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Coca-Cola en España, un modelo de gestión eficiente del agua para una economía circular

Frente al sistema lineal de extraer, producir, usar y tirar, que agota los recursos del planeta, la economía circular propone reutilizarlosImagen de las marismas del estuario del Guadalquivir, donde Coca Cola y WWF trabajan desde 2018 para ahorrar agua en el cultivo de cítricos y restaurar una marisma cerca de la desembocadura. Foto: Arturo de Lucas.
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Es una obviedad que necesitamos el agua para vivir y producir bienes y servicios, pero lo es también que olvidamos con frecuencia que es un recurso escaso: solo el 3% del agua en la Tierra es dulce.

Si a esto le añadimos que el cambio climático, previsiblemente, aumentará la presión sobre unos recursos hídricos ya mermados por una demanda excesiva, se hacen indispensables nuevas fórmulas que aseguren la disponibilidad de agua.

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Es aquí, precisamente, donde entra en juego la economía circular.

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Frente al sistema lineal de extraer, producir, usar y tirar, que agota los recursos del planeta, la economía circular propone reutilizarlos. Se trata sencillamente de imitar a la naturaleza, en la que los residuos de unas especies se convierten en recursos para otras.

Las medidas ‘circulares’ de Coca-Cola en materia de agua

La reutilización es una de las claves de la economía circular del agua, pero no es la única erre que defiende este modelo. Sobre todo, en la industria agroalimentaria, donde el agua es un recurso primordial para la producción de alimentos y bebidas, son necesarias otras medidas circulares.

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Entre ellas están proteger las fuentes de agua para asegurar su sostenibilidad, reducir su consumo en los procesos de fabricación o restituirla a la naturaleza de la que partió, cerrando su ciclo de vida.

Erres de reutilizar, reducir, reciclar, recuperar o restituir que cada vez más empresas tienen en cuenta, no solo porque su competitividad futura dependerá en buena medida de su capacidad para hacer frente a la escasez de agua, sino por una cuestión de responsabilidad ambiental.

Erres que, desde hace años, Coca-Cola en España integra en el corazón de su modelo de negocio:

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  • Un aspecto crucial para Coca-Cola es evaluar la vulnerabilidad de las fuentes de agua que usan sus plantas, desarrollando planes para protegerlas. Además, en cada una de las fábricas hay personal especializado en la gestión de los recursos hídricos.
  • Ya en el proceso de producción, se usa el agua para fabricar las bebidas -el 90% de una Coca-Cola es agua- y para el lavado de los envases. Este proceso consume mucha agua y la compañía lleva años tratando de optimizarlo. Por ejemplo, para la limpieza de los envases rellenables de vidrio, los que encontramos en bares y restaurantes, se utilizan unas lavadoras enormes en las que se han hecho ajustes en los inyectores para disminuir el consumo de forma significativa.

  • Siguiendo esta lógica redonda, tanto el agua usada para lavar los envases como la destinada a la higiene y el mantenimiento de las fábricas es sometida, en las propias plantas, a un tratamiento primario y secundario antes de su vertido a la red de saneamiento público. Una vez allí, recibe el tratamiento definitivo antes de devolverse al medio ambiente. En otros casos, esas aguas residuales de las fábricas se vierten directamente a cauce tras depurarse y garantizarse su compatibilidad con la vida acuática.
  • Igualmente, Coca-Cola cierra el ciclo del agua al tratar de devolver a la naturaleza el equivalente al 100% del agua contenida en sus bebidas. Algo que hace a través de diversos programas de reabastecimiento de agua en zonas de alto valor ecológico.

Las cifras corroboran estos esfuerzos. Desde 2010, se ha reducido un 11,93% el ratio de consumo de agua por litro de producto.

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Y en 2018 se repusieron a la naturaleza 3.279 millones de litros de agua, el 113,5% del agua utilizada en las bebidas comercializadas en España.

Los proyectos de Coca-Cola en España para devolver el agua a la naturaleza

En España, Coca-Cola desarrolla diversas iniciativas para preservar entornos de gran valor ecológico, de la mano de administraciones, ONG, universidades y otras entidades expertas:

  • En el estuario del Guadalquivir (Sevilla y Cádiz), Coca-Cola y WWF trabajan desde 2018 para ahorrar agua en el cultivo de cítricos y restaurar una marisma cerca de la desembocadura. El objetivo: ahorrar hasta 1.000 millones de litros de agua al año.
  • En el Tancat de la Pipa (Valencia) se ha logrado que un humedal creado artificialmente a partir de unos antiguos campos de arroz sea capaz de actuar como depuradora natural del agua eutrofizada que entra a la laguna del Parque Natural de la Albufera, filtrando más de 1.300 millones de litros de agua al año.

-En las Tablas de Daimiel (Castilla-La Mancha), Coca-Cola y WWF trabajan desde 2012 con comunidades de regantes del acuífero 23 de La Mancha para que mejoren sus técnicas de riego y, consecuentemente, ahorren agua. Entre 2012 y 2018 se han logrado recuperar más de 3.000 millones de litros de agua.

-En la desembocadura del río Guadalhorce (Málaga), se aprovechan aguas residuales depuradas para restaurar unos humedales que son el hogar de aves migratorias en su camino hacia África y aumentar la biodiversidad en la zona.

Teniendo en cuenta que la mayor parte del agua que se usa hoy se desecha, la economía circular es una oportunidad para dejar atrás un modelo a todas luces inviable y avanzar hacia otro sostenible y rentable.

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Un viaje para el que se necesita la colaboración de todos y al que cada vez se unen más empresas. Sus esfuerzos para afrontar el desafío del estrés hídrico y crecer con propósito son inspiradores, abren camino y seguramente animen a muchos a implicarse.