La Asociación de Fiscales (AF) también ha expresado ante esta sentencia que «España es un Estado democrático donde la observancia de los derechos fundamentales es la piedra angular que informa todo nuestro sistema jurídico» y que la tramitación de esta causa, la celebración del juicio y su posterior sentencia «evidencian el sometimiento de nuestras instituciones a la legalidad».
Además, ha subrayado que es «deber de los demócratas» acatar el fallo.
En un comunicado tras conocerse la sentencia, esta asociación, que preside Cristina Dexeus, ha resaltado el trabajo de todos los participantes en este proceso (magistrados, fiscales y demás coadyuvantes de la Administración de Justicia) porque han demostrado «alta preparación» y un «escrupuloso respeto a los derechos y garantías de los procesados» que establecen las normas y la Constitución.
La AF felicita a nuestro sistema judicial, encarnado en este concreto caso por el Tribunal Supremo, por «haber demostrado, una vez más, que en cualquier controversia que al mismo se semote solo se tiene en cuenta el impero de la ley».
«Por ello, es deber de los demócratas su acatamiento, sin perjuicio de los recursos que pudieran proceder», concluye.
La Asociación Profesional de la Magistratura (APM) también ha lanzado un comunicado en el que destaca que la sentencia dictada hoy es «la más clara expresión del adecuado funcionamiento del Estado de Derecho, de la fortaleza de nuestras instituciones y de la independencia del Poder Judicial en España, un Poder Judicial del máximo rigor jurídico, representado en este caso por la Sala Segunda del Tribunal Supremo».
Al mismo tiempo, esta asociación que preside Manuel Almenar, ha hecho un llamamiento a la «serenidad» y también ha recordado el obligado respeto y acatamiento a la sentencia, «consecuencia lógica de nuestro ordenamiento constitucional y de los principios básicos de cualquier Estado de Derecho».
Desde Foro Judicial Independiente (FJI) han señalado que «una vez más los órganos judiciales, en este caso el Tribunal Supremo, ponen de manifiesto a la ciudadanía que la Justicia funciona y todos los españoles somos iguales ante la Ley».
En un comunicado, esta asociación que preside Concepción Rodríguez, ha indicado que «la opinión pública ha podido constatar que el juicio se ha realizado en condiciones de máxima transparencia y con respeto a todos los derechos y garantía del debido proceso».
«Como expresaba Cicerón, para ser libres somos esclavos de la Ley, en un Estado social democrático y de derecho todos los ciudadanos tenemos la obligación de cumplir estrictamente el principio de legalidad», ha destacado.
FJI también ha recordado que las resoluciones judiciales deben ser «cumplidas por todos los ciudadanos sin excepción y que la sentencia de Tribunal Supremo es firme, ejecutiva y pone fin a la vía jurisdiccional, sin perjuicio de los recursos extraordinarios que se puedan interponer».
«Sin entrar en consideraciones jurídicas, debemos señalar que España es un Estado de derecho donde el poder Judicial ha cumplido una vez más y como no podía ser de otra manera la importante función que nuestra Constitución le asigna», ha sentenciado.
LA FGE VIGILARÁ EL CUMPLIMIENTO DE LAS PENAS DE PRISIÓN DEL ‘PROCÉS’ Y RECURRIRÁ EN CASO DE QUE NO SE ACATEN
La Fiscalía General del Estado (FGE) vigilará el cumplimiento de las penas de prisión dictadas por el Supremo en el ‘caso procés’ y presentará los recursos oportunos en caso de que no esté de acuerdo con los regímenes penitenciarios que se impongan a los exdirigentes catalanes condenados.
Así lo ha advertido la fiscal general del Estado, María José Segarra, en una comparecencia pública, en la que se ha mostrado satisfecha con el resultado de la sentencia porque los hechos probados coinciden «en lo sustancial» con el relato que ha hecho el Ministerio Público.
Considera que en la resolución queda claro que «el delito de sedición puede incluir los fines de la rebelión, resaltando así la íntima relación entre ambas figuras delictivas».
Esto es porque, según ha subrayado, el Supremo «reconoce la existencia de episodios de violencia en el marco de una movilización ciudadana que se configuró como un alzamiento público y tumultuario que, en última instancia, perseguía la alteración del marco constitucional, que es el presupuesto para el ejercicio y disfrute de los derechos fundamentales».
También ha destacado que el tribunal «reconoce el concierto de voluntades y el reparto de funciones entre la mayoría de los acusados», ya que «conforme a un plan descrito en distintas hojas de ruta anteriores, se produjo una actuación coordinada de miembros del ‘govern’, del Parlamento catalán y de los responsables de las organizaciones ANC y Omnium Cultural».
Además, ha incidido en que los condenados «pretendían impedir la vigencia de las leyes y el cumplimiento de las decisiones judiciales», con el objetivo de «alterar el orden institucional, cuya base no puede ser otra que la propia Constitución».
«Y para todo lo anterior, los acusados utilizaron recursos públicos de la ciudadanía, a sabiendas de la manifiesta ilegalidad de sus objetivos», ha apuntado.
Segarra ha valorado que el Supremo se haya mostrado «particularmente concluyente cuando desestima cualquier justificación de estas conductas basadas en un inexistente derecho a decidir o en una supuesta inviolabilidad parlamentaria que no puede amparar los actos que sirven como vehículo para desobedecer al Tribunal Constitucional».
«Una vez más, nos recuerda el Supremo que sin el respeto a la ley, no hay democracia», ha aseverado.
Además, Segarra ha aprovechado su comparecencia para reconocer y valorar el trabajo de los cuatro fiscales que han trabajado en este procedimiento, Javier Zaragoza, Fidel Cadena, Consuelo Madrigal y Jaime Moreno, de los que ha dicho que pueden estar «satisfechos» de su labor.
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