ofrecido Saorín. Además, insistió en que ella «jamás» vendió el cuadro en Zurich el año pasado.
«Está loco, me está insultando», contestó ante la pregunta del abogado de la acusación particular.
«DIJO QUE IBA A REALIZAR EL PAGO»
Por su parte, los denunciantes aseguraron que adquirieron el ‘Van Dyck’ en 2009 por un precio del entorno a las 40.000 libras y que dejaron el cuadro a cargo de Pedro Saorín para que encontrase un comprador interesado, que en este caso era Cristina Ordovás.
«Cerramos el acuerdo y ella aceptó, dijo que iba a realizar el pago», señaló el querellante John Gloyne, a lo que añadió que «nunca pagó» y siempre les decía que iba a pagar la semana siguiente.
El otro propietario aseguró que se produjeron acuerdos verbales, pero que ninguno se llegó a completar y que se estableció un precio final de 150.000 euros por el ‘Van Dyck’.
«No hemos recuperado el cuadro», apuntó.
Ante esta situación, Saorín declaró que le vendió la pintura a la marquesa para que la vendiera, no para su adquisición.
«Yo le dije a Cristina que no me gustaba su actitud. Un mes después de dejárselo me quité de la operación y les dije a los propietarios que retirarán el cuadro», afirmó Saorín.
Ante la posible deuda que Saorín mantenía con la marquesa Ruiz de Castilla, dijo que «no le debía dinero en absoluto» y que no había recibido ninguna demanda por su parte.
«La conozco, pero lo que hizo está mal hecho», concluyó.
Por último, en las conclusiones del juicio el abogado de la defensa afirmó que los hechos pueden suponer un incumplimiento contractual, que abarca el ámbito civil, pero en ningún caso el penal, como se está juzgando actualmente.
Por su parte, la Fiscalía Provincial de Madrid pide cuatro años de cárcel para la marquesa Cristina Ordovás y una indemnización de 165.000 euros y la acusación particular solicita la misma cantidad junto a tres años de prisión, a la espera de que se conozca la sentencia.