La asociación de jueces, Foro Judicial Independiente (FJI), propone que los 17 presidentes de Tribunales Superiores de Justicia (TSJ) y 50 presidentes de Audiencias Provinciales (AP) sean elegidos por los propios miembros de esos órganos judiciales, restando esta competencia al Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), con el fin de despolitizar la justicia y proteger la independencia judicial.
«Nosotros planteamos un cambio de mentalidad. Queremos acabar con la designación a dedo. Porque hay que decirlo claro y alto: la elección de los presidentes de TSJ y de Audiencias Provinciales, como se hace hoy, a través del CGPJ, es una herencia del franquismo. La idea que alienta estos procedimientos es nombrar a alguien de confianza a dedo para que ‘les controle’ a los jueces», explica Conrado Gallardo, presidente de FJI.
«Y digo que es a dedo porque las elecciones de presidentes no están basadas en mérito y capacidad, solamente. Lo hemos visto, por ejemplo, con el nombramiento del nuevo presidente del TSJ de Cataluña, o con el debate que se formó en la Comunidad Valenciana sobre los diferentes candidatos a presidente y sus afinidades ideológicas. Si queremos que la ciudadanía recupere la confianza en la Justicia hay que tomar decisiones como esta que planteamos», agrega el presidente de FJI.
De acuerdo con Gallardo, «si se adoptara este sistema acabaríamos, al menos, con el 50 por ciento del problema de la imagen de politización de la justicia y reforzaríamos la independencia judicial. Si los presidentes son elegidos por sus iguales se acabarían todas las críticas de politización».
NO ES LA ÚNICA MEDIDA
Junto a esta medida, FJI también propone que el CGPJ deje de hacer informes sobre leyes que no afecten de forma directa al Estatuto del Juez.
«No tiene sentido que el órgano de gobierno de los jueces opine, por ejemplo, sobre la ley del aborto. Porque cuando nos metemos en asuntos como ese estamos contaminando la imagen de imparcialidad de la Justicia», aclara.
Sobre la elección de los magistrados del Tribunal Supremo, Conrado opina que «hay que repensar el modelo. Con tranquilidad».