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La letra y la música

Javier Junceda
La letra y la música
Javier Junceda, jurista y escritor, es el autor de esta columna.
08/12/2022 06:47
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Actualizado: 07/12/2022 23:15
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Solo dominas realmente algo cuando eres capaz de explicárselo a tu abuela y te entienda, decía Albert Einstein.

La huida en el ámbito universitario de la visión práctica, alegando que las Facultades han de limitarse a la teoría, en no pocas ocasiones esconde auténticos cráteres en la formación de los docentes, encantados de guarecerse en la paz que propicia un programa que repiten cada año como cacatúas, pero del que ni saben ni quieren saber nada de su aplicación a la realidad.

Comprendo que, en las ciencias académicas más especulativas, la praxis resulte innecesaria e incluso absurda. Pero no en aquellas otras que se cursan precisamente para acceder al ejercicio de una profesión u oficio, como en el derecho.

Desconozco si un profesor de ginecología que no ha atendido en su vida un parto puede ser un buen maestro de esa disciplina, aunque calculo que a mi hija que hace medicina no le gustaría demasiado.

Ni a mí, porque estoy seguro de que uno que se pusiera la bata y entrara en el quirófano le proporcionaría una valiosa información que no suele estar en los libros.

Esta tendencia a escapar de cuanto huela a practicidad ha sido santo y seña de los materiales didácticos jurídicos desde que el mundo es mundo.

Salvo excepciones, los tratados que se han ido editando de generación en generación se han centrado la mayor parte de las veces en plúmbeas cantinelas que no dejan resquicio alguno a su eco en la vida cotidiana, como si se tratara de textos de metafísica pura.

INCLINACIÓN HACIA LO TEORIZANTE

Ciertos libros que todos tenemos en mente y hemos usado en nuestra carrera de derecho, aún resultan complejos de discernir para juristas que llevamos décadas trabajando en el foro.

Esa acusada inclinación hacia lo teorizante se extiende igualmente a la investigación, con trabajos repletos de divagaciones sonrojantes, desconectadas de cualquier parámetro reconocible en términos profesionales del derecho.

Por eso no es de extrañar que las editoriales cada día rechacen publicar muchas de esas producciones, ensimismadas en constructos que no solo no sirven para comprender ningún problema determinado, sino que entienden apenas las camarillas que viven de cine de ellos, importándoles un bledo la función elemental de su ciencia como conjunto de principios y normas expresivos de una idea de justicia y orden que regulan las relaciones humanas en sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva, como define el diccionario.

En este penoso contexto, que existan autores y catedráticos que conocen la letra y la música, que han olido expedientes y saben de qué va la copla, es desde luego muy reconfortante.

Este es el caso de Joan Manuel Trayter, veterano especialista en Derecho Administrativo, que acaba de sacar a la luz la séptima edición de la Parte General de su Manual de la asignatura (Atelier, Barcelona, 2022).

Trayter va siempre al grano, y llena de ejemplos su volumen.

E incluye anécdotas y contextualiza, para que el alumno o el estudioso pueda encontrar atractivo en una materia que sigue siendo tildada de densa y antipática por quienes se han acercado a ella a través de gentes que, desde luego, le debían tener bastante poco aprecio.

Joan Trayter sí siente esa pasión por el Derecho Administrativo, que late en cada página de su ejemplar. También comenta -y lo hace con completo conocimiento de causa-, asuntos polémicos ligados a la deriva que ha experimentado el Derecho público español en los últimos tiempos, como el abuso del Decreto-Ley o la catastrófica gestión legal de la pandemia de origen chino que hemos padecido y aún colea.

La sabia e ingeniosa traducción que Trayter hace de la teoría a la práctica convierte a su tomo en un caso único merecedor del mayor reconocimiento.

Una magna iniciativa que debiera enseñar el camino para los estudios de Derecho en España, que tendrían que retornar sin demora al cultivo de lo jurídico a través del método del caso, del ejemplo, o de la forma en la se han resuelto toda la vida los problemas legales.

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