El Supremo confirma la condena de casi 4 años de cárcel a tres cabos de la Legión que llevaron droga en un buque militar
El tribunal de la Sala de lo Militar del Supremo ha desestimado los recursos de casación interpuestos por las respectivas defensas de los acusados, ratificando las penas impuestas en diciembre de 2018 por el Tribunal Militar Territorial Segundo. Foto: Carlos Berbell

El Supremo confirma la condena de casi 4 años de cárcel a tres cabos de la Legión que llevaron droga en un buque militar

Embarcaron más de 300 kilos de hachís
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04/10/2019 18:59
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Actualizado: 05/10/2019 12:07
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El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la condena de tres años y 11 meses de prisión a tres cabos del Tercio Duque de Alba II de La Legión de Ceuta que en octubre de 2015 embarcaron más de 300 kilos de hachís entre el material del convoy con el que iban a participar en unas maniobras en la base Álvarez de Sotomayor, en Viator (Almería).

Mohamed A.S., Mohamed R.A. y Hitcham A.H. han sido condenados por un delito de «embarcar en buque de guerra drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas», previsto en el artículo 75.2 del Código Penal Militar, en concurso con un delito contra la salud pública.

Además de la pena de cárcel tendrán que pagar una multa de 522.089 euros, cantidad equivalente al valor total estimado de la droga intervenida, con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de veinte días, con las accesorias de pérdida de empleo, suspensión para el ejercicio de cargos públicos e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena.

El tribunal de la Sala de lo Militar del Supremo ha desestimado los recursos de casación interpuestos por las respectivas defensas de los acusados, ratificando las penas impuestas en diciembre de 2018 por el Tribunal Militar Territorial Segundo.

Dos de los recurrentes alegaban, entre otras cosas, que no existía prueba alguna practicada en el acto del juicio oral de la que permita concluirse que la sustancia intervenida tenga la consideración de hachís, por lo que cualquiera referencia a que la sustancia sospechosa tuviera tal naturaleza había de quedar suprimida del hecho probado.

El fiscal había solicitado la desestimación de los tres recursos.

La sentencia del Supremo está fechada a 3 de octubre y la firman los magistrados Angel Calderón Cerezo (presidente), Francisco Menchén Herreros, Clara Martínez de Careaga y García, Francisco Javier de Mendoza y Fernández José Alberto Fernández Rodera.

Menchén Herreros ha sido el ponente.

El 15 de octubre de 2015 la Guardia Civil intervino en el campo de tiro y maniobras Álvarez de Sotomayor, de Viator (Almería) en vehículos militares del Tercio Duque de Alba II de La Legión de Ceuta 310 kilogramos de hachís.

Tres de los seis militares encausados fueron absueltos al no apreciar el tribunal pruebas de cargo suficientes para condenarles.

El relato de hechos probados de la sentencia refiere que los tres cabos condenados lograron meter en los vehículos militares que iban a ser embarcados en el buque Martín Posadillo, que se dirigió al campo Álvarez de Sotomayor de Viator (Almería) para realizar las maniobras, «un petate, cinco mochilas ‘Altus’ y una de combate cargadas de hachís» que lograron superar «las revistas cinológicas oportunas, tanto en la Unidad por los equipos adiestrados de detección de drogas de la Policía Militar como en el Puerto de Ceuta y en el de Almería por los de la Guardia Civil».

Al llegar al campo de tiro y comenzar la descarga del material transportado, un teniente de la Legión ordenó sacar el material que transportaba y advirtió que un petate no debería ir en el vehículo. «Ante la extrañeza del hallazgo» procedieron a abrirlo, y localizaron en su interior «numerosos paquetes envasados al vacío dentro de una bolsa negra de basura y tapados con un trozo de sábana blanca impregnada en colonia».

Su localización dio pie a una revisión a fondo del resto de vehículos, y localizó otras mochilas con hachís.

Para la individualización de las penas contempladas en el Código Penal Militar, el tribunal tuvo en cuenta «la gravedad de los hechos perpetrados, no solo por la cantidad de droga transportada, sino por el modo en que este transporte se llevó a cabo, mediante el uso de vehículos militares, en el sen de unos ejercicios de esta índole, con una gravísima afectación al servicio y a la moral de todos los miembros de la Unidad».

ASÍ FUE CARGADA

Según los hechos probados en la sentencia recurrida, dos días antes, el 13 de octubre, en el Acuartelamiento Recarga de Ceuta, aproximadamente a las 11.00 horas, tras finalizar la primera revista de la policía militar sin novedad del material que iba a ser embarcado en el convoy que iba a participar en las maniobras en Almería, el cabo Mohamed R. A., que se encontraba participando en la carga de los camiones del convoy, ordenó a otro cabo que se dirigiese al vestuario, en concreto al cuarto de los cabos y que cogiera la mochila del cabo Mohamed A.S. que estaba dentro de la taquilla abierta que había al lado de una nevera blanca.

Éste, en cumplimiento de la orden recibida cogió la mochila que le había indicado y se la entregó.

Ésta fue cargada por el cabo Mohamed A.S. en un camión perteneciente a una compañía de la que era conductor.

Ese mismo día, a las 23.52 horas, el cabo Hitcham A.H. accedió al acuartelamiento en su vehículo, que estacionó en una zona apartada, conocida como punto limpio, muy próximo a donde se encontraba el convoy de vehículos de la Unidad que se iba a desplazar a la península que ya estaba cargado.

Posteriormente, sobre las 00.20 horas del 14 de octubre de 2015, el sargento jefe de la Guardia de Seguridad del Acuartelamiento fue informado por un cabo que cuando éste se disponía a salir del Acuartelamiento observó a la altura de la curva de la carpintería, próximo al punto limpio, a dos personas vestidas de paisano con el rostro cubierto, que al verle salieron corriendo del lugar.

Al poco tiempo, transcurridos unos 20 minutos, el cabo Hitcham A. H. apareció corriendo con el fin de salir del Acuartelamiento, con la cara cubierta por una camiseta enfrentándose con los centinelas, teniendo el primero de ellos que encararle con el arma, pues hizo caso omiso a sus órdenes, momento en el que le dijo «soy tu cabo, soy tu Cabo. Di que te he pegado».

De acuerdo a la sentencia, el cabo Hitcham llegó a forcejear con los centinelas en clara actitud evasiva de fuga, consiguiendo, sin embargo, zafarse de ellos, no sin que antes el cabo G. le rompiera en el forcejeo la camiseta, momento en que logró identificarlo.

«Es en este intervalo de tiempo cuando el cabo Hitcham A. H. aprovechó para cargar un BMR perteneciente a la 1ª Compañía con un petate, cinco mochilas «Altus» y una mochila de combate, cargados de hachís».

Ese día, un cabo que se encontraba de servicio de guardia en el Acuartelamiento Serrallo de Ceuta, que está conectado y se comunica interiormente con el Acuartelamiento Recarga, efectuó dos llamadas telefónicas al cabo Hitcham en el momento previo a que el citado cabo huyera del cuartel ocultando su identidad y enfrentándose al cuerpo de guardia, concretamente a las 23.57 y a las 00.06 horas del 14 de octubre.

El 14 de octubre de 2015, un vehículo salió del Acuartelamiento a las 03.47 horas, dándose la circunstancia de que el cabo I. es propietario de un coche de esta clase.

LOS RAZONAMIENTOS DEL SUPREMO

El tribunal indica que los «múltiples» indicios enumerados en la sentencia condenatoria, posteriormente recurrida, «conducen a afirmar, de modo inexorable y sin que sea razonable defender conclusiones alternativas» que las dos mochilas intervenidas con resina de hachís una vez llegados a la base militar de Almería son las que introdujo el cabo Mohamed A. S. en el camión de la compañía de la que era conductor.

En el caso de otro de los cabos condenados, Mohamed R.A., señala que la relación del recurrente con la droga que considera acreditada el tribunal de instancia «no sólo no es irracional o infundada, sino que responde plenamente a las reglas de la lógica y la experiencia», y alude al comportamiento que tuvo durante la carga del camión y tras la aparición de las mochilas en Almería, «lo que hace inexplicable» la hipótesis alternativa que propone la defensa.

Manifiesta que al igual que en el caso de otro recurrente, dio la orden a un caballero legionario de que le trajera la mochila, de «peso descomunal», según dijo este, «una vez finalizada la inspección cinológica» de los camiones y, además, cuando este se la dio le dijo «que se quitara de en medio».

Alude, asimismo, a una «conducta anómala» al encontrarse las mochilas en Almería «ya que se encontraba muy nervioso, diciendo que no había hecho nada».

Respecto al recurso de Hitcham A.H. el tribunal expresa que, tal y como resaltó el fiscal en su escrito de oposición, el cabo protagonizó «extraños sucesos» como «un sorpresivo e incomprensible enfrentamiento con el personal que formaba parte de la guardia de seguridad a la entrada del acuartelamiento», al tiempo que hace referencia a 10 testificales que «permitieron inferir que la droga que apareció en un BMR fue cargada por él».

«De todo ello se desprende sin dificultad que la introducción de las mochilas con la droga se tuvo que producir con posterioridad a la carga de los BMR y que las medidas de seguridad eran vulnerables, hace que podamos concluir que el engarce que el tribunal sentenciador efectúa entre los hechos base (indicios) y los hechos consecuencia (los constitutivos de delito) es razonable y asentado en las reglas de la experiencia, sin que sea dado proponer conclusiones alternativas dotadas de una mínima credibilidad», concluye el tribunal.

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