Contratar más funcionarios no es la solución para acabar con el desempleo

Imputado e investigado son sinónimos, pero acusado no

20 / 03 / 2017 05:59

Cualquier persona medianamente normal piensa, y con razón, que en España sobran empleados públicos en todas las administraciones, a excepción de sanidad y educación.

Es algo tan obvio que sólo hay que darse una vuelta por cualquier organismo público para ver como se “trabaja”. A algunos amigos míos, que son funcionarios, tengo que ir a buscarlos a los bares próximos a su lugar de “trabajo”…, donde pasan la mañana, entre café y café.

Los más honrados te dicen que no hay nada que hacer, que está prácticamente todo parado, por la falta de dinero, y otros te espetan: ¿qué pasa, que yo no tengo derecho a ir a desayunar, o qué?, y lógicamente te tienes que callar, sobre todo si quieres continuar siendo amigos.

Pues bien, a RAJOY, MONTORO, CHAPUZAS Y DERRIBOS, no se les ha ocurrido otra brillante idea que aumentar los empleados públicos en 300.000, a razón de 100.000 al año, durante 2017, 2018 y 2019…, a ver si con un poco de suerte pasamos de los cuatro millones el año 2020.

Y así, de paso, disminuye el número de parados, ya que es mentira que las empresas privadas estén aumentando el empleo. Lo único que aumenta son los contratos de mierda, a tiempo parcial, por horas, y a veces hasta por minutos, pero que estadísticamente vienen muy bien para hacer ver que las cosas están cambiando a mejor.

Siempre se ha dicho que si necesitas un mentiroso, busca a un estadístico.

A las estadísticas se les puede hacer decir lo que uno quiera. Todo depende de como se interpretan.

Si aumenta el número de parados, por ejemplo, se dice que es cierto –las verdades es difícil negarlas-, pero que el número es inferior al de años anteriores, por lo que resulta evidente que la situación va a mejor.

O si la seguridad social no tiene dinero para pagar las pagas extraordinarias, se explica que ello es consecuencia del incremento del número de jubilados, y de las elevadísimas pensiones de las que disfrutan, pero nunca reconociendo la situación de quiebra del sistema, faltaría más.

Es decir, vivimos en una “realidad virtual”, que no tiene nada que ver con la auténtica realidad, que es aquella que cualquiera de nosotros puede detectar, simplemente saliendo a pasear por las calles, entrando en los bares y oyendo las conversaciones ajenas… Sí, ya se que es de mala educación, pero en mi caso no es ningún problema, pues en Zaragoza todos hablamos gritando, con lo cual lo realmente difícil sería no escuchar lo que dicen los demás.

En resumen, todas las empresas privadas están reduciendo sus plantillas, a pasos agigantados, como consecuencia de la informatización, la externalización de muchas actividades, la subcontratación, etc., menos las administraciones públicas, que dan acomodo a nuevas levas de futuros empleados públicos, normalmente entrados por la gatera, a través de interinidades, contrataciones temporales, suplencias, sustituciones, etc., y posteriormente convertidos en personal fijo, a través de concursos-oposición, o de simples concursos. O, simplemente, a dedo puro y duro.

Cómo me decía un Graduado Social del Ayuntamiento de Zaragoza, ¿Quién soy yo para decirle a un Concejal que me niego a contratar a una persona que él me ordena que contrate…, por supuesto sin concurso público alguno? No quiero problemas, Agacho la cabeza, hago el contrato y el alta en seguridad social, y aquí paz y después gloria…

Comprendo que hay cientos de miles de personas que preguntan en sus respectivos partidos todos los días: ¿y qué hay de lo mío? Pues tranquilos, que habrá para todos.

Primero “colocaremos” a 300.000 mil y después, cuándo hayan dejado de estar enchufados en los organismos correspondientes, por haber pasado a ser funcionarios de carrera, nos veremos en la “obligación” de contratar a 300.000 interinos más, para cubrir el hueco que estos dejaron…

Y los contribuyentes que van a mantener todo este despilfarro, que se fastidien que para eso están.

¡Haberse hecho funcionarios, como nosotros!

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