La revuelta plebeya de 494 a.C. impulsó la creación del Tribunado y, después, la Ley de las XII Tablas, el primer paso hacia la igualdad jurídica en Roma.
Virreyes, gobernadores, corregidores y otros altos cargos al finalizar su administración tenían que someterse a uno de ellos. Era la lucha contra la corrupción.