Mario Conde, expresidente de Banesto, descubrió cuando estaba cumpliendo condena en la prisión de Alcalá-Meco, en Madrid, que ETA había tenido planes para acabar con su vida pero que la sentencia que le impuso la Audiencia Nacional les hizo desistir de ello, precisamente por estar en la cárcel.
Lo cuenta Conde hoy en la entrevista que publica el diario El Mundo. «Viví una cosa tremenda, el día más desagradable de todos. Trabajaba en el Departamento de Ingresos y Libertades, sobre todo para ver si se me pegaba lo de la libertad, y me avisan de que llegaba uno de los líderes de ETA, que lo extraditaban de Francia, y que me toca hacer su ingreso. Consistía en ponerles de pie con una madera plastificada con su nombre escrito y hacerles una foto con una Polaroid. Llega el tío, le pongo allí para la foto, sonríe y me dice: ‘Soy el jefe del comando que iba a atentar contra ti‘», cuenta.
Conde aguantó el tipo. «En ese momento el corazón hace pum, pum, pum, pero hay que echarle huevos. Le dije: ‘Ahora me lo cuentas, pero mira a la cámara’. Manteniendo el tipo. Lo mejor que pude. Le hice la foto y le dije: ‘Bueno, cuéntame’. Y me contó que ya tenían decidido y preparado el atentado para matarme, pero justo me metieron en la cárcel», relata,
«En aquel pasillo me di cuenta de que pretendiendo que me volviera loco en la cárcel, me habían salvado la vida. Estaba muerto y, si quieres que te diga la verdad, saber eso me ayudó mucho. La ironía del destino, manda huevos», concluye. Como se suele decir, y parece ser el caso, Dios escribe derecho con los renglones torcidos.