El presidente del Centro Internacional de Arbitraje de Madrid–Centro Iberoamericano de Arbitraje (CIAM-CIAR), José María Alonso, enmarcó la presentación de la nueva identidad corporativa del centro —celebrada ayer en el Palacio de Santoña, sede de la Cámara de Comercio de Madrid— como un hito decisivo en su evolución institucional, marcado de forma especial por el cambio de denominación.
Según explicó, no se trata únicamente de una renovación visual, sino de una redefinición coherente con la trayectoria recorrida por la institución.
“No es un simple cambio de imagen”, señaló, “sino la expresión natural de un proyecto que ha madurado, que se ha consolidado y que está preparado para proyectarse con voz propia en el arbitraje internacional”.
En ese contexto, CIAM-CIAR pasa a denominarse CIIAM (Centro Internacional e Iberoamericano de Arbitraje de Madrid), una nueva marca que busca reflejar de forma más clara y sintética la integración real de las instituciones fundadoras y la vocación internacional e iberoamericana del proyecto.
La nueva denominación elimina duplicidades y refuerza la idea de un centro único, con identidad propia y reconocible en el ámbito arbitral global, incorporando además el subtítulo Madrid–Santiago (de Chile) como expresión de sus dos sedes principales y de su eje estratégico iberoamericano.


Durante su intervención, Alonso destacó que CIIAM cuenta hoy con “uno de los reglamentos más avanzados del arbitraje internacional”, fruto del trabajo de la Comisión de Buenas Prácticas, así como con equipos de gestión sólidos y especializados.
En ese contexto, defendió que la nueva marca sintetiza los dos elementos esenciales del centro: su carácter internacional y su identidad iberoamericana, integrando plenamente a las instituciones que conforman el proyecto y dejando atrás una etapa fundacional para iniciar otra de crecimiento sostenido.
El presidente del centro puso un énfasis especial en el papel del español como lengua del arbitraje internacional, recordando que la pasada semana se presentó el «Manifiesto por el uso del español en el arbitraje internacional» al que se adhirió también la pasada semana el Colegio de la Abogacía de Madrid.
En este sentido, subrayó que “la lengua no es un elemento accesorio, sino parte esencial de la arquitectura del derecho”, y defendió que CIAM-CIAR debe contribuir activamente a reforzar la posición del español como lengua jurídica de referencia en la resolución de controversias internacionales.
Tres pilares: identidad propia, internacionalidad y excelencia en la gestión
La jornada sirvió también para recordar los fundamentos sobre los que se concibió CIAM-CIAR. El presidente de la Asociación para el Arbitraje Internacional de Madrid, Adolfo Díaz Ambrona, explicó que el proyecto se asentó desde su origen sobre tres pilares esenciales.
El primero, dotar al centro de una personalidad jurídica y visual propia, imprescindible para presentarse ante la comunidad internacional como una institución autónoma y reconocible.
El segundo, garantizar una internacionalidad real y efectiva, especialmente desde una perspectiva iberoamericana, mediante la integración de cortes e instituciones de distintos países que refuercen la neutralidad y la confianza de las partes.
Y el tercero, apostar decididamente por la excelencia en la gestión arbitral, incorporando las mejores prácticas en materia de independencia, imparcialidad, transparencia, eficiencia, control de costes y plazos.

La integración iberoamericana como eje estratégico
Desde Chile, la vicepresidenta de CIIAM, María Agnes Salah, puso el acento en el carácter profundo y efectivo de la integración con la Corte de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Santiago de Chile.
Destacó que no se trata de una colaboración meramente formal, sino de una integración institucional plena, que abarca desde la modificación coordinada de reglamentos hasta la participación conjunta en los órganos de gobernanza y en los equipos de trabajo.
Salah subrayó además la importancia de extender esta integración al ecosistema arbitral en su conjunto, fomentando una cultura jurídica compartida en el espacio iberoamericano.
“Más allá de los acuerdos institucionales, se trata de construir una comunidad arbitral que se reconozca como propia y genere confianza entre los usuarios del sistema”, afirmó.


Una guía práctica para reforzar la seguridad jurídica
El acto se completó con la presentación de la Guía de Procedimiento del Reglamento de Arbitraje, concebida como una herramienta práctica destinada a árbitros, abogados y partes.
La guía complementa el reglamento vigente y sistematiza criterios y buenas prácticas orientadas a reforzar la seguridad jurídica, la eficiencia procedimental y la transparencia en la gestión de los arbitrajes .
Con ese fin, Marta Lalaguna, secretaria general de CIIAM moderó un debate en el que intervinieron Alexis Mourrre, presidente de la Comisión de Buenas Prácticas, y sus tres miembros, Filipa Cansado, José Ricardo Feris y Jesús Remón.

Con la presentación de su nueva identidad corporativa y de esta guía, CIIAM afianza su posicionamiento como una institución arbitral madura, competitiva y alineada con los estándares internacionales, decidida a consolidarse como referencia del arbitraje internacional en el ámbito iberoamericano.