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Maite Pagazaurtundúa: ‘La democracia está acosada en España y en toda Europa’

La eurodiputada subraya que “debemos librar la batalla democrática de las ideas contra los que buscan el poder sin límites”Pagazaurtundúa afirma que “la libertad política y de pensamiento que cimentan el pluralismo político están cada día más asediadas” y que “toca hacer frente a la desinformación masiva, a la propaganda canalla, a la confusión de hechos y opiniones”.
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“La democracia está acosada en España y en toda Europa; debemos librar la batalla democrática de las ideas contra los que buscan el poder sin límites”.

Así lo manifiesta a Confilegal Maite Pagazaurtundúa, eurodiputada de UPyD en la delegación de Ciudadanos y vicepresidenta de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior (LIBE) del Parlamento Europeo.

“Hay formas de acoso distintas. Está por supuesto la del terrorismo; nosotros la conocimos hace 17 años, pero hay otras. Hay nuevas maneras de azuzar el odio, de atacar lo que es común y de atacar lo que necesitamos para la prosperidad de España y de Europa”, señala Pagazaurtundúa.

Subraya que “la libertad política y de pensamiento que cimentan el pluralismo político están cada día más asediadas”.

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Por su parte, para combatir esta situación, entre otras iniciativas, esta eurodiputada ha iniciado un ciclo de conferencias sobre los desafíos a los que se enfrenta España y Europa, como son, según detalla, la libertad de pensamiento, la “desinformación como veneno sociopolítico”, la “propaganda como vía para domesticar y limar los contrapoderes democráticos”; y el nacionalismo, con “discursos de odio, delitos de odio y mentalidad hostil”. 

“Toca hacer frente a la desinformación masiva, a la propaganda canalla, a la confusión de hechos y opiniones”, sentencia.

Maite Pagazaurtundúa nació en Hernani en 1965, en el seno de una familia trabajadora; es la menor de tres hermanos; uno de ellos, Joseba, militante del PSE, asesinado por ETA en 2003 tras años de amenazas, acoso y agresiones; es licenciada en Filología Hispánica y en Filología Vasca por Deusto, y cursó estudios de Derecho.

El pasado 8 de febrero se cumplieron 17 años del asesinato de su hermano, el sargento de la Policía Municipal de Andoain (Guipúzcoa) Joseba Pagazaurtundúa Ruiz.

El etarra Gurutz Aguirresarobe Pagola le quitó la vida mientras desayunaba en el bar Daytona de Andoain.

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Le pegó cuatro tiros.

Joseba Pagazaurtundúa falleció nueve horas después. Tenía 45 años.

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Estaba casado con Estíbaliz Garmendia y tenía dos hijos.

Su asesino fue condenado a 32 años de prisión.

La familia Pagazautundúa cree que sigue siendo necesario “hablar alto y claro y al aire libre en estos tiempos de sepulcros olvidados y blanqueados”, y el pasado 9 de febrero realizó un acto cívico en la Plaza del Ayuntamiento de Andoain, en el que intervinieron Maite Pagazaurtundúa, Ana Azpiri, de Covite, el filósofo Fernando Savater y José María Múgica, hijo del abogado y militante socialista asesinado por ETA Enrique Múgica.

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Maite Pagazaurtundúa detalla en este diario qué mensajes quiere lanzar a la sociedad con motivo de esta 17 conmemoración del asesinato de su hermano. 

Confilegal también ha conversado con el magistrado del Tribunal Supremo Julián Sánchez Melgar, ponente de la sentencia que confirmó la pena de 32 años para el asesino. El Supremo desestimó el recurso de la defensa. Concluyó que “no existió ningún elemento probatorio para dudar de la corrección de la cadena de custodia” y que “existió prueba de cargo, valorada en términos de racionalidad”.

¿La democracia sigue acosada en España?

Sigue acosada. No es solo en España, la democracia está acosada en toda Europa. Hay formas de acoso distintas. Está por supuesto la del terrorismo; nosotros la conocimos hace 17 años, pero hay otras. 

Hay nuevas maneras de azuzar el odio, de atacar lo que es común y de atacar lo que necesitamos para la prosperidad de España y de Europa.

Debemos librar la batalla democrática de las ideas contra los que buscan el poder sin límites. 

¿A qué toca hacer frente?

A la desinformación masiva, a la propaganda canalla, a la confusión de hechos y opiniones. La libertad política y de pensamiento que cimentan el pluralismo político están cada día más asediadas. 

Siempre hay que cuidar la democracia y el Estado de Derecho porque si uno no está muy atento es como que salen las malas hierbas por todos lados, pero en estos tiempos es más porque ha habido un cambio de paradigma social y tecnológico y hay nuevas posibilidades para hacer trampas al sistema del Estado de Derecho democrático. 

Por eso es muy importante abrir bien el angular del análisis, analizar los puntos débiles, las vulnerabilidades, y minimizar esos ataques que ahora los nuevos populistas pueden hacer. 

Debemos librar la batalla democrática de las ideas contra los que buscan el poder sin límites. 

¿Por eso, por ejemplo, ha iniciado un ciclo de conferencias sobre el futuro de España y Europa?

Exacto.

Figura destacada del asociacionismo cívico de apoyo a las víctimas del terrorismo, Pagazaurtundúa ha participado en diferentes movimientos sociales e iniciativas por la libertad tanto en España como en otros países, y lleva décadas combatiendo el terrorismo, el discurso del odio y las identidades obligatorias y excluyentes; su actividad ha sido reconocida con múltiples galardones, como el Premio Sájarov a los Derechos Humanos en 2000, la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional en 2003; y en 2005 formó parte de una candidatura colectiva al Premio Nobel de la Paz.

¿Cuáles son esos desafíos a los que se enfrenta nuestro país y Europa?

La libertad de pensamiento en España, y en Europa; la desinformación como veneno sociopolítico; la propaganda como vía para domesticar y limar los contrapoderes democráticos; el nacionalismo y los nacionalismos: discursos de odio, delitos de odio y mentalidad hostil. Analizaremos las grandes cuestiones de época desde el punto de vista de la defensa de la calidad del Estado de derecho democrático.

La primera conferencia, que tuvo lugar el pasado 3 de febrero, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, versó sobre “memoria histórica y propaganda”; una conversación entre usted, el escritor Adrián Trapriello y el jefe de opinión de ‘El Mundo’, Jorge Bustos. ¿Cuándo y dónde tendrá lugar la siguiente?

La próxima se celebrará el próximo 27 de marzo, en Barcelona. Va a ser muy interesante. Estamos ya preparando la tercera y la cuarta.

¿Quiénes intervendrán y qué abordarán en la de Barcelona?

Tratará sobre ciudadanía, con Fernando Savater y con jóvenes de ’S’ha Acabat!’.

Usted fue miembro fundador de ‘¡Basta Ya!’. El pasado septiembre, en una entrevista en Confilegal contó a qué decía basta. ¿A qué dice basta ahora?

A la impunidad, a la política de baja calidad, al sectarismo, a los sesgos ideológicos tramposos, al no utilizar el Gobierno para gobernar, sino para hacer propaganda electoral.

Basta ya de debilitar todos los fundamentos de calidad de la democracia. Basta ya de llegar las administraciones de personas simplemente por el sesgo ideológico. Basta ya de que los órganos de control de los diferentes poderes muchas veces estén colonizados por partidos políticos. Basta ya de la banalización del mal. Y basta ya de hacer estrategias tácticas con aquellos que quieren destrozar la democracia española.

Basta ya de permitir en España los homenajes a terroristas.

Básicamente es todo eso. Y todo eso hay que recordarlo para que en cada oportunidad que tenemos de apuntalar las cosas bien hechas, lo hagamos. 

Por ejemplo, nuestra familia cada año decide si tenemos que hacer ese homenaje en Andoain o no. Es un homenaje al aire libre, en un territorio con una cierta hostilidad todavía.

La familia cada año decide porque el ejercicio de la memoria es un ejercicio moralmente duro. Sin embargo, pensamos que todavía tenemos deber de dar testimonio, de ir a Andoain, de hacer ese evento en plena calle, de hablar alto y claro y de reflexionar. 

A nosotros lo que nos motiva, por una parte es el amor, el amor a Joseba, el amor a nuestra tierra, el amor a todas las cosas importantes, y el sentido del deber.

Este año han valorado que sigue siendo necesario hablar “alto y claro y al aire libre, en estos tiempos de sepulcros olvidados y blanqueados”, por lo que realizaron un acto cívico, en el que intervinieron junto a usted Ana Azpiri y Fernando Savater. ¿Qué mensajes quiere lanzar con motivo de la 17 conmemoración del asesinato de su hermano?

Que para pensar en el futuro hay que aprender las lecciones del pasado, y desde luego, una de las lecciones más importantes es que si hemos hecho una lucha democrática para vencer operativamente a los terroristas, no podemos olvidar que hay una pelea pendiente democrática para que condenen la historia del terror, para que esa parte no salga gratis. 

Y lo que no hay que hacer de ninguna de las maneras es venderles la razón histórica a quienes no la tienen. No hay blanqueamiento ni equidistancia posible por puro pragmatismo, porque es un error, porque eso lo que hace es intoxicar toda la política española. 

La política española se está intoxicando por engañarnos, por no sé si es por ceguera voluntaria o involuntaria o por voluntarismo, porque a veces hay gente de muy buen corazón que no hace los análisis desde un punto de visto histórico de una forma correcta.

El dar como normal que aquellos que son herederos de los terroristas por habernos perseguido, por ultranacionalistas, identitarios sin haber condenado la historia del pasado, darles como normal en la política es un error. 

¿Qué otros errores detecta?

Pactar con penados por la Justicia por delitos gravísimos que buscan romper nuestro país, nuestro Estado de Derecho democrático, ultranacionalistas, identitarios también.

Darles como normal es un enorme error porque lo único que hace es intoxicar todo, porque al final todo lo que tiene que ser importante queda manchado. 

La apertura solemne de las Cortes de este año no fue igual que otros, porque al final la gobernabilidad depende de pactos con gente que no debería de estar homologada para la edificación del futuro de nuestro país y para reforzar nuestro Estado de Derecho democrático. 

No entender estas cosas, no entender que la gran cuestión en política son los conceptos políticos y que esos no se pueden pactar, que no es que uno tenga razón histórica o no desde el punto de vista de lo democrático por su capacidad de cambio, sino por el trasfondo de sus argumentos. 

Y que los etarras o quienes cometen delitos graves políticamente hablando no tienen razón histórica. No se les puede homologar. Esta es una lección muy importante, y la segunda gran lección es: Hay quien quisiera que las víctimas del terrorismo no hablasen, y sin embargo están reivindicando otro tipo de memorias porque en realidad lo que les interesa es el poder. 

¿Qué pensaba su hermano de la negociación con ETA?

Estaba absolutamente en contra. De hecho, dejó cartas escritas sobre ello, y en una es como si hubiera tenido una bola de cristal. 

Habla de Jonan Fernández. Es una carta reconstruida. Él la había roto. 

Todo ese material, el que estaba roto y el que no, me lo dio en una bolsa unos días después de su asesinato su viuda y a los años fue cuando ya tuve fuerza moral para poder mirar sus papeles. 

Estaba lo que sí que conocíamos y otras cosas, y es impresionante. Es como con mi madre en 2005, que la lees ahora y dices ¿esta mujer cómo podía saber el futuro? Porque conocía muy bien la naturaleza de los seres humanos. Conocía a los socialistas. Y algunas de las cosas que pone son las que ahora estamos viendo. 

Su carrera política comenzó en el PSE-EE (PSOE), del que fue parlamentaria vasca de 1993 a 1998; muy crítica con la política antiterrorista del PSOE, en noviembre de 2013 participó en el II Congreso de UPyD; fue como ‘número dos’ en las listas de UPyD al Parlamento Europeo en 2014, consiguiendo el acta de eurodiputada, y en 2019 como ‘número 2’ de Cs.

El año pasado hizo junto a Consuelo Ordóñez un acto en San Sebastián para denunciar la “violencia moral y humanillación” que suponen para las víctimas los homenajes a terroristas de ETA y la “falta de luz y justicia” en torno a sus crímenes.

Nos vemos obligados a clamar todavía contra la violencia moral que nos causan los homenajes a los asesinos de nuestros familiares.

Es inconcebible que en una democracia se homenajee a terroristas con impunidad.

Nosotros lo hemos sufrido y es horrible. Es tremendamente humillante, es vejatorio, es antipedagógico, es contrario a ese discurso democrático que hace falta. 

En 2018 la izquierda abertzale homenajeó en Andoain a dos etarras condenados por colaborar en el asesinato de su hermano, Iñaki Igerategi e Ignacio Otaño. Usted solicitó a la alcaldesa, Ane Karrere (Eh Bildu) que lo impidiera, pero se realizó y congregó unas 200 personas que recibieron como héroes a estos miembros de ETA… ¿En el posterrorismo de ETA se sigue produciendo violencia?

Sí. Una violencia moral que no permite que las heridas puedan cerrarse de manera correcta.

En la superación de sucesos trágicos tiene que haber una parte de memoria y una parte de olvido, pero el olvido hay que hacerlo cuando se ha hecho bien. 

Y la parte de restauración, de regeneración, la parte de ese discurso que hace falta democráticamente hablando, está sin hacer, por eso seguimos yendo a Andoain. Porque no solo está sin hacer suficientemente, sino que los lobbistas de los presos por delitos terroristas que todavía están en la cárcel o los herederos políticos de los terroristas siguen queriendo equiparar, minimizar, hacer una especie de revisionismo, una especie de negacionista y claro si eso no se enfrenta, al final terminas generando el tabú de la verdad. 

Nosotros lo que no queremos es que se cierre el oxígeno para poder contar la verdad, que sea ya incómodo contar la verdad. Nosotros peleamos porque tenemos derecho a contar las cosas como pasaron, no edulcoradas. De hecho, nuestro acto cívico sigue siendo libre. Nadie puede poner un filtro. 

¿Hasta el momento lo han hecho todos los años?

Sí. Hemos vuelto a Andoain cada año. 

¿El del año pasado coincidió con ese homenaje a los cómplices necesarios para el asesinato de su hemano?

Nosotros hicimos nuestro acto con lo que lo correspondía. A los dos o tres días del homenaje nos enteramos que salían de la cárcel dos cómplices necesarios para el asesinato de Joseba y que iban a tener un homenaje de recibimiento. Pedimos al Ayuntamiento que lo impidiera, que presionara, que influyera. No nos hicieron ni caso.

El cartel del homenaje a los etarras Iñaki Igerategi e Ignacio Otaño, condenados por colaborar en el asesinato de Joseba Pagazaurtundúa.

Por supuesto la alcaldesa por allí estaba. Ese día no tuvimos la fuerza moral de ir, nos resultó demasiado duro, y fue un grupo de ciudadanos, Borja Semper y algunos otros del PP, y nos hicieron ese enorme favor de estar allí denunciando lo que pasaba. 

Y agradecimos mucho que lo hicieran.

Recordemos a Joseba. ¿Cómo era? 

Era una gran persona, muy generoso, un gran jefe, gente muy noble y muy inteligente. También tenía un punto de audacia, de poner su deber por delante del miedo. No quiere decir que no lo tuviera porque se ve en las cartas que escribió que lo intuía, que estaban ya muy cerca sus asesinos. Pero era capaz de sobreponerse y pensar en los demás.

Era, además, muy, muy lúcido, y sobre todo con un altísimo sentido del deber. Decidió que ya, tal y como estaban las cosas, no había que dar ningún paso atrás y asumió todo, si bien era una persona con un sexto sentido. Percibió que a su alrededor algo estaba sucediendo. Debió de cruzarse en algún momento, dos días antes, con los cómplices o con el asesino.

Extracto de una de las cartas que escribió al consejero de Interior Javier Balza; sus allegados desconocen si fue enviada o no al consejero.
Uno de los documentos recoge incluso sus últimas voluntades.

UNA TAZA DE CAFÉ CON RESTOS DE ADN LLEVÓ HASTA GURUTZ AGUIRRESAROBE, EL ASESINO DE JOSEBA PAGAZAURTUNDÚA

Gutuz Aguirresarobe Pagola, mayor de edad y condenado el 3 de noviembre de 2005 por el Juzgado de lo Penal número 2 de San Sebastián por delitos de atentado, lesiones, amenazas condicionales y daños cometido en 12 de marzo 2005, inmerso en el movimiento de liberación vasco de la izquierda abertzale, MLNV, “sin que conste acreditada su integración en la organización terrorista ETA y siguiendo instrucciones de la banda, ideó el plan para acabar con la vida del sargento de la policía municipal de Andoain” Joseba Pagazaurtundúa. 

Sobre las 9.30 del sábado 8 de febrero de 2003, Aguirresarobe accedió al bar Daytona de Andoain, “tomó asiento en un taburete de la barra, cerca de la puerta de entrada, donde pidió un café con leche, vistiendo ropas oscuras y un gorro en la cabeza, que tapaba parte de su rostro, y procedió a leer un periódico que había sobre la barra, haciendo uso de unas gafas correctoras”.

En torno a las 9.53 horas, cuando solo quedaban en el mostrador dos clientes y la empleada del establecimiento, bajó del taburete y se dirigió hasta la mesa situada enfrente del mostrador donde se hallaba sentado leyendo Joseba Pagazaurtundúa y, “de pie enfrente de él, extrajo el arma de fuego que portaba escondida y le disparó cuatro proyectiles, de arriba a bajo, penetrando tres por la cabeza y el cuarto por el hombro izquierdo, que alcanzando zonas vitales de la víctima” causaron su fallecimiento el mismo día en el Hospital Nuestra Señora de Aranzazu de San Sebastián.

Un mes y pico más tarde, el 19 de marzo, lo reivindicó ETA.

Gurutz Aguirresarobe Pagoia durante el juicio en la AN. Foto: EP/ Pool

Estos son hechos probados recogidos en la sentencia de la Audiencia Nacional número 48/11, de 7 de diciembre de 2011, en la que el tribunal de la Sala de lo Penal, formado por los magistrados Alfonso Guevara, Angeles Barreiro y Clara Bayarri, condenó a Guruzt Aguirresarobe como autor responsable de un delito de asesinato terrorista a 30 años de prisión y por un delito de tenencia ilícita de armas con finalidad terrorista a 2 años de cárcel, así como a la pena de inhabilitación absoluta durante este tiempo y 10 años adicionales desde su puesta en libertad. 

El límite máximo de la pena privativa de libertad no excederá de 30 años.

También le impuso, una vez alcanzada la libertad, la prohibición de aproximarse a menos de 50 kilómetros de las personas y bienes de la viuda y de los dos hijos de la víctima, así como de comunicarse con estas personas por cualquier medio, y de privación el derecho de residir en San Sebastián, lugar de residencia de los perjudicados por 10 años.

Lo absolvió del delito de pertenencia a banda armada.

EL CONDENADO RECURRIÓ TRATANDO DE COMBATIR LA LEGALIDAD DE LA PRUEBA GENÉTICA DE COMPARACIÓN DE PERFILES Y TRATANDO DE IMPUGNAR LA VALIDAD DE LA PRUEBA DE CARGO

La defensa recurrió en casación ante el Tribunal Supremo. Alegó vulneración constitucional denunciando la violación de un proceso con todas las garantías tratando de combatir la legalidad probatoria de la prueba genética de comparación de perfiles bajo la perspectiva de la rotura de la cadena de custodia de las huellas dubitadas que fueron obtenidas de una taza de café.

En los motivos segundo a quinto, formalizados por vulneración de la presunción constitucional de inocencia, trató de impugnar la validez y consistencia de la prueba de cargo, que estuvo constituida por el resultado de la prueba de ADN, practicada por Laboratorio Policial, perteneciente a la policía científica, a la que también hay que añadir la prueba del mismo rango científico, ofrecida por la defensa.

El tribunal de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, integrado por los magistrados Carlos Granados Pérez Julián Sánchez Melgar, Miguel Colmenero Menéndez de Luarca, Juan Ramón Berdugo Gómez de la Torre y Alberto Jorge Barreiro, revisó casacionalmente la condena en la sentencia número 607/2012, de 9 de julio, de la que fue ponente Sánchez Melgar.

Confilegal se ha puesto en contacto con Sánchez Melgar para que analice esta sentencia que concluyó que “no existió ningún elemento probatorio para dudar de la corrección de la cadena de custodia” y que “existió prueba de cargo, valorada en términos de racionalidad”.

Julián Sánchez Melgar, magistrado de la Sala de lo Penal del Supremo y exfiscal general del Estado. Foto: Carlos Berbell

Según informa, el tribunal analizó la cadena de custodia: la prueba era una taza de café que tomada Gurutz Aguirresarobe en el bar Daytona. Para resolver el tema, estudió el iter desde que se recogió la taza en la escena del crimen hasta que fue analizada por el correspondiente laboratorio.

“En la sentencia se relata que se atendió a la víctima por los servicios sanitarios, se estableció el oportuno control de seguridad policial, cerrando la escena del crimen a extraños, y fueron los funcionarios encargados de practicar la inspección ocular, quienes advirtieron la presencia de tal evidencia, que fue custodiada por el policía ***, llevándola aquéllos hasta dependencias policiales, hasta que el lunes –el atentado había sido perpetrado el sábado– se entregó en la Sección de Genética de la Ertzaintza a efectos de verificar las pertinentes operaciones y dictámenes periciales”, explica.

También se analizó, según informa, que “lo recogido por la policía judicial fue la taza utilizada por el autor de los disparos, lo que fue así acreditado mediante cumplida respuesta la testifical del testigo protegido ***, y que la cadena de custodia no se rompió en ningún momento, fue un hecho asegurado por todos los policías que intervinieron en el plenario”.

Asimismo, “se analizaron los perfiles de la huella genética indubitada, que se obtuvo de dos botellas de agua: una de ellas la dejó abandonada en la barra del bar Iñaki, en la localidad de Irán, y la otra se obtuvo en el Juzgado Central de Instrucción nº 3 de la Audiencia Nacional”. “Ésta última fue preservada igualmente como fuente de prueba. Todos los precintos se encontraban cerrados, y se guardó en una dependencia por el funcionario ***, lo que fue adverado también por el ***”, indica el ponente de la sentencia.

Informa que el Supremo analizó también la prueba de perfil genético (ADN), “que por su incuestionable fiabilidad, está siendo cada vez más utilizada en la investigación delictiva”.

El magistrado recuerda que la sentencia del Supremo número 501/2005, de 19 abril, “proclama que la prueba pericial de ADN es de resultados espectaculares en los tiempos actuales en cuanto al importante problema de la determinación de la autoría en muchos procesos penales”. 

Expone que “consiste, lo mismo que otras pruebas de semejante naturaleza y finalidad (dictámenes caligráficos o sobre huellas dactilares), en la comparación entre una muestra dubitada -aquella que en principio no se sabe a qué sujeto pertenece- y otra indubitada -obtenida de la persona sospechosa, o de un banco de datos-, de manera que si ambas coinciden en sus marcadores genéticos, este medio probatorio puede servir al objeto de acreditación del juicio de autoría con plenas garantías, aunque tal prueba, como cualesquiera otras, han de haber sido obtenidas y aportadas al proceso con todas garantías exigidas por la Constitución y nuestras Leyes procesales”.

El magistrado apunta que el ácido desoxirribonucleico (ADN), componente químico del núcleo celular, “se ha convertido en un instrumento esencial de las técnicas que la moderna medicina forense utiliza para la investigación de delitos por parte de las autoridades judiciales y policiales”.

Además, recuerda que “la Ley de Enjuiciamiento Criminal, reformada por Ley Orgánica (LO) 15/2003, introdujo los artículos 326 y 363 para dar cobertura a esta clase de prueba”.

El resultado que arrojó la prueba, según explica, fue que entre las dos botellas hay coincidencia de los 16 marcadores más el gen de la amelogenina –constituyendo así este perfil como indubitado del recurrente–, y que si lo comparamos con el dubitado, el impregnado en la taza de café en cuestión que utilizó el autor de los disparos, coinciden 7 marcadores y el de la amelogenina, determinante del sexo, en este caso el de un varón. 

Informa que esta prueba concluyó que la probabilidad de concordancia de que una persona elegida al azar presentara esas características genéticas en la población española es de una entre 11,4 millones, y que la pericial presentada por la defensa, que cuestionó el marcador de la amelogenina, al incrementar al doble las posibilidades, dictaminó que el índice de concurrencia sería una persona por cada 5,68 millones, de entre la población masculina española.

Cuenta que “se compara la estadística de ADN combinándola con datos relativos al mundo abertzale al que pertenecía” y que “en la sentencia se argumenta que se han de considerar también que los índices de probabilidades se reducen considerablemente cuando los comparamos con personas del entorno violento de ETA, pues al fin y al cabo esta organización reivindicó el atentado, lo que sitúa al autor en sus proximidades, si tenemos en cuenta los factores que analiza el tribunal sentenciador, que dibujan al recurrente como una persona próxima a su entorno”.

“Tal operación conduce a la certeza, en términos estadísticos, y también en parámetros de enervación de la presunción constitucional de inocencia”, explica Sánchez Melgar, y recuerda que en esta instancia casacional no pueden volverse a valorar las pruebas de cargo.

Señala que ha de tomarse en consideración que los marcadores hallados en la taza fueron suficientes “para establecer las comparaciones estadísticas de este tipo de prueba científica en tanto que sitúan al sospechoso en la escena del crimen”. 

Explica que “las probabilidades antedichas, uno de cada cuatro españoles, responden a tal secuencia genética, es decir, uno de entre 11,4 millones, e incluso con la pericial de la defensa, uno por cada 5,68 millones, arrojan un enorme valor identificativo, máxime cuando es un hecho acreditado mediante prueba testifical que el autor de los disparos fue un varón”.

“Participa de la naturaleza de prueba indirecta, pues no acredita por sí misma el juicio de autoría, pero de su resultado se infieren datos sustanciales para el esclarecimiento de la participación del acusado, ya que acreditan la plena identificación del mismo en el lugar de los hechos de forma indubitada o su directa relación con el objeto del proceso, lo que constituye un punto sustancial de partida para la valoración del resto del patrimonio probatorio”, añade.

Según informa el magistrado, la AN contrastó, para afinar más tan tremenda probabilidad estadística, el entorno en el que se movía el recurrente. Indica “la franja de edad elimina automáticamente a los niños y a los ancianos, lo que cierra más aun el cupo de exclusiones y confiere certeza al juicio de autoría”.

También señala que “el tribunal sentenciador razona cuando analiza las declaraciones de los tres testigos presenciales –la camarera y dos clientes– la coincidencia de la edad del recurrente con el sospechoso medio encapuchado”. Además, informa que la existencia de fotografías de presos de ETA en su domicilio indica una proximidad al menos ideológica con tal movimiento terrorista, junto a un CD de música abertzale. 

“Su actitud de quebrantamiento de las normas sociales, enfrentándose a las fuerzas del orden, por lo que fue sancionado por delitos de atentado, lesiones, amenazas condicionales y daños, delitos por los que fue condenado en su día, es igualmente otro dato, que nada impide su valoración a los efectos indicados, y poco importa si la condena fue aceptada o impuesta, ya que mediante el instrumento de la conformidad la asumió voluntariamente”, expone.

Asimismo, indica que “el dinero que le fue ocupado procedente de campañas de ayuda a los presos de ETA, aspecto éste que le vincula a movimientos radicales, tampoco es un hecho baladí, sino que puede tener significación a los efectos de cerrar aún más el círculo de la identificación mediante ADN”. 

Informa que Gurutz Aguirresarobe se negó a la práctica de esta prueba, pero que su defensa admitió la muestra obtenida de las citadas botellas de agua como perfil o cadena de ADN indubitada.

También presentó un recurso de casación la Fiscalía y otro la acusación particular, al que se adhirió la popular (la Asociación de Víctimas del Terrorismo), quienes perseguían la condena de Gutuz Aguirresarobe como autor de un delito de pertenencia a organización o grupo terrorista, es decir, en torno a la participación activa en la organización o grupo terrorista, o en el hecho de formar parte de dicho entramado. 

Se desestimaron “por constar en los hechos probados precisamente lo contrario: la falta de pertenencia del acusado. Y no poderse operar contra el reo en casación en este sentido”, explica Sánchez Melgar.

Por tanto, el Supremo confirmó la pena de 32 años para el asesino.

MAITE PAGAZAURTUNDÚA MANDA UN MENSAJE A LA CAMARERA

¿Qué mensaje lanzaría a la testigo protegido camarera del bar Daytona?

Que le agradecemos de todo corazón que tuviera una lucidez tan grande y una inteligencia práctica tan grande para preservar los elementos probatorios para que se iniciara la cadena de custodia de la prueba de forma impecable y, por tanto, el culpable finalmente respondiera de su crimen. 

Agradecimiento para siempre. 

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