Julio Martínez Martínez ha cambiado de abogado. Y la elección dice mucho.
El empresario señalado por el magistrado de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, como presunto testaferro del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra ha designado como nueva abogada a María Dolores Márquez de Prado y de Noriega, exfiscal de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo, y una de las penalistas más reputadas del país.
Sustituye al catedrático Bernardo del Rosal, que renunció alegando «diferencias irreconciliables» de estrategia con su cliente. Martínez Martínez lo ha comunicado formalmente al instructor mediante escrito.
El nombre no es casual. Tampoco lo es el momento.
Casi treinta años al otro lado
Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense, Márquez de Prado ingresó por oposición en la Carrera Fiscal y comenzó en Guipúzcoa. En enero de 1980 fue nombrada abogada fiscal de la Audiencia Provincial de San Sebastián.
Apenas unos meses después pasó a la Fiscalía de la Audiencia Nacional, donde permanecería más de 17 años. En 1999 ascendió a fiscal del Tribunal Supremo.
En noviembre de 2007 el Ministerio de Justicia la declaró en excedencia voluntaria. Dejaba atrás casi tres décadas como fiscal para cruzar al otro lado del estrado.
Los «fiscales indomables»
Esos años en la Audiencia Nacional forjaron su leyenda. Márquez de Prado formó parte del grupo conocido como «los fiscales indomables» —junto a Eduardo Fungairiño, Ignacio Gordillo y Pedro Rubira— que en los años noventa chocó frontalmente con sus superiores durante la instrucción de los GAL.
El enfrentamiento derivó en expedientes disciplinarios contra los cuatro. El origen del grupo tiene fecha y nombre: el 9 de septiembre de 1989, cuando ETA asesinó a la fiscal Carmen Tagle. Márquez de Prado había salido con ella de la Audiencia ese mismo día y la había dejado en su portal poco antes del atentado.
Tras abandonar la Fiscalía, fundó junto a su marido, el exmagistrado de la Audiencia Nacional Javier Gómez de Liaño, el bufete Gómez de Liaño & Márquez de Prado Abogados, especializado en Derecho Penal económico, con sede en el Paseo de la Castellana.
Una exfiscal y un exmagistrado al frente de uno de los despachos penalistas más mediáticos del país.
El historial: Bárcenas, Kitchen, Nummaria
Su carrera como penalista está jalonada de causas de primer nivel. En julio de 2013 asumió la defensa de Rosalía Iglesias, esposa del extesorero del PP Luis Bárcenas, en la macrocausa Gürtel, mientras su marido defendía al propio Bárcenas.
Esa representación la situó en el origen procesal de la Operación Kitchen —el presunto dispositivo parapolicial para sustraer al extesorero documentación comprometedora para el partido—.
También defendió al actor Imanol Arias en el caso Nummaria, en el que la Audiencia Nacional le condenó en julio de 2025 a dos años y dos meses de prisión tras un acuerdo de conformidad con la Fiscalía —pena suspendida— por defraudar 2 millones de euros al fisco.
Qué se investiga en el caso Plus Ultra
Martínez Martínez, dueño de la consultora Análisis Relevante, fue detenido en diciembre de 2025 en el marco de la investigación sobre el rescate de 53 millones de euros concedido a la aerolínea Plus Ultra.
El juez Calama investiga si Zapatero recibió pagos a cambio de intermediar para que el Ejecutivo aprobara ese rescate.
Según el instructor, más de 490.000 euros habrían llegado al expresidente a través del empresario, camuflados como trabajos ficticios.
Calama ha bloqueado esa suma en las cuentas de Zapatero, citado a declarar como investigado los días 17 y 18 de junio.
El juez sitúa al expresidente como presunto líder de una red de tráfico de influencias y al empresario como ejecutor de sus instrucciones y responsable del entramado societario que habría canalizado los fondos.
Lo que la elección sugiere
Varios medios han interpretado que designar a una exfiscal experta en conformidades podría apuntar a un giro de estrategia: de la confrontación a la colaboración con la Justicia. La lectura no ha sido confirmada.
Pero Márquez de Prado conoce la maquinaria de la acusación desde dentro —durante casi treinta años la operó— y sabe exactamente dónde están las costuras.