El juicio más explosivo del año no da tregua. Este lunes arranca la quinta semana del proceso que juzga en la Audiencia Nacional el presunto operativo parapolicial montado en 2013 para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas.
Y la agenda no puede ser más cargada.
Tres nombres concentran la atención. El exdirector del Centro Nacional de Inteligencia, Félix Sanz Roldán. El exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, Agustín Linares.
Y el empresario Javier Pérez Dolset, cuya aportación a la causa convirtió un proceso ya de por sí explosivo en algo aún más devastador.
Pérez Dolset no es un testigo cualquiera. Investigado en el ‘caso Leire Díez’, entregó a la instrucción tres audios de conversaciones que habrían mantenido el exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, y el comisario jubilado José Manuel Villarejo.
Ambos sentados hoy en el banquillo de los acusados.
La figura de Linares añade otra capa. Fue él quien ocupaba la jefatura adjunta operativa de la Policía cuando Villarejo se reincorporó al cuerpo en 1993, tras una excedencia en la que había tejido su entramado empresarial.
Una coincidencia que la acusación no considera casual.
Más de 20 agentes desfilarán por el estrado entre el lunes y el jueves. No serán los primeros. Decenas de sus compañeros ya han declarado en semanas anteriores confirmando algo que resulta difícil de olvidar: que en 2013, mientras Bárcenas ingresaba en prisión y la justicia investigaba la ‘caja B’ del Partido Popular, había policías siguiendo a su mujer, Rosalía Iglesias.
El jueves llega el fiscal anticorrupción Miguel Serrano, quien acusó de malversación a 7 de los encausados, entre ellos el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. Su declaración se anticipa como uno de los momentos más tensos de la semana.
Porque el listado de acusados en este proceso es, por sí solo, estremecedor. Jorge Fernández Díaz y su secretario de Estado, Francisco Martínez. El exdirector adjunto operativo Eugenio Pino. El comisario Andrés Gómez Gordo.
Para todos ellos la Fiscalía Anticorrupción reclama 15 años de prisión.
Para Villarejo, el comisario jubilado que vertebra la causa, pide 19. Para Sergio Ríos, exchófer de Bárcenas y pieza inesperada del puzzle, 12 años y cinco meses. Para el exjefe de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas, dos años y medio.
Hay tres acusados más —los inspectores José Ángel Fuentes Gago y Bonifacio Díez, y el comisario José Luis Olivera— para quienes la propia Fiscalía solicitó el archivo al no apreciar indicios suficientes.
Este lunes se cumple un mes exacto desde que comenzó el juicio.
Los acusados no tomarán la palabra hasta el 14 de mayo, una vez concluyan las declaraciones de más de 150 testigos. Aún queda mucho por oír.