La Guardia Civil ha detenido a los tres integrantes de un grupo especializado en robar durante el estado de alarma en farmacias, principalmente en localidades de Toledo y Madrid.
Son dos rumanos y un moldavo, de entre 32 y 42 años, residentes en el barrio de San Blas, de Madrid, según han informado a Confilegal fuentes de la Benemérita.
Uno de los rumanos y el moldavo compartían vivienda.
En concreto, la Guardia Civil les atribuye la presunta autoría de robos con fuerza cometidos en bares, ópticas, gasolineras y sobre todo farmacias en Toledo (Olías del Rey, Mazarambroz, Añover del Tajo, Almonacid, Seseña, Numancia de la Sagra, Villarubia de Santiago, Mocejón, Carranque, Casarrubios del Monte, Ventas de Retamosa, Polán o Val de Santo Domingo), Madrid (El Álamo, Buitrago, La Cabrera, San Agustín de Guadalix, Las Rozas, Villanueva del Pardillo y Navalcarnero), Ciudad Real (Ciudadrealeña y Campo de Criptana) y Segovia (Boceguillas).
Se les imputan los delitos de pertenencia al grupo criminal, robos con fuerza y también fueron propuestos para sanción por saltarse el confinamiento.
A raíz de detectarse diversos hechos delictivos cometidos durante la vigencia del confinamiento, la Benemérita estableció dispositivos de vigilancia con el fin de evitar robos en establecimientos comerciales, bares, gasolineras y farmacias de Toledo y Madrid.
Del análisis de los hechos delictivos, que siempre se cometían en horario nocturno, los agentes comprobaron que el grupo lo conformaban al menos tres personas.
ACCEDÍAN FORZANDO CIERRES O ROMPIENDO EL CRISTAL DE PUERTAS Y VENTANAS CON TAPAS DE ALCANTARILLA
Según detalla la Benemérita, «accedían forzando los cierres de los establecimientos en unas ocasiones o por rotura de cristal de puertas y ventanas en otras, usando para ello las tapas de las alcantarillas que hallaban en las proximidades».
Con todos los datos que lograron obtener, los agentes centraron sus investigaciones en un grupo de personas que tenía fijada su residencia en el barrio de San Blas de Madrid, «punto desde el que se trasladaban para perpetrar los robos».
La Guardia Civil ha intervenido en los registros «el vehículo sustraído que utilizaban en sus desplazamientos, diverso material utilizado para el robo de automóviles, gran cantidad de productos procedentes de los hechos ilícitos y 108 gramos de cocaína».

La operación, denominada “Blackroof-Cervero”, ha sido llevada a cabo por agentes pertenecientes a la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Toledo, a los Equipos Roca de la Guardia Civil de Illescas y Mora, y al Grupo de Delincuencia Organizada de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Guardia Civil de Madrid, que han contado con la colaboración de agentes pertenecientes a la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) de la Comandancia de Madrid.