Un tribunal regional de Múnich ha concluido que ChatGPT vulneró la ley alemana de derechos de autor al reproducir letras de canciones protegidas de nueve conocidos compositores alemanes representados por la Sociedad de Derechos de Ejecución y Reproducción Mecánica (GEMA) –la SGAE alemana–, entre ellos Kristina Bach, Rolf Zuckowski y Herbert Grönemeyer.
La sentencia sostiene que OpenAI empleó fragmentos de nueve temas alemanes para entrenar sus modelos sin permiso, lo que supone una infracción de los derechos de explotación (Ley de Derechos de Autor alemana (Urheberrechtsgesetz), artículo 15 y siguientes), incluso cuando las letras aparecen únicamente como parte de las respuestas generadas por el chatbot.
La demanda partió de GEMA, que representa a compositores, letristas y editoriales en Alemania.
La jueza Elke Schwager ha ordenado a OpenAI a indemnizar a GEMA por todos los daños, incluidos los derechos no abonados y las costas del juicio, más intereses, pero no ha especificado la cantidad.
Para la mencionada juez, tanto la incorporación de material protegido durante el entrenamiento como la generación posterior de letras son actos jurídicamente relevantes.
OpenAI ha defendido que sus modelos no guardan ni copian obras específicas, sino que producen texto a partir de patrones estadísticos, y sostuvo que la responsabilidad correspondía a quienes formulan los “prompts”.
El tribunal ha rechazado ese planteamiento y ha atribuido la infracción directamente a la compañía.
La entidad de defensa de los derechos de autor GEMA ha aplaudido el fallo y lo ha presentado como un posible hito para Europa. “Internet no es un autoservicio, y la creatividad humana no es un recurso gratuito”, ha declarado su director ejecutivo, Tobias Holzmüller.
AHORA LA NEGOCIACIÓN PARA ESTABLECER LA CANTIDAD
La entidad confía en abrir un diálogo con OpenAI para definir las vías claras de remuneración.
La empresa estadounidense, por su parte, ha expresado su desacuerdo y está estudiando presentar un recurso. Ha insistido en que la decisión afecta solo a un conjunto limitado de letras y que “no repercute en los millones de usuarios, empresas y desarrolladores en Alemania” que utilizan su tecnología.
Este es el primer caso de este calibre en Europa y podría marcar cómo se regulará la inteligencia artificial generativa en la Unión Europea, especialmente en el ámbito artístico.
GEMA, una de las mayores entidades de gestión musical del mundo, representa a más de 95.000 compositores, letristas y editoriales en Alemania, además de más de dos millones de titulares de derechos en otros países. Desde 2024 cuenta con un modelo de licencias específico para IA que permite a las empresas tecnológicas entrenar legalmente con su catálogo a cambio de una remuneración adecuada.
La organización también ha presentado una demanda paralela contra la empresa estadounidense de música generada por IA SunoAI, a la que acusa de entrenar sus sistemas con obras protegidas. Está previsto que ese caso se examine a comienzos del próximo año.
El caso se suma a un panorama global cada vez más tenso. A principios de año, varios sellos destacados de Bollywood pidieron unirse a una demanda similar ante un tribunal de Nueva Delhi, una muestra más de la presión internacional por regular el uso de obras musicales en el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.