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Teresa Romero vuelve a trabajar mañana por la mañana en el Hospital Carlos III

Teresa Romero el día que fue dada de alta en el Hospital Carlos III, tras vencer al virus del ébola. EP.
| | Actualizado: 24/09/2018 15:48

Teresa Romero, la auxiliar de Enfermería que se contagió del virus del ébola, volverá mañana por la mañana, jueves 17, a trabajar en el Hospital Carlos III después de que su médico de cabecera le diera el alta en el día de hoy.

Hasta su contagio, hace un año y siete meses y medio, Romero trabajaba en planta, atendiendo a pacientes con infecciones de VIH, hepatitis C, gripe A, tuberculosis y, en el último caso, ébola.

En esta nueva etapa profesional, la auxiliar de Enfermería ha sido destinada en el Servicio de Farmacia del citado Hospital.

«Estoy muy animada. Tengo muchas ganas de volver. Ha sido un largo periodo de recuperación, pero ya me siento con fuerzas. Mi médico así lo ha decidido y yo estoy muy contenta», declaró Teresa Romero a Confilegal.

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La auxiliar de Enfermería ha sido destinada al turno de mañana.

Durante su convalecencia, la auxiliar de Enfermería del Carlos III, la única española que ha vencido al virus del ébola, ha donado plasma al Hospital La Paz -del que depende el Carlos III- con el fin de que los investigadores intenten procesar un suero que pueda servir para tratar a otros enfermos del ébola y para obtener una cura del virus.

NO FUE INFORMADA SOBRE LOS RIESGOS BIOLÓGICOS

Por otra parte, Teresa Romero compareció hoy ante la magistrada titular del Juzgado de Instrucción 21, como testigo y perjudicada, para declarar en el proceso, fruto de la denuncia presentada  por la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF-F), y del Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE), a la que se unió el despacho que representa a Romero, Garzón Abogados, contra el director del Hospital Carlos III y el director del Summa 112 de Madrid.

La auxiliar de Enfermería declaró ante la juez que «la información que me dieron sobre los riesgos biológicos del virus del ébola fue cero».

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La dirección del Hospital, de acuerdo con la magistrada, aportó documentación acreditando hasta 62 sesiones formativas.

«¿Dónde están?», contestó Romero. «Yo no conozco a ningún compañero que las haya hecho».

«La noche que estaba previsto que viniera Pajares [el sacerdote Miguel Pajares, de 75 años, repatriado el 7 de agosto desde Liberia] se nos informó cómo se ponía y quitaba el traje. Duró alrededor de una hora. Nada más. Mi turno era de 10 de la noche a 8 de la mañana», continuó explicando.

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«De todo mi contagio puedo sacar muchas conclusiones, pero no sé en qué momento me infecté. Me inclino a pensar que mi contagio se produjo cuando atendí a Manuel [Manuel García Viejo, el segundo sacerdote repatriado desde Sierra Leona con virus del ébola]», añadió Teresa Romero.

¿Cómo se produjo el contagio?, le preguntaron a la auxiliar: «Según publicaron los medios de comunicación, usted se tocó la cara con un guante, dicen que usted dijo…».

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A lo que Romero contestó: «Cuando sucedió todo, me atendió Germán. Me preguntó que cómo me había contagiado. ‘Te habrás tocado la cara’, me dijo. Pues a lo mejor. Yo no recuerdo haberme tocado la cara con el guante, la verdad. Antes, Juan nos había dicho que nos tomáramos la temperatura dos veces al día. Si teníamos fiebre por encima de 38,6 grados teníamos que llamar al Servicio de Medina Preventiva de la Paz».

Romero, explicó, comenzó a tener síntomas el 30 de septiembre de 2014.

«Hablé por teléfono con las secretarias del Servicio de Medicina Preventiva. ‘No me encuentro bien. Estoy cansada. Estoy febricula’, les expliqué. Empezaba sobre las 7 de la tarde. Telefoneé el 2 de octubre y me fui al centro médico de Alcorcón. No llamé antes porque los síntomas eran muy difusos. No estaban claros», terminó contando a los presentes la auxiliar de Enfermería que mañana comienza una etapa nueva de su vida.

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Lo que se dirime es un supuesto delito contra la salud pública y otro contra la seguridad de los trabajadores.

Según José María Garzón, el abogado de Teresa Romero, se han aportado a la causa varios informes de la Inspección de Trabajo cuyo contenido podría desprender la existencia de negligencias.

El Código Penal castiga con pena de prisión de seis meses a tres años y multa a quienes, incumpliendo las normas de prevención de riesgos, no faciliten medios necesarios a los trabajadores, poniendo en grave peligro la vida, la salud o la integridad física de éstos (arts. 316 y 317).

Por otra parte, la médico de familia que atendió a Teresa Romero en su centro de salud de Alcorcón no acudirá a la citación de la juez. Envió un escrito explicando que nunca había sido su intención ejercer acciones penales o civiles como perjudicada y que tras el acto de conciliación con la auxiliar de Enfermería el caso se ha acabado para ella.