El Tribunal de lo Criminal de Vannes ha condenado este miércoles a Joël Le Scouarnec, ex cirujano digestivo de 74 años, a 20 años de prisión por agresiones sexuales cometidas contra 299 víctimas —la mayoría, menores—. Es la cifra más alta conocida en un caso de pederastia en Francia.
La sentencia, la más severa prevista por el Código Penal francés, impone un cumplimiento mínimo de dos tercios de la pena y prohíbe de por vida al condenado cualquier actividad con menores. No se incluye, sin embargo, una medida de seguridad al término de la condena, ya que el tribunal apreció en Le Scouarnec “arrepentimiento” y “voluntad de reparar”.
La decisión ha generado indignación entre las víctimas. Una de las abogadas advirtió que, al fusionarse esta pena con la que ya cumple desde 2020 (15 años por abusos a cuatro menores), Le Scouarnec podría salir en libertad en seis años.
“Esto provoca estupor entre las víctimas”, lamentó. Otra letrada añadió que, aunque se trata de “la pena más dura posible, sabe a poco frente a la gravedad de los hechos”.
Amélie Lévéque, una de las afectadas, fue tajante: “La sentencia es difícil de digerir. La sensación es que no nos han escuchado”.
La presidenta del tribunal, Aude Buresi, defendió la dureza del fallo por la “extrema gravedad de los hechos”, el “comportamiento obsesivo” del acusado y su carácter “depredador”.
Subrayó que, pese a la edad del condenado, era necesario mantenerlo alejado de menores por tiempo prolongado. Le Scouarnec, de pie, escuchó el veredicto sin mostrar reacción alguna.
Un depredador oculto tras una bata blanca
Detrás del nombre de Joël Le Scouarnec se ocultaba un respetado cirujano digestivo, casado y con tres hijos, con una carrera de 36 años en quince hospitales del oeste y noroeste de Francia.
Fue detenido en 2017 en la localidad de Jonzac (Aquitania), tras la denuncia de los padres de una niña de seis años, vecina suya, que relató cómo el médico la había penetrado con los dedos.
La investigación reveló una vida paralela en la que el médico ocultaba sus crímenes. En su domicilio se hallaron los llamados “cuadernos negros”, donde anotaba detalles de sus agresiones, y más de 300.000 archivos digitales con imágenes de pornografía infantil y violencia extrema.
El volumen de pruebas obligó a dividir el procedimiento en dos partes.
En 2020 fue condenado en primera instancia a 15 años por los abusos a cuatro menores (dos sobrinas, una paciente y la vecina denunciante).
La sentencia dictada ahora es consecuencia de la macrocausa abierta tras el análisis de todo el material incautado.
Patologías mentales y parafilias múltiples
Durante el juicio, los peritos confirmaron que Joël Le Scouarnec padece una pedofilia severa, que él mismo reconoció arrastrar desde hace más de 40 años, junto con múltiples parafilias, algunas “muy depravadas”.
Pese a su colaboración parcial, varias víctimas lamentaron la ausencia de una verdadera empatía y de una asunción plena del daño causado.
El caso ha reabierto en Francia un intenso debate sobre los fallos del sistema de protección infantil y la respuesta judicial ante delitos sexuales múltiples en contextos de abuso de poder, como el ejercido por un médico sobre pacientes vulnerables.
El caso de Joël Le Scouarnec revela cómo durante décadas pudo esconderse bajo la bata de cirujano uno de los mayores depredadores sexuales del país, protegido por el silencio institucional, la confianza social en la figura médica y la vulnerabilidad de sus víctimas.
Su historia, marcada por el horror, queda ahora como advertencia sobre la necesidad de reforzar los sistemas de prevención, detección y reparación.