Me resulta muy difícil hablar “de Cristina Toro”, ello supone aceptar su ausencia y que ya no podré hablar con Cristina como era habitual para resolver cualquier cuestión, tampoco podré hablar con ella para resolver una sustitución, una emergencia imprevista, una sobrecarga de trabajo, esta relación cotidiana siempre la solucionaba Cristina con una sonrisa, si algo definía a Cristina era esa sonrisa inherente a las personas buenas y que ella nos ofrecía a todos de manera constante y generosa.
En la Fiscalía de Sevilla tuvimos el privilegio de compartir con ella el trabajo durante casi tres años y parecerá extraño que en ese periodo de tiempo Cristina dejara tales recuerdos y anudara tantos lazos que luego apretaba en sus viajes para celebrar, bodas, ascensos, despedidas.
Cristina nunca fallaba, la veíamos y nos recordaba tiempos que fueron muy felices.
La categoría profesional de Cristina es sobradamente conocida, pero me gustaría resaltar que ella hacia reales y daba trascendencia a nuestros Principios Constitucionales y Estatutarios, Cristina convertía la unidad de actuación en la reciproca lealtad y confianza en sus compañeros y la dependencia jerárquica la revestía por sus conocimientos y su grandeza en seguridad y en disponibilidad para con sus jefes.
José Miguel te tenemos muy presente en estos momentos en que todo apoyo es necesario, vuestros hijos y tú conservar el recuerdo de una persona tan excepcional como fue Cristina, los que siempre seremos fiscales os ayudaremos a ello.