La entrada al mercado laboral de la Generación Z (nacidos entre 1996 y 2010) está reconfigurando el sistema de contratación de empleados por cuenta ajena. Ya no solo preguntan por el sueldo base: ahora las entrevistas giran en torno a qué beneficios flexibles incluye la oferta de empleo.
Los jóvenes exigen equilibrio entre trabajo y vida personal, oportunidades de desarrollo profesional, flexibilidad, clima laboral positivo… Y las empresas han empezado a responder con seguros de salud privados, tarjetas de retribución flexible o programas de formación como parte de la retribución total.
Según el estudio ‘Compensación salarial e innovación 2025. Un análisis del mercado español’ elaborado por Coverflex, más del 60% de los menores de 29 años dispone de beneficios flexibles además del salario base.
Cada vez más compañías incorporan este tipo de beneficios como gancho para fidelizar y atraer talentos jóvenes. Los más extendidos son los descuentos en tiendas, formaciones o seguros de salud.
El salario importa, pero los beneficios son esenciales
Encabeza la lista de retribuciones más codiciadas por los jóvenes la tarjeta para pagar en restaurantes (33%), seguida por el seguro de salud, los planes de ahorro y jubilación o la ayuda para el combustible (en los tres casos con el 30%).
Esta retribución estaría estimada en 100 € según el 45% de los encuestados, una amplia mayoría (76%) son jóvenes con un sueldo base que llega a los 1.000€.
Ese porcentaje crece hasta el 50% en el caso de las mujeres y desciende al 35% si hablamos de hombres. Le sigue la horquilla de jóvenes trabajadores que perciben desde 100 hasta 300€ (35%), tramo en el que disminuye la variación por género.
«La Generación Z está redefiniendo el concepto de compensación laboral. Para estos jóvenes, el salario ya no es el único factor que pesa al elegir o mantenerse en una empresa», afirma Julia Abarca, Country Manager de Coverflex en España.
«Cada vez valoran más la flexibilidad horaria, el teletrabajo, los seguros de salud o el adelanto de nómina», añade Julia Abarca. Los beneficios flexibles, por tanto, no son un extra, sino un componente estructural de la nueva cultura laboral.
La modalidad de trabajo, otro requisito de los jóvenes
En línea con esa prioridad por el bienestar y el tiempo libre, la Generación Z ha normalizado convivir con los escenarios de trabajo híbridos (una combinación entre el trabajo en la oficina de la empresa y el trabajo remoto, es decir, desde cualquier lugar) o remoto.
En esa misma dirección, el informe de Coverflex analiza las distintas modalidades de trabajo (presencial, híbrido y teletrabajo) por las que se organiza y ejecuta la actividad laboral, y cómo estas condicionan la retribución total y la propuesta de valor del empleado.
El formato híbrido es el más atractivo para los jóvenes (8 sobre 10), aunque solo el 10% de los encuestados goza de este sistema.
A pesar de ello, el modelo mayoritario sigue siendo el formato presencial (80% de los consultados) con un nivel de satisfacción que alcanza el 7,3 sobre el 10. Además, el 66% considera que su horario es flexible, frente al 34% que no lo valora así.
El reto de la paridad, pendiente
En diversidad e inclusión, la opinión de la Generación Z sobre la brecha género y la retribución salarial es ambivalente: el 53% identifica mayoría masculina en la dirección y solo el 22% ve paridad.
Aun así, 6 de cada 10 no perciben una brecha salarial manifiesta.
Además, 7 de cada 10 no atribuye su salario a sesgos (género, raza, orientación, discapacidad) y asegura que su empresa cuenta con un plan de Diversidad e Inclusión, lo que se alinea con los valores de los jóvenes.
Si las compañías quieren conseguir que los jóvenes talentos ocupen sus puestos, deberán ofrecer una larga lista de beneficios y valores con los que se sienta alineado el futuro trabajador. Un desafío moderno para los departamentos de Recursos Humanos que ya está corriendo como la pólvora entre las grandes empresas.