Las pretensiones del abogado de la famosa aerolínea, condenada en los tribunales, se vieron truncadas en el juzgado, que reconocía el trabajo realizado y consideraba que los honorarios eran justos. Una «mala fe procesal» que, sin embargo, parece ser cada vez más frecuente. Y ante la que sólo cabe la «serenidad, firmeza y documentación».
Andrea (nombre ficticio) acudía a los tribunales frente a una conocida aerolínea, que le había denegado embarcar. Ello, a pesar de contar con toda la documentación legalmente exigida para el vuelo a Reino Unido.
Una prohibición de la compañía aérea que le impidió disfrutar de las vacaciones familiares. Y ante la que la defensa de la joven no dudó en reclamar judicialmente un importe por daños y perjuicios, incluidos daños morales, al haberse generado una situación de estrés, ansiedad e impotencia.
Un caso en el que la Justicia reconocía las pretensiones de la joven, gestionadas desde RLEX Abogados. Y con ello, condenaba a la aerolínea a indemnizar a su pasajera por los daños causados.
Victoria judicial que, sin embargo, pronto se convertía en un mal trago para los representantes de la mujer. Y es que el abogado de la aerolínea condenada no dudaba en impugnar la tasación de costas. Proceso en el que buscó reducir los honorarios de los abogados contrarios hasta la cifra de 0 euros.
«Hay cosas que te las esperas. Otras te pillan con el café en la mano, y pensando ‘venga ya…» Lo lees dos veces para asegurarte que no te has vuelto loco». Así expresaba el abogado Ignacio Sánchez Fernández de Piérola a Confilegal esta sorprendente impugnación de costas. Cero euros que volvían a llevarles a los tribunales.
Nueva victoria frente al abogado de la aerolínea
«El intento de reducir a cero nuestros honorarios fue rechazado por el Juzgado, que avaló que los trabajos realizados eran perfectamente razonables y que existía mala fe procesal en la parte vencida», explica el letrado a Confilegal.
Un caso que, tal y como lamenta Sánchez Fernández de Piérola, afecta a la dignidad de la profesión.
«No lo consideraría un caso de ‘abogado contra abogado’. Pero sí es un ejemplo de cómo algunos letrados, en lugar de centrar su actuación en la defensa técnica del asunto, promueven estrategias dilatorias o de presión económica contra la parte vencedora», lamenta.
Algo que sucedía en este caso. «La pretensión del abogado de la aerolínea era que nuestros honorarios fueran de 0 euros, algo completamente desproporcionado. Y desde luego, poco digno para nuestra profesión. La dignidad del ejercicio profesional también se defiende respetando el trabajo del compañero«, asegura.
Un trabajo que, en el caso de este enjuiciamiento contra la aerolínea, ha requerido de un trabajo minucioso. «Hay que estudiar la normativa europea, reglamentos de transporte aéreo, protocolos de embarque, legislación de protección del consumidor y jurisprudencia», enumera.
Situación ante la que Ignacio Sánchez tiene clara la mejor forma de reacción: a través de «serenidad, firmeza y documentación. Sin miedo a contestar con contundencia ante abusos o intentos de presión procesal».
«Profesionalidad, pero sin agachar la cabeza. La mejor defensa de la dignidad de la abogacía es ejercerla con solvencia y sin complejos», recomienda.