En una comparecencia tan breve como inusual, Carlos Mazón ha anunciado que deja de ejercer como presidente de la Generalitat Valenciana. Lo ha hecho sin emplear la palabra prohibida –dimisión– y con un mensaje cargado de simbolismo político: será la mayoría que sostiene el Consell —Partido Popular y Vox— la que decida quién asume la presidencia.
Ha sido en una declaración institucional pasadas las 09.10 horas en el Palau de la Generalitat, a la que han asistido los integrantes del Consell, que ha sido convocada esta misma mañana sobre las 08.00 horas.
El desenlace era esperado. Tras el funeral de Estado por las 229 víctimas de la DANA de 2024 y su reunión dominical con Alberto Núñez Feijóo, el propio Mazón solicitó unos días para “reflexionar”.
Hoy, esa reflexión se ha traducido en su salida del cargo.
En su intervención, en la que ha hecho «un balance personal», según lo ha calificado, ha defendido que, ante el «tsunami inimaginable» que destruyó «materialmente y anímicamente» la provincia de Valencia, «desde la Generalitat Valenciana lo hemos hecho absolutamente todo».
«Reitero hoy que jamas un gobierno autonómico ha abordado un reto ni remotamente parecido», ha dicho Mazón, que ha vuelto a cargar contra «la falta de ayuda clamorosa» del Gobierno central.
“La Generalitat necesita un nuevo tiempo. Un tiempo sin campañas de odio ni señalamientos”, ha afirmado.
Llamativamente, agradeció “el apoyo al Rey”, pero evitó mencionar expresamente a su partido y a su líder nacional. En cambio, dirigió sus críticas al Gobierno central, acusándolo de haber fomentado una atmósfera política irrespirable.
“Apelo a la responsabilidad de esa mayoría parlamentaria para elegir nuevo presidente”, afirmó. Y añadió: “Por voluntad personal habría tomado esta decisión hace tiempo. Pero ya no puedo más”.
Autocrítica… y reproches
Durante más de quince minutos, Mazón ha alternado autocrítica y reproches. Ha admitido errores en la gestión inicial de la tragedia del 29 de octubre de 2024: permitir la expansión de bulos, no activar la declaración de emergencia nacional y confiar en que el Gobierno aceleraría las ayudas.
«Sé que cometí errores, voy a vivir con ellos toda mi vida, he pedido perdón y hoy lo vuelvo a repetir, pero ninguno de ellos fue por cálculo político o mala fe. No sabíamos que el barranco del Poyo se desbordaba», ha asegurado.
Al mismo tiempo, denunció una “campaña brutal” contra él, en la que —según sus palabras— se le llegó a acusar de desentenderse del desastre para “hacer política con la muerte”.
Mazón ha reivindicado la actuación de la Generalidad valenciana. “Hemos hecho en meses lo que se preveía en tres años. Solos, sin ayuda del Gobierno”.
La decisión llega después del proceso de «reflexión personal» al que emplazó hace unos días Mazón después del funeral de Estado por las víctimas de la dana, donde fue increpado por algunos de los familiares asistentes.