La Declaración Universal de los Derechos Humanos cumple 68 años

La Declaración Universal de los Derechos Humanos cumple 68 años

10 / 12 / 2016 05:59

Actualizado el 23 / 11 / 2017 12:27

Tras la II Guerra Mundial, por primera vez, la Humanidad se topó de frente con su lado más oscuro y decidió tomar cartas en el asunto. En este contexto surgió la Declaración Universal de los Derechos Humanos, nacida el 10 de diciembre de 1948, convirtiéndose en un soplo de esperanza para un mundo saturado de terror y barbarie. Algo que a la vista de como tratamos a los refugiados parece que hemos olvidado.

Declaración Universal de los Derechos Humanos es todavía más un sueño que una realidad. Han pasado 68 años y aún queda mucho trabajo por hacer, especialmente, en la defensa de los derechos de un refugiado o migrante. Un derecho reconocido en artículo 14 de la citada Declaración, que olvidamos con  demasiada frecuencia.

En ese artículo se mantiene que «en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país». Un derecho que «no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas«.

El citado texto, reconocía a nivel internacional, que todos los seres humanos poseían unos derechos y libertades fundamentales por el solo hecho de haber nacido, sin importar su edad, posición social, preferencia política, creencia religiosa, origen familiar, posición económica o cualquier otra condición.

Derechos, que basándose en el Declaración Universal de los Derechos Humanos, también reconoce nuestra Constitución o la Convención Europea de Derechos Humanos, entre otras. 

A pesar de que la Declaración estipulaba claramente que su contenido era aplicable a todas las personas sin distinción, en pleno siglo XXI los derechos humanos continúan siendo violados en muchos países, mientras la sociedad y los gobiernos lo toleran y legitiman en todo el mundo.

Así, años después, muchos países guardan aún hoy en el cajón de las utopías los derechos humanos reconocidos en la citada Declaración….Y es que, por mucho que nos pese, la Humanidad todavía no ha aprendido a quererse a sí misma y, lo que es peor, no ha conseguido respetar los derechos de los demás.

En estos cerca de 70 años, la Declaración Universal de Derechos Humanos, se ha publicado en más de 360 idiomas, y ha inspirado las constituciones países y Estados, convirtiéndose en un punto de referencia que nos permite, o nos debería permitir, distinguir entre el bien y el mal. Pero, a pesar de sus buenos propósitos, no debemos confiarnos y hay que seguir luchando porque esos derechos sean una auténtica realidad en todo el mundo.

No conviene olvidar que en estos últimos años también han proliferado los conflictos armados y han cobrado fuerza otras formas de violencia, como el terrorismo o las mafias del crimen (trata de seres humanos, tráfico de órganos, ..). Y que al amparo de muchos conflictos armados se esconde un suculento negocio. Sirvan como ejemplo, los millones de minas diseminadas por todo el mundo que cada año matan o mutilan a miles de civiles, principalmente niños.

Los fanatismos, de cualquier signo que matan a las personas por tener creencias distintas y lo justifican mediante esas ideas. Cada día son más comunes los mensajes de odio e intolerancia, (en España se produce 4 delitos de odio al día), o las guerras que se originan por intereses económicos o petrolíferos, donde ningún bando respeta aquellos derechos fundamentales, que se supone todos tenemos.

Además, estamos siendo testigos de las graves violaciones a las que se enfrentan mujeres y niñas, como muertes, mutilaciones, secuestros, actos de violencia sexual, ataques contra escuelas y hospitales, reclutamiento por fuerzas y grupos armados.

En los últimos tiempos también observamos como los países violan sistemáticamente los acuerdos internacionales que suscriben. Turquía también se encuentra bajo la lupa de Naciones Unidas y de muchas ONGs tras el acuerdo suscrito con la Unión Europea en materia de refugiados. Y no somos pocos los que nos preguntamos cómo va a valer los por por derechos de los refugiados un país, donde estos derechos no se respetan ni entre sus propios conciudadanos, como se ha podido ver tras las torturas, detenciones masivas y desapariciones de detenidos como ha denunciado, reiteradamente, Amnistía Internacional.

El respeto de los derechos fundamentales es un principio básico de cualquier sociedad civilizada, que todos debemos respetar y exigir. Sin embargo, a veces, demasiadas veces, a los dirigentes se les olvida.

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