El acusado firmó un contrato de mediación con una sala de subastas de Madrid para la venta de 16 obras de arte atribuidas a Eduardo Chillida, José Guerrero, Roy Lichtenstein, Edvard Munch y Saül Steinberg.
Ahora se permite que se utilice cualquier medio de prueba para acreditar la relación laboral e incluso distingue entre una relación laboral por cuenta ajena y otra por cuenta propia.