Uno de los riesgos más alarmantes señalados es el antropomorfismo, el cual puede llevar a los usuarios a atribuir erróneamente capacidades humanas a estas máquinas.
Este creciente interés en optimizar la gestión de servicios legales externos se ve alimentado por la necesidad imperante de los departamentos legales, los “in house” de empresas, de recortar gastos y elevar la calidad de la prestación de servicios jurídicos.