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Una magistrada da por hecho que un abogado puede estar en 3 sitios diferentes a la vez

Sobre estas líneas, el abogado Juan Gonzalo Ospina, a quien una magistrada parece atribuir que tiene el don de la ubicuidad, que muchos santos católicos poseyeron en la antigüedad.
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La magistrada titular del Juzgado de Instrucción 3 de Vigo, María del Sol López Martínez, da por hecho que el abogado Juan Gonzalo Ospina, diputado del Colegio de Abogados de Madrid, posee el don de la ubicuidad.

El don de poder estar en dos sitios, «materialmente», al mismo tiempo. O en tres.

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Esto es lo que se deduce de la providencia dictada por la citada magistrada para responder a la solicitud del abogado de poder cambiar el señalamiento que había fijado en su Juzgado debido a que Ospina tenía otros dos más establecidos en torno a la misma hora y el mismo día, el 17 de junio próximo.

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El del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 4 de Ávila está fijado para las 11 horas. Y el del Juzgado 3 de Alcobendas, Madrid, a las 11.30.

El abogado le dijo a la magistrada que le era imposible la asistencia a las tres declaraciones, porque de lo contrario, sería asumir que tiene el don de la ubicuidad.

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La magistrada le contesta, en el citado escrito, que «no ha lugar a la suspensión solicitada, toda vez que si puede estar en Ávila y Alcobendas el mismo día a la misma hora, también puede comparecer ante los Juzgados de Vigo».

La lectura conduce a concluir que «cree» en el don de la ubiquidad -del latín «ubique», en todas partes- de un letrado.

En el ámbito de la teología, dicho término se refiere al don divino de Dios de poder estar al mismo tiempo en todas partes. Lo que se conoce como omnipresencia.

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Esta cualidad, la de la ubicuidad, se ha atribuido a ciertos santos milagrosos, como San Antonio de Padua (1195-1231), que era capaz de estar, al mismo tiempo, en dos iglesias separadas por muchos kilómetros; o San Martín de Porres (1579-1639), el peruano que «fue visto» en Francia, China y Filipinas sin haber salido materialmente de su país; o San Juan Bosco (1885-1888), que sin moverse de Turín, Italia, «estuvo» en España; y sin olvidar al padre Pío (1887-1968), que tampoco se movió de Italia, pero a quien fue también visto por todo el mundo.

Una mujer afirmó haber hablado con él en Estados Unidos, cuando él efectivamente se encontraba en Italia.

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San Martín de Porres, el santo peruano, al que se vio en varios continentes predicando; poseía el don de la ubicuidad.

Y hay muchos más.

La Iglesia católica tiene una buena «cantera» de santos y santas que poseyeron el don de ubicuidad o bilocación, que también se denomina así.

En el budismo este fenómeno es comocido como Dzogchen.

Tanto Robert Graves como Idries Shah citan algunos casos en los que monjes tibetanos «aparecieron, al igual que algunos de los santos, en diferentes lugares al mismo tiempo».

¿DE VERDAD CREE LA MAGISTRADA EN EL PODER DE LA UBICUIDAD?

Cuesta creer que la magistrada López Martínez, una mujer de nuestro tiempo –tiene 54 años– crea en la existencia del poder de la ubicuidad a estas alturas de la vida, en 2019, en pleno siglo XXI.

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Sin embargo, es posible que, como mujer –y ya se sabe que las mujeres tienen mucha más intuición que nosotros, los hombres– «haya visto algo especial» en Ospina.

Ese don especial que solo poseían los santos milagreros católicos. Todo es posible. 

Aunque lo más lógico es pensar que la redacción de su providencia sea el producto de una cierta ironía personal.

Un poquito tosca, hay que apuntarlo.

Una forma «creativa» de decirle a Ospina que no le concede el cambio de fecha solicitado para el interrogatorio de su cliente, que se busque la vida con los otros dos Juzgados y que le espera a las 11 de la mañana de ese 17 de junio.

Además, le recuerda que tiene tres días para presentar un recurso de reforma ante ella misma.

Pero ya sabe el abogado lo que le va a decir.

Por lo que a Ospina le quedan tres posibilidades: Hacer lo que ella dice, presentarse con su cliente ese día, pasarle el caso a otro compañero que pueda, o hacer un cursillo intensivo de ubicuidad, o bilocación.

A ver dónde encuentra el letrado un curso de esas características a estas alturas de la película.

Personalmente he hecho una búsqueda en Internet con la leyenda «curso para desarrollar el don de la ubicuidad en 24 horas».

He utilizado los buscadores de Google, Bing, Yahoo, Duckduckgo, Ecosia, Exaltad, Factbites, Lycos, Kiddle, Yippy y Yandex. Once en total, y no he hallado ninguno. Ni en 24, 48 o 72 horas. Y mucho menos en un mes.

No existen.

Se lo he contado a Ospina. Su gozo en un pozo.

Eso sí, según me ha avanzado, va a interponer, contra la magistrada López Martínez, las acciones penales que en su caso correspondan así como una queja ante el Consejo General del Poder Judicial. 

Adicionalmente, tiene previsto solicitar amparo al Colegio de Abogados de Vigo por la falta de respeto de la magistrada y la indefensión con la que deja a su cliente, por su decisión.