Opinión | Considerandos de fin de año

Vicente Magro, magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, hace una reflexión sobre lo que supone cerrar un año y comenzar otro y la necesidad de tomar decisiones. Foto: Confilegal.

31 / 12 / 2025 00:35

Actualizado el 01 / 01 / 2026 03:28

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Es esta la última semana de un año que se acaba definitivamente. Ya no volverá a haber un diciembre de 2025. Cada día que ha pasado y que pasará será irrepetible, pero también irrepetible será cada momento de los que hemos vivido durante este año y que permanecerá en el recuerdo de cada uno.

Podremos aplaudir aquellos días y las decisiones adoptadas en cada uno de ellos que entendemos que han sido las correctas.

Y ahora es a final de año el momento de los arrepentimientos y de la detección de los errores una vez que tenemos la capacidad reflexiva de mirar atrás de forma retrospectiva y hacerlo en el análisis de un año que acaba.

Es conveniente que esto lo hagamos en estos últimos días del año que concluye, ya que igual que las empresas hacen balance de resultados y analíticas respecto al funcionamiento de las mismas, el ser humano también debe estar en condiciones de buscar un momento para parar el tiempo y buscar en nuestra memoria lo que se ha hecho bien y lo que se ha hecho mal, porque es evidente que ambas cosas las sabemos.

En un sentido y en otro. Y no necesitamos a nadie que nos lo diga, porque sabemos perfectamente en qué cosas hemos acertado y en cuáles nos hemos equivocado.

Y no hace falta que nos lo diga nadie. Y si no lo sabemos es que tenemos un serio problema que hay que corregir cuanto antes, porque si ante una reflexión seria no sabes las decisiones en las que te has equivocado, difícilmente se podrá progresar personal y profesionalmente.

Por ello, si hay un valor que tiene la característica de relevante e importante en las personas es el de ser consciente de cuándo hacemos las cosas bien y cuándo las hacemos mal.

«Decía Ralph Waldo Emerson, y decía bien, que ‘Una vez que tomas una decisión, el Universo entero conspira para hacer que eso ocurra». 

Es decir, de las conductas y actitudes que podrían haberse hecho mejor y evitado errores que deberían no cometerse.  

De esta manera, es obligado señalar que antes del día 31 de cada año es necesario llevar a cabo una mínima reflexión acerca de lo que se ha hecho este año que termina para saber lo que no se puede repetir en el año 2026 bajo ningún concepto y lo que se puede mejorar, así como lo que no hemos querido o podido hacer y entendemos que puede ser positivo personalmente llevarla a cabo.

Es decir, de las omisiones, de aquello que hemos dejado en el tintero y que sabemos que deberíamos haber hecho, pero que no llegamos a ejecutar.

Las personas no son conscientes de que, a veces, no se hacen cosas por miedo al fracaso o al error.

Y el más importante fracaso se tiene cuando no hacemos algo por temor a no hacerlo bien o equivocarnos.

Pero el fracaso o error ya lo tenemos cuando no se actúa, y, sobre todo, cuando esta actitud se tiene por el miedo a equivocarnos, porque cuando lo hacemos es cuando adoptamos actitudes pasivas o de no hacer y que son un error.

Y la vida está hecha para tomar decisiones no para abstenerse de hacerlo. Y cuando mejor nos damos cuenta de esta reflexión es en estos días cuando paramos el tiempo de nuestra máquina de la vida un momento, nos detenemos a pensar y nos damos cuenta de aquello que no hemos hecho por miedo al error, y que si hubiéramos llevado a cabo las cosas nos hubieran ido mejor y, también, a nuestro entorno.

Por todo ello, estas reflexiones se toman mejor y con más tranquilidad cuando en la última semana del año nos detenemos a pensar y somos capaces de conservar la tranquilidad para cerciorarnos de nuestras acciones y nuestras omisiones.

Y al final lo hacemos para que nuestras decisiones para el año 2026 sean mejores, más positivas y más eficaces.

Decía Ralph Waldo Emerson, y decía bien, que “Una vez que tomas una decisión, el Universo entero conspira para hacer que eso ocurra”. 

Y Tony Robbins añade que: “Es en los momentos de decisión cuando se forma tu destino”.

Por ello, tenemos muchas decisiones que adoptar para este año que arranca en unos días, despidiendo a 2025 del que sabemos cómo hemos actuado, qué nos ha faltado hacer, en qué nos hemos equivocado y cómo podemos hacer del año 2026 para que nos vaya mejor.

Un buen consejo para todo esto sería sentarnos un momento en una mesa de nuestra casa y coger una libreta para escribir lo bueno en una hoja y en la de al lado lo malo que hemos hecho, para, a continuación, relacionar lo que queremos de 2026, en base a la experiencia de 2025, y lo que hemos puesto en esa hoja.

Seguro que acertaremos más y nos equivocaremos menos. Tan fácil hacerlo y, al mismo tiempo tan difícil. Piensen por qué…

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