El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), Celso Rodríguez Padrón, clausuró el curso de verano de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) –a la que pertenece– planteando dos preguntas claves en torno a la Inteligencia Artificial (IA), tan de moda en nuestro tiempo, y su aplicación al trabajo de los jueces: «para qué» y «hasta dónde».
«Nos encontramos ante lo que parece ser una ola imparable que parece que va a cambiar todo. Una impresión que no es nueva. Ha sucedido con otras novedades tecnológicas antes. Por eso lo miro con cierta distancia, expresando dudas. Deberíamos acotar el concepto de la IA. Porque, ¿de qué estamos hablando? Existen muchas IAs», expuso Rodríguez Padrón al término del curso «Inteligencia Artificial y Derechos Fundamentales» que tuvo lugar entre el miércoles y el viernes en El Escorial.
«No conviene confundir las bondades de los pretendidos avances tecnológicos con una nueva filosofía de diseño en la materialización del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva que proclama el artículo 24 de la Constitución Española», expuso a los alumnos del curso, mayormente jueces y magistrados.

Para el presidente del TSJM el «para qué» está claro. «La introducción de técnicas de IA en la Administración de Justicia habrá de ser concebida como un magnífico recurso instrumental, de apoyo, a la función judicial, sin duda», afirmó. «Pero no es una panacea universal».
La IA, a juicio de Rodríguez Padrón, no arregla en absoluto las tres necesidades vitales que tiene la judicatura a día de hoy: «aumento de la plantilla de jueces, mejores instalaciones y medios y una legislación actualizada y eficaz».
A la segunda pregunta que se hizo, «¿hasta dónde?», el presidente del TSJM lo tiene claro: «Jamás hasta dictar sentencia».
Una opinión en la que coincidió con el magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, Antonio del Moral, quien, como ponente, un día antes [«Inteligencia Artificial y justicia penal»] reconoció que la IA es importante porque «puede contribuir a la agilización procesal. Pero la IA no puede juzgar a las personas. A la IA no se le puede pedir hacer justicia porque los que hacen justicia son los jueces».

El curso fue inaugurado por José Antonio Montero Fernández, magistrado de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo, que próximamente se convertirá en vocal del nuevo Consejo General del Poder Judicial, y por María Jesús del Barco, presidenta de la APM.

Francisco Balaguer Callejón, catedrático de derecho constitucional de la Universidad de Granada, abrió el curso con una ponencia sobre «Democracia, derechos fundamentales e Inteligencia Artificial».
Fátima Beardo Olivares, magistrada y delegada de los juzgados de lo social de Madrid, Nuria Belloso Martín, catedrática de Filosofía del Derecho, y Javier Ercilla García, magistrado de la Sala de lo Social 10 de Las Palmas, que debatieron sobre «Riesgos de la Inteligencia Artificial para el Estado de Derecho».
Alfonso Peralta Gutierrez, titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de Guadix, Granada, explicó las novedades regulatorias europeas en IA. Y Eloy Velasco, magistrado de la Audiencia Nacional, Antonio del Moral y Juan Rodríguez Álvarez de Sotomayor, teniente coronel, jefe del Departamento de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, debatieron sobre «Problemas jurídico-penales del uso de la Inteligencia Artificial». Moderados por la magistrada María Jesús López Chacón.

El viernes cerraron el curso María José Rivas Velasco, magistrada, con una ponencia sobre «Desafíos éticos en la IA, evitación de sesgos y no discriminación», y Pilar Astray Chacón, también magistrada, sobre «Responsabilidad civil e IA».

Junto a Celso Rodríguez Padrón, que tuvo palabras de recuerdo para los pioneros que dieron a la luz a este curso –Ramón Rodríguez Arribas, José María Bento y Ángel Calderón–, clausuraron el evento los directores del mismo, los magistrados Juan Ángel Moreno García y Fátima Beardo Olivares, y Natalia Abuín Vences, directora de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense.