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Efectos de la desaparición del dinero efectivo en el mundo rural

El Banco Central Europeo considera que la reducción del límite de pagos en efectivo hasta los 1.000 Euros es “desproporcionada a la luz del impacto potencialmente adverso que originaría en el sistema de pagos en efectivo", recuerda el autor de la columna, Carlos Franco.
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El Boletín Oficial del Congreso de los Diputados del pasado 24 de abril, en las páginas 28 y siguientes, publicaba una controvertida Proposición no de Ley sobre la orientación del sistema tributario ante la crisis provocada por el COVID-19, para su debate en el Pleno.

La meritada Proposición no de Ley recoge una serie de medidas para paliar los efectos de la crisis económica derivada del Estado de Alarma como consecuencia de la crisis sanitaria del coronavirus. Dichas medidas son:

– Medidas preliminares para mejorar el sistema.

– Medidas de diagnóstico y evaluación.

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– Medidas de mitigación.

– Medidas de prevención y erradicación

En este último grupo de medidas de prevención y erradicación se encuentra la eliminación gradual del pago en efectivo, con el horizonte de su desaparición cuyo objetivo consiste en poner fin a la economía sumergida a través de la modificación del artículo 7.1 de la Ley 7/2012, de 29 de octubre, de modificación de la normativa tributaria y presupuestaria y de adecuación de la normativa financiera para la intensificación de las actuaciones en la prevención y lucha contra el fraude relativo a limitaciones a los pagos en efectivo en el sentido de reducir a 1.000 euros[1], o su contravalor en moneda extranjera, el pago en efectivo de las operaciones en las que alguna de las partes intervinientes actúe en su condición de empresario o profesional.

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LA ECONOMÍA SUMERGIDA ESPAÑOLA SUPONE EL 22 % DEL PIB

A este respecto, cabe destacar que la economía sumergida supone, según datos oficiales, el 22% del Producto Interior Bruto en España (PIB, en adelante), que presenta un nivel de fraude por encima de lo que le corresponde al nivel de desarrollo nacional deteriorando la justicia tributaria y desanimando la cultura del esfuerzo.

Comparativamente, en Alemania este fraude se sitúa en un 7,8%, en Reino Unido es de un 6%, Francia soporta un 11,6% y en los países nórdicos la economía sumergida con respecto a su PIB fluctúa entre el 12 y el 13% incluso en Portugal está por debajo de nosotros en un 18%.

Estos datos, en términos generales indican que existe una relación inversa entre el nivel de desarrollo y la opacidad de la economía.

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Si España fuera capaz de ponerse a los mismos niveles de esos países mencionados los miles de millones recuperados harían que la bajada de impuestos a los más desfavorecidos y a los que más lo necesitan para incentivar su actividad fuera un buen acicate para impulsar la economía y paliar el enorme déficit existente en cuestión de prestaciones sociales.

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Disminuir la economía sumergida en catorce puntos poniéndose al mismo nivel que Alemania supondría la recuperación de 30.000 millones de euros.[2]

Pues bien, esta Proposición no de Ley es contraria a los criterios de la Comisión Europea cuando en 2010 determinó que “la norma debe ser la aceptación de billetes y monedas en euros como medio de pago en transacciones minoristas”.

Y continúa: “Una denegación de esta forma de pago solo debería ser posible si se basa en razones relacionadas con el principio de buena fe, como que el minorista no tenga cambios disponibles”.

LA REDUCCIÓN A 1.000 EUROS DEL LÍMITE DE PAGO EN EFECTIVO PONE EN PELIGRO EL CONCEPT DE MONEDA DE CURSO LEGAL

Por su parte, el Banco Central Europeo considera que la reducción del límite de pagos en efectivo hasta los 1.000 euros es “desproporcionada a la luz del impacto potencialmente adverso que originaría en el sistema de pagos en efectivo. De hecho, este límite dificulta la liquidación de transacciones legítimas y pone en peligro el concepto de moneda de curso legal consagrado en el Tratado.”

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En una carta firmada por el propio Mario Draghi, expresidente del BCE, se advierte que acabar con el efectivo podría ser un problema cuando hubiera fallos en “las infraestructuras técnicas subyacentes utilizadas por los proveedores de servicios de pago”, es decir, problemas de suministro eléctrico o de la red de Internet.[3]

Es de sobra conocida la existencia de una brecha digital entre el mundo rural y el mundo urbano así como otra brecha digital entre generaciones, y precisamente son las personas mayores del mundo rural quienes tendrán mayores dificultades para adaptarse a esta nueva realidad en donde no exista dinero efectivo sino algoritmos, Uniform Resource Locator (URL), Secure Socket Layer (SSL), etc. que escapan a su comprensión.

Conviene recordar que la realidad del mundo rural, especialmente en municipios de montaña donde la electricidad y la conexión de red llegan de forma interrumpida y en ocasiones dichos suministros son suspendidos varios días por cuestiones meteorológicas.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, un 23,4% de las personas mayores de 74 años ha utilizado internet en los últimos tres meses, lo que supone más de 842.000 personas. Un 11,9% hace un uso diario de internet, mientras que un 3,6% ha realizado compras online en los últimos tres meses.

Por grupo de edad se observan grandes diferencias entre las personas con edades entre 75 y 84 y las mayores de 84 años.

Entre las actividades online realizadas por los mayores de 74 años usuarios de internet en los tres últimos meses destacan el uso de mensajería instantánea (71,7%), la lectura de prensa (55,9%) y el uso del correo electrónico (44,0%).[4]

Los anteriores datos suscitan la pregunta: ¿Qué sucedería con el resto de ciudadanos que carecen de dispositivos móviles[5] y de conocimientos informáticos si se retirase el dinero efectivo?

Resulta evidente que ni sector público ni privado van a llevar a cabo inversiones para ofrecer a coste cero[6]estos dispositivos a todas aquellas personas que los necesiten para poder realizar cualquier operación económica.

Por otro lado, en lo referente a la necesaria formación, que indudablemente debería ser presencial ya que precisamente su aprendizaje consiste en el manejo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC, en adelante), conllevaría un considerable gasto tanto para el erario público como para las arcas privadas de las empresas de telecomunicaciones.

En este sentido cabe destacar iniciativas de las diferentes Administraciones Locales rurales, perfectamente conscientes de la existencia de la aludida brecha digital, quienes habilitan espacios públicos para la impartición de cursos gratuitos para todas las personas empadronadas en ellas relativas a formación y manejo de las denominadas, por ellos, nuevas tecnologías.

Otro inconveniente de la desaparición del dinero efectivo en el mundo rural devendría en perjuicio de los menores de edad que carecen de dispositivos móviles o de cuentas bancarias que verían reducido su espectro de actividades en tanto que para la simple compra de un refresco o un aperitivo en el bar o tienda de su municipio necesitaría la presencia de su progenitor o tutor.

Motivados por la anterior situación, muchos progenitores optarán por facilitarles un Smartphone y una cuenta bancaria asociada a dicho teléfono facilitando la exposición de datos personales, y otras situaciones de riesgo, debido a su inexperiencia en las redes y su desconocimiento del mundo virtual.

LO QUE SE FORMENTARÁ EN EL MUNDO RURAL CON LA RETIRADA DEL DINERO EN EFECTIVO

Como corolario, en nuestra humilde opinión, retirar de circulación el dinero efectivo fomentará:

– La exponencial despoblación del mundo rural debido a la lentitud de la conexión de red propiciando la dificultad de las operaciones de índole económica.

– La creación de una nueva economía sumergida basada en las transacciones económicas en especie, comúnmente conocido como trueque.

– Desmesurado[7] perjuicio de las personas mayores legas en informática y sin dispositivos móviles para realizar cualquier transacción comercial.

– Fomento de la dependencia de los menores sobre sus progenitores o, por el contrario, apertura del mundo virtual a una edad demasiado temprana.

Sin embargo, ¿alguien piensa que el dinero efectivo va a seguir existiendo dentro de 20, 30, 50 años? Yo desde luego que no. La continua e imparable globalización del mundo va encaminada a la desaparición de lo físico en pro de lo digital.

Para culminar, un ejemplo congruente con el objeto del presente artículo consiste en el auge que desde finales del año 2017 tienen las monedas virtuales o criptomonedas como el Bitcoin o Ethereum.

En este sentido, el Banco Popular de China está probando una nueva moneda digital respaldada por el gobierno en varias regiones del país con el objetivo de reemplazar los billetes y monedas en circulación.

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[1] Actualmente se establece en 2.500 Euros o su contravalor en moneda extranjera.

[2] CONFEDERACIÓN INTERSECTORIAL DE AUTÓNOMOS DEL ESTADO ESPAÑOL, Apyme digital nº 153, 16 de diciembre de 2019, página 2

[3]https://elpais.com/economia/2020-06-13/el-bce-advierte-de-que-no-esta-permitida-la-eliminacion-del-dinero-en-efectivo-en-la-eurozona.html

[4] Según Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares Año 2019, de 16 de octubre de 2019.

[5] Toda vez que si solamente cuentan con ordenadores, portátiles o de sobremesa, realizar actividades comerciales fuera del domicilio sería inviable

[6] De otra forma consistiría un perjuicio patrimonial al ciudadano que debería soportar de forma obligatoria por razones de hecho.

[7] E inconstitucional, me atrevería a añadir, en el sentido del artículo 14 de nuestra Carta Magna.