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El colapso en la tramitación de los ERTE deja a muchos trabajadores sin cobrar desde hace meses

La insuficiente gestión de los ERTE podría generar una situación explosiva próximamente. Foto: EP.
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En estos últimos tres meses de estado de alarma los Expedientes de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) se han convertido en la “tabla de salvación” para muchas empresas y trabajadores, lo que suaviza las pérdidas causadas por el confinamiento, ahorrándose cotizaciones a cambio de asegurar el puesto de los trabajadores.

A pesar de lo acertado de la medida otra cosa es la gestión de la misma, pues, a día de hoy, un gran número de trabajadores afectados por los ERTE que no han recibido sus prestaciones, suponiendo una merma del 30% en su salario habitual. A excepción de los tienen unos salarios cercanos al mínimo.

Hay un gran número de trabajadores, los que percibían en activo salarios entre 1.500 y 2.500 euros mensuales verán disminuidos sus ingresos entre un 35 y el 60 % durante estos meses, aunque se les haya concedido la prestación.

900.000 TRABAJADORES NO HAN COBRADO LOS ERTE

Es difícil establecer la cifra exacta, pero, al parecer, cerca de 900.000 trabajadores aún no han cobrado dicha prestación, lo que implica situaciones absolutamente dramáticas ya que llevan cerca de 4 meses sin percibir ingreso alguno con las consecuencias que conlleva.

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¿A qué se debe esto?

Obviamente a la enorme avalancha de solicitudes de prestaciones derivadas de los ERTE al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Según el Real Decreto 8/2020, le corresponde a la empresa la obligación de su presentación a través de sus asesorías o gestorías, sirviéndose de una hoja excel ad hoc sobre la que hay que volcar los datos de los trabajadores, con un certificado de empresa.

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Las solicitudes de ERTE han salido adelante, gracias a la figura del silencio positivo, por lo que, el “problema” de la avalancha para la Autoridad Laboral ha sido resuelta con esta ficción jurídica.

PERSONAL INSUFICIENTE 

Pero el SEPE no se puede ahorrar trámites y ha de resolver todas y cada una de las solicitudes de prestaciones, para lo cual, apenas se ha ampliado la plantilla en 750 contratados laborales que se ven desbordados por la situación.

Así las cosas, el cóctel ha sido explosivo. A la saturación de los empleados del SEPE se le ha añadido la colaboración de personal no cualificado, lo que ha llevado a que se produzcan errores en las cuantías abonadas, como en casos en los que se establece una prestación diaria de 6 euros, que lleva a que se abonen 80 euros al mes a los trabajadores.

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Casos en los que, pese a no figurar la solicitud como alta, se abona, y, figurando, no consta su ingreso.

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Empresas en las que han cobrado solo el 50 por ciento de la plantilla, así como errores informáticos por cambio en los programas al descargar una hoja excel, que no era el formato habitual con el que funcionaba el SEPE.

A todo ello se une la falta de información sobre quién tiene la obligación de tramitar la solicitud de la prestación de desempleo, que ya hemos dicho que es la empresa y no el trabajador.

Actualmente, en los teléfonos del SEPE, cuando el trabajador responde afirmativamente a la pregunta de: “Está usted en un ERTE?”, la respuesta automatizada es: “su prestación se está tramitando”.

Y no hay que olvidar que el trámite legal para impugnar la cuantía de la prestación o reclamar por cualquiera otra incidencia, requiere un peregrinaje jurídico que conlleva tiempo.

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Tiempo del que no dispone quien lleva ya cuatro meses sin cobrar. La realidad misma.