El Juzgado de lo Penal número 17 de Madrid juzgará hoy a dos mujeres, madre e hija, que presuntamente desobedecieron y se enfrentaron a agentes de la Guardia Civil en las inmediaciones de la vivienda del vicepresidente Pablo Iglesias, y la ministra de Igualdad, Irene Montero, ubicada en Galapagar, localidad al oeste de la Comunidad de Madrid.
La Fiscalía Provincial de Madrid imputa a la hija, A. I. Q. D., un delito de atentado contra agentes de la autoridad y otro leve de maltrato de obra y pide un año de prisión, mientras que a la madre, A. D-A B-M., la acusa de un delito de desobediencia y reclama seis meses de cárcel para ella.
Serán juzgadas en un juicio rápido.
Inicialmente estaba previsto el 24 de noviembre, pero fue suspendido por el cambio de abogado de las acusadas.
Los hechos tuvieron lugar el 30 de octubre de 2020, por la tarde.
Según el relato del representante del Ministerio Público, madre e hija fueron sobre las 17:30 horas a las inmediaciones de la zona donde tienen su residencia Iglesias y Montero, y cuando agentes de la Guardia Civil, “uniformados y debidamente identificados”, se disponían a establecer el perímetro de seguridad, ambas mujeres “mantuvieron una actitud de absoluto desprecio a la labor de los agentes, impidiéndoles el cumplimiento de la función encomendada, desobedeciendo de forma reiterada las indicaciones claras que los mismos les daban, en relación a que retrocedieran en la vía pública y despejaran el perímetro de seguridad”.
La Fiscalía explica que pese a las advertencias, “lejos de deponer su actitud”, persistieron en su comportamiento “haciendo caso omiso a los reiterados requerimientos que los agentes les realizaban”, se aproximaron a ellos gritándoles a escasos centímetros de sus rostros, “prescindiendo del uso de la preceptivas mascarillas” e incluso les propinaron golpes con las manos en el pecho.
Indica que los agentes, les informaron entonces de las consecuencias legales de su comportamiento y «comenzaron a avanzar con los brazos extendidos, empleando la mínima fuerza indispensable para desplazarlas y conseguir finalmente que despejaran la zona”.
Sin embargo, en un momento dado, A. I. Q. trató de acceder de nuevo a la zona de seguridad “con la intención de aproximarse a la vivienda”, pero fue interceptada por un guardia civil, que le cortó el paso, cayendo ésta al suelo, momento en el que la misma, al tiempo que le decía “hijo de puta”, intentó agredirlo con el bolso en el rostro, explica la Fiscalía.
El agente esquivó el golpe, y entonces ésta le lanzó patadas que le impactaron en las botas y tibias, sin causar lesiones.