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El Ministerio de Calviño desconoce quienes son los titulares de los 35.000 millones € de la deuda pública del SAREB

El Ministerio de Calviño desconoce quienes son los titulares de los 35.000 millones € de la deuda pública del SAREB
Guillermo Rocafort es profesor de Economía Pública y Economía de la Empresa en la Universidad Carlos III de Madrid; licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid y licenciado en Derecho por la UNED, con diploma en Estudios Jurídicos Avanzados por la Universidad Autónoma de Madrid.
09/2/2022 06:50
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Actualizado: 09/2/2022 01:13
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El SAREB es una entidad ya nacionalizada por Ley debido a un mandato de la Comisión Europea y que fue creada en el 2012 como “Banco Malo”, al objeto de liquidar los activos tóxicos del sistema financiero español y conseguir así su reflotamiento.

En dicho año de su creación, el 2012, el SAREB emitió en concepto de deuda unos bonos por un importe total de 36.694.100.000 euros que fueron cedidos a entidades bancarias a cambio de sus créditos tóxicos, según la siguiente relación:

Es decir, Bankia recibió más de 22 mil millones de euros por sus activos tóxicos cedidos al SAREB y como titular de esa deuda en forma de bonos tenía derecho a dicha cuantía económica con fecha límite el 2027, año previsto para la liquidación del SAREB, y en el caso de que el SAREB entrara en insolvencia, sería el Estado Español el encargado de cubrir esa cantidad económica.

En el año 2013, el SAREB emitió nueva deuda para el mismo fin por un importe de 14.086.700.000 euros, cuyos tenedores de dicha deuda fueron las siguientes entidades bancarias por sus créditos tóxicos cedidos al SAREB, según esta relación:

Esta información sobre los bonistas originales está extraída de las páginas 136 a 138 del informe anual de SAREB 2020 consultable en este enlace.

Por lo tanto, la deuda emitida en el 2012 como en el 2013 suman entorno a 51.000 millones de euros, que corresponde con la deuda global del SAREB, de la cual queda pendiente de amortizar a fecha de hoy 35.000 millones de euros.

Lo anterior es una demostración más de que la operación del SAREB ha sido en realidad un canje de deuda tóxica sobrevalorada por una deuda de la máxima calidad avalada por el Estado Español.

Estamos en definitiva ante una forma de endosar a la Sociedad española la deuda privada de las entidades bancarias quebradas con la ruina económica de José Luis Rodríguez Zapatero.

Opacidad en la información sobre los bonistas actuales del SAREB

Hay que recordar que la deuda emitida por el “NAMA” (el SAREB irlandés) no siguió esta vía del canje de deuda con las entidades quebradas, sino que se buscó a terceros bonistas en los mercados financieros y que dicha deuda emitida cotizó en la Bolsa de Dublín hasta su cancelación total en el 2017, tres años antes de lo previsto; es decir, las entidades rescatadas no recibieron bonos de primera calidad por sus activos tóxicos, sino directamente el dinero y la liquidez precisas obtenidas de terceros en los mercados financieros para reflotar su mala situación de insolvencia.

De hecho, incluso con el Sareb irlandés sabemos la tasa de descuento que se aplicó a los créditos tóxicos cedidos mientras que en España aún desconocemos esos descuentos, que yo sepa, si bien intuimos que están sobrevalorados por noticias aparecidas en prensa extrajera e incorrectamente tasados.

Llevo camino de un año intentando que el Ministerio de Nadia Calviño me informe de quiénes son los titulares actuales a fecha de hoy de dichos bonos emitidos por el SAREB y las cantidades asignadas a los titulares actuales, porque los españoles tenemos derecho a saber quiénes son los acreedores de una Deuda Pública de 35.000 millones de euros que nos ha sido endosada a todos los españoles de una forma tan rocambolesca.

La respuesta del Ministerio de Nadia Calviño de fecha 2 de Febrero de 2022 no deja lugar a dudas:

“Dado que no existe en poder de esta Secretaría General del Tesoro y Política Financiera un informe ad hoc sobre la titularidad actual y los montantes de deuda avalada de cada titular actual y dado que la titularidad podría haber variado como resultado del proceso de reestructuración del sector de entidades de crédito, se entiende que su elaboración, ad hoc, sólo para el reclamante, implicaría por un lado la necesidad de recabar información que no está en poder este órgano y por otro un trabajo de elaboración y presentación, lo cual excede ampliamente las obligaciones de este órgano al amparo de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, como con claridad resulta de su artículo 18.1 c)».

Es obvio, de la insuficiente respuesta dada, que podemos inferir que, por ejemplo, la deuda del SAREB en manos de BANKIA habrá pasado a manos de CAIXA BANK pero tampoco sabemos la cuantía exacta y tampoco sabemos en qué condiciones y la valoración de dicha adquisición de bonos por esa reestructuración (la absorción de BANKIA por CAIXA BANK).

Lo que se oculta detrás de la Deuda del SAREB

Estamos ante lo más parecido al juego de la bolita de la ruina bancaria, donde la bolita del pelotazo pasa de cubilete a cubilete ante la perplejidad del espectador, con el engaño manifesto y la sorpresa final del Pueblo Español.

Estoy deseando que llegue el 2027 para ver en el día de la paga de la ruina nacional, cómo las entidades financieras reclaman sus bonos del SAREB al Estado Español, lo cual muy probablemente coincidirá con una nueva forma de rescate al sistema bancario español, fraccionado y piramidal hasta límites insospechados, el cual, debemos de empezar a asumir, está llamado a la quiebra cada 15 ó 20 años con el fin de que su deuda pase a ser nacionalizada.

El Ministerio de Nadia Calviño no puede esconderse en esa falta de información, pues según la Ley, en caso de desconocimiento de la información solicitada, tendría que haber trasladado esta cuestión a quien tenga esa información (Artículo 19 de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno: “Si la solicitud se refiere a información que no obre en poder del sujeto al que se dirige, éste la remitirá al competente, si lo conociera, e informará de esta circunstancia al solicitante”), probablemente al SAREB, que llevará un registro de bonistas, si es que lo hay, porque quizá nos encontremos ante títulos al portador, como en las “épocas doradas “de antaño para los contrabandistas financieros, y ni siquiera sepamos ese dato, pero prefiere dicho Ministerio alegar la necesidad de “recabar información que no está en su poder y su posterior elaboración y presentación” para ocultar algo que debería ser del conocimiento público.

Como miembro que es el Ministerio de Nadia Calviño de la Comisión de Seguimiento del SAREB debería tener esta información sí o sí, tanto de forma directa como de forma indirecta, y estoy seguro que el Consejo de la Transparencia, en mi reclamación en trámite, obligará a revelarla.

En todos los expedientes de transparencia que he gestionado en mi vida jamás me había encontrado un caso como éste de opacidad y de “cubileteo” de la información por parte de una Administración Pública española, más que nada porque no hay manera de poder encubrir un desfalco de semejante magnitud.

Esta vez se han pasado y lo saben.

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