Montserrat Comas: “La denominación Juezas y Jueces para la Democracia es la mejor forma de reforzar el derecho a la igualdad”

Montserrat Comas, una de las promotoras del cambio de denominación de Jueces para la Democracia. Valldaura.
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La magistrada Montserrat Comas, presidenta de la Sección 10 de lo Penal de la Audiencia Provincial de Barcelona, es una de las impulsoras del cambio de denominación de la asociación progresista Jueces para la Democracia por la de Juezas y Jueces para la Democracia, decidida en el 38 Congreso de esta organización, celebrado entre el miércoles y el viernes de la semana pasada, en Lleida.

No fue por unanimidad, lo reconoce, pero sí obtuvo las dos terceras partes de los asistentes, condición imprescindible e ineludible para modificar los estatutos de esta asociación de jueces que cumple este año su 34 cumpleaños.

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“Es una decisión que no se ha tomado precipitadamente. Al contrario, ha venido precedida de un intenso debate previo, intenso, a través de los correos electrónicos, entre los quinientos y pico asociados de nuestra asociación. Un debate que se originó en la Sección Territorial de Cataluña, de Jueces para la Democracia, y que apoyaron, después, la Comisión de Igualdad de JpD, y las Secciones Territoriales de Madrid y Valencia”, explica Comas.

“El cambio de denominación a Juezas y Jueces para la Democracia era necesario. Porque es la mejor forma de reforzar el derecho a la igualdad”, afirma.

La magistrada, vocal del Consejo General del Poder Judicial entre 2001 y 2008, presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género y de la Comisión de Igualdad del órgano de gobierno de los jueces durante ese mismo periodo, tiene que claro que esta era una decisión que había que tomar.

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Y que está bien tomada. No tiene ninguna duda.

¿Por qué era necesario cambiar el nombre de Jueces para la Democracia por Juezas y Jueces para la Democracia? ¿Acaso el genérico masculino no comprendía a los dos sexos?

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No, no lo representa, desde mi punto de vista. Todavía hoy en día se hace un uso abusivo del masculino, supuestamente genérico -tanto en singular como en plural-, lo que ha supuesto que, durante décadas, se haya ignorado a las mujeres. Parece que no hayamos existido. El nombre de nuestra organización se ha modificado porque muchas asociadas no nos sentíamos integradas bajo la anterior denominación.

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La nueva expresa mucho mejor la riqueza y el pluralismo de la realidad social en la judicatura española donde las mujeres ya somos mayoría.

La palabra juez ha dejado de ser un sustantivo común en la judicatura. ¿Por qué? Porque ya la propia RAE que es quien adapta los cambios en los usos gramaticales, ya ha integrado en el diccionario el vocablo jueza. Ya no es verdad que el vocablo juez incluya a hombres y mujeres porque es un sustantivo común.

La RAE ha aceptado el femenino singular y plural, jueza y juezas. Nosotras somos juezas y magistradas y es bueno dar este paso porque es una forma de caminar hacia la igualdad real.

Y hay que decirlo con toda claridad: El lenguaje, además de ser un instrumento de comunicación entre las personas, se ha utilizado como un medio de discriminación hacia las mujeres. Por el uso tan abusivo del masculino genérico y que en las profesiones se ha desbordado.

Montserrat Comas durante su intervención en el Congreso de JpD que cambió su denominación a JJpD.

¿Y qué pasa con profesiones como periodista, taxista o electricista?

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No se trata de que todas las profesiones tengan que modificar su uso gramatical. Se ha de adaptar o cambiar en función de los usos sociales. Antes, el cuerpo de azafatas sólo lo integraban mujeres. Los primeros azafatos hombres debieron reivindicar el masculino porque no se sentían integrados ni en el singular de azafata ni en el plural de azafatas.

Pasados los años, la RAE reconoció el masculino de azafata, que es azafato.

Hay profesiones que el uso social ha hecho que nos hayamos que adaptar al cambio. Los usos gramaticales de cada lengua tienen que adaptarse necesariamente al cambio de las realidades sociales.

¿Por qué se decidió anteponer las Juezas a los Jueces en la nueva denominación?

Esa fue la propuesta original que realizó la Sección Territorial de Cataluña. Detrás de esto, las dos ideas básicas son: porque es una expresión de la pluralidad del poder judicial, en la que hay más mujeres que hombres, y, porque así se visibiliza a las mujeres; es una forma de compensar la oscuridad de tantos años, reforzando la idea de igualdad.

Usted es consciente de que esta decisión de adoptar la denominación de Juezas y Jueces para la Democracia tiene críticas, ¿verdad?

Sí, por supuesto, y las admitimos. El cambio de denominación en sí mismo es muy pedagógico. Allí donde se nos quiera hacer una crítica, bienvenida sea. Contestaremos explicando las razones que avalan nuestra decisión.

Ya lo hicimos hace dos años, en Jueces para la Democracia, al cambiar el lenguaje que se utilizaba en los estatutos. Y no sólo eso. Hicimos una autocrítica, como jueces y juezas, por utilizar en nuestras sentencias un lenguaje muy masculinizado y poco individualizado a las personas que nos dirigimos.

Esto nos llevó a revisar nuestros modelos. Porque no es normal que hablemos de acusado o de demandado. Porque hay acusadas y acusados. Hay demandados y demandadas. Y no es normal poner condeno al acusado, María Victoria García, por poner un ejemplo, cuando es una mujer.

Tenemos que tener muy presente que en nuestras sentencias nos dirigimos a personas, que tienen género. El lenguaje no es neutral.

A base del uso abusivo del masculino las mujeres no han sido nombradas durante muchísimos años. Esto ha hecho un uso cultural, unas determinadas costumbres, que hemos de ir superando.

Para usted esta lucha por el lenguaje inclusivo, por el derecho a la igualdad, no es nueva. De hecho la viene usted librando desde sus tiempos de vocal del CGPJ… 

Así es. Pero desde mucho antes de mi tiempo en el CGPJ. Mi Consejo, yo entonces era presidenta de la Comisión de Igualdad, tomó un acuerdo histórico en 2007, por unanimidad: revisar todo el lenguaje administrativo masculinizado. Se produjeron cambios fundamentales.

Ahora las convocatorias de plazas se hacen para juez o jueza, para magistrado o magistradas. No hay una sola comunicación que se produzca desde nuestro órgano de gobierno que no sea individualizada. Esto es muy importante.

Pero, esto viene de mucho más atrás. Ya en 1948 la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas, empleó un lenguaje inclusivo.

Si uno lee los 30 artículos llega a la conclusión de que ya los redactores hicieron ya ese esfuerzo, en una norma internacional tan importante.

La mayoría de los preceptos, cuando se refieren a los derechos, no hablan de los derechos de los hombres. En el artículo 1 dice que todos los seres humanos nacen libres. El artículo 2 dice que la persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración. En el artículo 3 se afirma que nadie será sometido a esclavitud. En el artículo 6 habla de los hombres y las mujeres

Los redactores de la Declaración Universal utilizaron palabras inclusivas para huir, precisamente, de la denominación de la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789, que excluyó a las mujeres.

Fue un esfuerzo voluntario y consciente por abandonar el lenguaje masculinizado y sexista que luego se ha visto corroborado en directivas y resoluciones que han recomendado precisamente la adopción del lenguaje inclusivo.

El artículo 16 de nuestra Ley de Igualdad afirma que es necesaria la implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo y su fomento en el total de las relaciones sociales, culturales y artísticas.

Es una llamada clara que ha hecho el legislador porque se sabe que se ha discriminado a las mujeres durante décadas.

En resumen, estamos en el buen camino. El cambio a Juezas y Jueces por la Democracia había que hacerlo.

Ha sido una buena decisión.