Koldo García comparece hoy a las 10.00 horas ante el Tribunal Supremo. El exasesor de José Luis Ábalos en el Ministerio de Transportes responderá sobre el último informe de la UCO que le señala como «gestor y custodio» de los fondos opacos procedentes de presuntas comisiones por adjudicaciones públicas.
El magistrado instructor, Leopoldo Puente, convocó a García tras recibir el informe de la Guardia Civil, que concluye que «actuó como custodio y gestor del dinero de Ábalos».
Según la UCO, «parte de los gastos de este último eran sufragados y liquidados» por su asesor «con vistas a una eventual restitución institucional».
Un circuito paralelo de efectivo
La investigación identifica una reserva de dinero en metálico sin respaldo en los ingresos regulares del exdirigente socialista. Koldo García disponía de esos fondos para cubrir pagos que correspondían a Ábalos: pensión alimenticia de uno de sus hijos, empleada doméstica y regalos a sus parejas.
La Guardia Civil detectó además que el PSOE pagó tanto a Koldo García como a Ábalos con sobres de efectivo. Algunos tenían respaldo documental como compensación por gastos. Otros no.
Las conversaciones de WhatsApp entre Koldo y su entonces mujer, Patricia Uriz, confirman que parte del dinero que manejaban —en efectivo o a través de cuentas— no era suyo, sino de Ábalos.
Los mensajes revelan un código: «chistorras» para billetes de 500 euros, «soles» para los de 200 y «lechugas» para los de 100.
Riesgo creciente de fuga
Para el magistrado, Ábalos y Koldo García «pudieran haber mantenido entre sí métodos no transparentes de comunicación de sus respectivos patrimonios, recibiendo indistintamente ingresos irregulares y opacos de diversa procedencia, eventualmente fruto de la comisión de los graves ilícitos penales que se les atribuyen».
Ábalos compareció ayer y, por primera vez, guardó silencio. Alegó indefensión por no contar con abogado de confianza —quiso renunciar a su letrado José Aníbal Álvarez el lunes por «diferencias irreconducibles», pero el magistrado no lo permitió—.
Koldo García ya optó por callar en junio. Se espera que este jueves repita estrategia, según fuentes consultadas.
Vistilla cautelar y preparado para prisión
El exasesor se enfrenta también a una vistilla para revisar sus medidas cautelares: prohibición de salida del país, retirada del pasaporte y comparecencias quincenales. Están vigentes desde febrero.
Las acusaciones populares, lideradas por el PP, pidieron ayer prisión para Ábalos. Anticorrupción se opuso, aunque apreció riesgo de fuga e indicios reforzados.
Puente siguió la línea fiscal y mantuvo las cautelares, pero advirtió de un riesgo «creciente» de fuga que podría derivar en «medidas más gravosas» cuando se acerque el juicio.
Fuentes del entorno de García aseguran que está preparado para prisión provisional. Hasta ahora solo ha prosperado con Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE, por riesgo de fuga y destrucción de pruebas debido a su «papel principal» en la presunta trama.
Última jugada procesal
El martes, la defensa de Koldo García solicitó al Supremo que anulara y archivara todo lo que el Congreso no autorizó expresamente en el suplicatorio para investigar a Ábalos.
Argumenta que el alto tribunal solo podría indagar en las adjudicaciones irregulares de contratos para material sanitario durante la pandemia a empresas vinculadas a Víctor de Aldama, el presunto conseguidor de la trama.
Según este razonamiento, el magistrado Puente debería pedir tantos suplicatorios como hechos distintos investigue: las gestiones de Koldo para colocar en empresas públicas a Jésica Rodríguez, expareja del exministro, o los presuntos amaños de obra pública.
El caso arrancó en la Audiencia Nacional, centrado en contratos a Soluciones de Gestión para mascarillas. Desde que saltó al Supremo hace casi un año, han aflorado posibles irregularidades en obra pública.
Esta complejidad llevó a Puente a dividir la causa: abrió una pieza separada para las presuntas mordidas por obras y dejó todo lo demás en la principal. El objetivo es agilizar la instrucción de esta última, dado que las indagaciones sobre obra pública están aún en fase inicial.