PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

¿Qué sucederá con el fiscal Stampa tras las declaraciones de Navajas, que piensa que debería estar apartado del caso Dina?

En primer término, el teniente fiscal y 'número dos' de la Fiscalía General del Estado, Luis Navajas; al fondo, el fiscal anticorrupción Ignacio Stampa, sobre quien Navajas dijo lo que pensaba. Sobre ello versa la columna de María Montero.
| | Actualizado: 22/02/2021 13:05

Sin duda, el teniente fiscal de la Fiscalía General del Estado (FGE), Luis Navajas, ha manifestado en Onda Cero y en OkDiario, lo que algunos miembros del mundo judicial, y la propia sociedad, posiblemente, habrán pensado en numerosas ocasiones sobre el fiscal anticorrupción del caso Tándem, Ignacio Stampa: “deportarlo” a Canarias, y “apartarlo” de este proceso judicial tras el escándalo con la abogada de Podemos, Marta Flor.

A raíz de la publicación en Confilegal de la “relación sentimental” entre el fiscal Stampa, con la letrada podemita que, representaba al partido del vicepresidente segundo del gobierno, Pablo Iglesias, en el caso Dina, -pieza número diez de la macrocausa Tándem-, relación “íntima”, que el exjefe jurídico de Podemos, José Manuel Calvente, confirmó ante la Guardia Civil, se ha levantado una “odisea” en la Fiscalía General del Estado.

Pero Navajas, el hombre del confianza de la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, es un verso libre en esta historia, y ha relatado lo que siente: “vomité, vomitamos todos cuando nos enteramos sobre sí tenía esa relación”, el fiscal con la abogada.

Incluso se lo dijo a Delgado.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Secreto a voces en el espectro togado. Como altavoz, Navajas.

Dicen otros versos libres que, en los pasillos de la Fiscalía Anticorrupción, existía una “rumorología” sobre el supuesto escarceo fiscal-abogada, meses antes de que este escándalo fuese denunciado desde el programa La ventana indiscreta ante la FGE y ante el Consejo General del Poder Judicial.

Es decir, el fiscal jefe anticorrupción, Alejandro Luzón, debería haberse tomado un café con Stampa, antes de este pasillo mediático, incluso haberle pagado el avión a Canarias, pero se tragó este sapo, sin negociar.

Quizá Luzón confió en que no habría viaje al centro de la tierra, ni búsqueda de la verdad, como nos narra la Odisea del poeta Homero, pero se equivocó. Los periodistas de investigación nos debemos a personajes como Ulises. Llegamos hasta el final del camino.

PUBLICIDAD

Dos cuestiones obvias para esta odisea judicial: Nadie en el epicentro político ni en el epicentro jurídico madrileño había albergado la infinitésima posibilidad que, quien suscribe estas líneas, investigase esta trama por la trascendencia para el caso Dina en relación a una presunta revelación de secretos.

Palabras mayores en el proceso que investiga la “patraña” de una policía patriótica con la victimización de Iglesias.

Segunda cuestión: ¿Quién iba a decir que sería Navajas el que diera por válida nuestra denuncia con los pantallazos de Calvente hablando de planes de boda con Marta Flor y el fiscal Stampa?

PUBLICIDAD

Felicidades Navajas. Antes de jubilarte, has dicho lo que no reconoce el Estatuto de los Fiscales. Lo que calló, el fiscal instructor, Fausto Cartagena, en este caso, políticamente correcto, por ceñirse a este código decimonónico que mantiene este tipo de “connivencias” abogada-fiscal sin consecuencias, sólo porque no hay matrimonio o convivencia reconocida de un año.

¡Qué vergüenza!

PUBLICIDAD

Aún queda un tercer enigma por resolver. La decisión de la Fiscalía Superior de Madrid que investiga la “relación íntima” Stampa-Marta Flor en relación a una vulneración judicial sobre los secretos que puedan haber compartido respecto al caso Dina u otras cuestiones de Tándem. Resolución que VOX, personados, así como La ventana indiscreta, anhelamos con esperanza.

Es cierto que Stampa goza de presunción de inocencia, nadie se lo niega. Pero también, es una obviedad que, ante una penetración social tan grande como este escándalo en el seno de la Audiencia Nacional, magistrados, fiscales e instituciones judiciales deberían replantearse la renovación urgente del estatuto fiscal, apartar de inmediato a fiscales o jueces investigados para ser ejemplo de separación de poderes, la base de la democracia.

Lo ha expresado muy bien Navajas. En destinos como la Fiscalía Anticorrupción habría que limitar la permanencia de los fiscales a 5 años y someterlos a renovación para que no estén más de 10 años.

PUBLICIDAD

Si hay fiscales que no me gusta como orientan, que son filtradores, que tienen amistades peligrosas tengo que tener la posibilidad de quitármelos de encima. No me lo tengo que comer con patatas hasta que decida marcharse», dijo ayer por las ondas.

En este caso, lo que dice el sentido común de Navajas, y que muchos compartimos, es que Stampa debería apartarse no sólo de la pieza Dina, sino de las 25 piezas que componen la macrocausa Tándem.

Por higiene democrática. Sin más.

Y es preferible, que Podemos no haga más el ridículo quitando “hierro” al asunto de Marta Flor con Stampa. Su mantra de abanderados contra el comisario jubilado, José Manuel Villarejo, personados como acusación popular en el caso Tándem, se ha vuelto contra ellos. Por chapuceros y mediocres.

Así, cundimos todos con el ejemplo. Sí algún fiscal quiere lío de faldas con las partes de un juicio, que se aparte de la Fiscalía. Qué sea muy feliz, pero que no contamine. Tolerancia cero con las relaciones tóxicas o “peligrosas” como tilda Navajas, que habló ayer de «asco» y de «vomitivo» para referirse al caso.

Es más, tal como declararon en La ventana indiscreta, la vicesecretaria jurídica de VOX, Marta Castro, y el abogado de Villarejo, Antonio José García Cabrera, tras el interrogatorio a Calvente, han exigido ante la Audiencia Nacional, que el ex jefe jurídico de Podemos, aporte todos los chats existentes de los grupos del partido sobre esta cuestión. Que por cierto, era otro secreto a voces en el círculo podemita: la vocera, Marta Flor.

Por tanto, aún nos queda mucha odisea que contar.

Postdata: Villarejo debería escribir una novela con todos nosotros en sus páginas. A modo de fábula: La derrota de Iglesias frente al peso de la verdad.