El abogado Robert Eglet, en representación del propietario de un restaurante, una floristería, dos empresas inmobiliarias y una compañía de enseñanza de idiomas de Las Vegas, ha presentado una demanda colectiva ante el Tribunal de Distrito de Nevada, Estados Unidos, por los daños causados por el Gobierno chino, del que afirma que fue imprudente y negligente en la propagación del virus y que, además, ocultó información.
«Si hubieran sido transparentes con el mundo esto podría haberse detenido en Wuhan», declaró Eglet, refiriéndose a la ciudad china identificada como el epicentro original del brote.
«El mundo podría haberse reunido y haber llevado a los científicos adecuados a Wuhan y haberlo detenido allí mismo», añadió, según AP.
El objetivo de Eglet es que esta demanda capte a un número elevado de demandantes, pequeñas empresas que, en Estados Unidos se elevan a más de 32 millones.
De prosperar, el Gobierno chino podría verse respondiendo ante una demanda billonaria por las pérdidas económicas sufridas como consecuencia directa de la parálisis económica, resultado de la propagación del virus, que ha precisado el confinamiento de los ciudadanos en sus casas, como en España.
El año pasado este abogado, representando a 2.500 afectados, logró un acuerdo de compensación de 800 millones de dólares con MGM Resorts International, dueña del casino-hotel Mandalay Bay, por el asesinato en masa acaecido en octubre de 2017 y que se llevó por delante la vida 58 personas y dejó heridas a 850 en el concierto al aire libre celebrado en Las Vegas Strip.
Antes de ese caso, ganó otro caso a varias compañías sanitarias y farmacéuticas por un brote de hepatitis C, a las que les obligó a llegar a otro acuerdo de compensación por cientos de millones de dólares.
En esta demanda colectiva, Eglet señala la existencia de un comercio multimillonario entre los Estados Unidos y China, y dice que las pequeñas empresas estadounidenses merecen ser indemnizadas por China, sus Ministerios, incluidos los de Salud y Asuntos de emergencia, y las autoridades de la provincia de Hubei y de la ciudad de Wuhan por negligencia, por crear lo que define como una molestia pública y por su «responsabilidad en la realización de actividades ultra-peligrosas».
«Esta demanda colectiva se centra en las pequeñas empresas», aclaró.
«No está dirigida contra el pueblo de China. Nadie está culpando al pueblo de China y nadie está culpando a los chino-americanos. Son tan víctimas de las acciones e inacciones del gobierno chino como el resto del mundo».
Eglet explicó, el pasado 24 de marzo, que el caso se basa en la Ley de Inmunidad de Soberanía Extranjera de 1976 y en la Ley Federal de los Estados Unidos «para actos fuera del territorio de los Estados Unidos que tengan un efecto directo en los Estados Unidos».
No es la única demanda interpuesta contra el Gobierno chino ante los tribunales norteamericanos. Según el abogado, hay otras dos presentadas en los tribunales de Florida y de Texas igualmente contra el Gobierno chino.
Fuentes de la embajada china en EE.UU. han declinado hacer ningún comentario.