Opinión | El PSOE, como el resto de los partidos, está sujeto al mismo régimen de responsabilidad penal que cualquier entidad jurídica

El PSOE demanda por "falsas acusaciones" a la empresaria que dice haber entregado 90.000 euros en Ferraz
Manuel Jaén recuerda que todos los partidos políticos están obligados, por la Ley Orgánica 7/2012, a someterse a programas eficaces de cumplimiento legal y pueden responder penalmente por su incumplimiento. Foto: EP.

28 / 11 / 2025 05:40

La historia de este glorioso partido político, uno de los más antiguos del mundo, del que han formado parte eminentes intelectuales y honrados trabajadores de nuestro país, es una historia que arranca, ni más ni menos, en el año 1879, gracias a la iniciativa de su fundador, Pablo Iglesias (1850/1925), y del que formó parte, desde 1931, el más grande penalista español del siglo XX, Luis Jiménez de Asúa, quien presidió la comisión parlamentaria para la elaboración de la Constitución de la II República, aprobada en 1931 por esas Cortes que albergaron a socialistas tan relevantes como Julián Besteiro, su presidente, Fernando de los Ríos, Juan-Simeón Vidarte, Largo Caballero, Juan Negrín, Indalecio Prieto, entre otros, así como a ilustres intelectuales de la Institución Libre de Enseñanza, como era el caso de Cossío, Unamuno, Ortega y Gasset, Sánchez Albornoz, Gregorio Marañón, Salvador Madariaga y Pérez de Ayala.

Sin olvidar a Clara Campoamor, que logró el sufragio femenino en España, o Victoria Kent, primera mujer abogada de España y primera directora general de prisiones, manteniendo debates sobre aspectos nucleares de la vida política española, como el Estatuto de Cataluña, la enseñanza, el divorcio, la reforma agraria, política internacional, etc.

Revelando una altura dialéctica en los debates y discursos, que nada tienen que ver, lamentablemente, con los que actualmente se producen en nuestras Cortes, en los que más que debates no hay sino reproches, incluso menosprecios e insultos, sin apenas entrar en la discusión de las materias propias de su función legislativa.

Volviendo al PSOE, este gran partido político, con un ideario político que no puede sino compartirse plenamente, basado en principios de libertad, igualdad y solidaridad, en aras de una sociedad más justa y equitativa, y con un bagaje histórico que no tiene ningún otro partido, orgullo de muchos españoles de bien y respetado por partidos de diferente ideología, tuvo un destacadísimo papel en la transición hacia la democracia, luego del no menor que tuvieron Adolfo Suárez y el propio Rey Juan Carlos en tan trascendental hito histórico, y por el que todos los españoles hemos de estar siempre agradecidos, pues sin su empeño es muy probable que la dictadura hubiera seguido estando vigente.

La acumulación de procedimientos penales por presunta corrupción contra diversos dirigentes —incluidos antiguos secretarios de organización— confirma el acierto del legislador al incorporar a los partidos políticos al régimen de responsabilidad penal mediante la Ley Orgánica 7/2012.

Con la llegada del PSOE al Gobierno en 1982, poco después del golpe de Estado del 23-F del año anterior, que a quien escribe estas línea le sorprendió cumpliendo el servicio militar en la Capitanía General de Granada, destinado concretamente en la Fiscalía Jurídico Militar, en donde quedamos acuartelados mientras duró el golpe, puede afirmarse que la democracia comenzó a consolidarse, aunque con no pocos obstáculos, principalmente el terrorismo, a cargo de la organización criminal que más daño ha causado a nuestro país, la ETA, responsable de los más atroces asesinatos en servidores públicos y otras personas, algo que siempre quedará en la memoria de los españoles.

Uno de los asesinatos de ETA, en 1984, fue el del capitán general Guillermo Quintana Lacaci que, como acertadamente dice Alfonso Guerra en su libro La rosa y las espinas (2023), fue un militar que había dado su vida por la defensa de la democracia.

En esta etapa tan importante de nuestra democracia destacaron, sin duda, dos socialistas que, con inteligencia, supieron llevar a cabo las muchas reformas que la nueva situación política exigía y que los españoles demandaban: Felipe González y Alfonso Guerra.

Mucho debe España a estos dos grandes socialistas. Aparte del ingreso en la OTAN, ratificado en el referéndum de 1986, el ingreso en la Unión Europea, entonces Comunidad Económica Europea, gracias a las gestiones del PSOE, con la aportación de importantes fondos de cohesión, fue algo que transformó nuestro país.

Los partidos políticos están sujetos al régimen penal de las personas jurídicas, con sanciones que pueden incluir incluso su disolución.

Pero, ¿cuál es la situación actual de este viejo y prestigioso partido político?

Pues, como es bien sabido, que ha estado gobernando gracias al apoyo de partidos que tienen como objetivo principal la ruptura de la unidad de España, en contra de lo previsto en el artículo 2 de la Constitución Española, que afirma la “indisoluble unidad de la Nación española” como su principal fundamento, y que tiene en su órbita a un partido manchado con la sangre de muchos compatriotas, y desde el que se cuestiona, por parte de muchos de sus dirigentes, la separación de poderes, verdadero límite al poder político, que algunos parecen desconocer, criticando duramente las legítimas resoluciones judiciales e intentando desacreditar, aunque sin conseguirlo, a integrantes del Poder Judicial, con injerencias radicalmente rechazables en un Estado democrático de Derecho como el nuestro, olvidando algo que los viejos socialistas siempre respetaron, esto es, que la mayor garantía de este Estado de Derecho es poder contar con un Poder Judicial independiente, y que sólo a través de él es como el Estado puede asumir la función de protección del Derecho.

El fenómeno criminal de la corrupción, que frecuentemente se produce en el contexto de la adjudicación de obras públicas y prestación de servicios, afecta al propio sistema institucional, con grave alteración del correcto funcionamiento del Estado democrático

Y más grave aún es que desde ciertos dirigentes socialistas se estén provocando permanentemente enfrentamientos entre españoles de una u otra ideología, algo que hacía tiempo veníamos superando, trayendo de nuevo a la actualidad el enfrentamiento entre las «izquierdas» y las «derechas», algo que incluso queda reflejado en algunos medios de comunicación, en algunos de los cuales no es posible ejercer libremente la libertad de opinión, sino exclusivamente ejercer la línea editorial.

Como colofón de todo lo anterior, los no pocos procedimientos penales que hoy se ciernen sobre destacados dirigentes e integrantes de este gran partido político que fue, con presuntas responsabilidades por delitos graves relacionados con la corrupción política, que tanto daño está produciendo al pueblo español, y entre los que se encuentran los que fueran secretarios de organización, permiten confirmar el acierto del legislador que, con la Ley Orgánica 7/2012, que reforzó la transparencia de la actividad de la administración y del régimen de responsabilidad de partidos políticos y sindicatos, incluyó a estos dentro del régimen general de responsabilidad penal de las personas jurídicas, del que hasta entonces estaban excluidos, y que, por tanto, desde entonces han de adoptar los medios necesarios para someterse a eficaces programas de cumplimiento legal y supervisión, si quieren evitar los riesgos de una condena penal, que podría llegar incluso a la misma disolución del partido (artículo 33.7 b) del Código Penal), consecuencia no deseable, como tampoco lo es la situación actual que tanto daño está ocasionando a nuestra democracia.

Este fenómeno criminal de la corrupción, que frecuentemente se produce en el contexto de la contratación para la adjudicación de obras públicas y prestación de servicios, con prácticas corruptas entre operadores económicos y gestores públicos, políticos, incluso entre empresas y partidos políticos, afecta al propio sistema institucional, con grave alteración del correcto funcionamiento del Estado democrático, razón por la cual deberían extremarse las medidas de prevención, entre las que la transparencia tiene una función importante, dando además prioridad, en el marco de una política criminal que tenga como objetivo principal la lucha contra toda expresión de corrupción, a la persecución penal de delitos de esta naturaleza.

Una última reflexión, ¿hasta cuándo van a soportar los socialistas esta situación que está llevando a su partido a su destrucción?

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