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Carta de un colegiado indignado a la decana del ICAB
María Eugenia Gay Rosell es la nueva decana del Colegio de Abogados, puesto que ocupará durante los próximos cuatro años; la foto fue tomada en el Colegio de Abogados de Madrid, durante una visita, razón por la cual aparece ese fondo.
Firmas

Carta de un colegiado indignado a la decana del ICAB

Ramón De Veciana
4 noviembre, 2017

Apreciada decana,

Distinguida compañera,

El pasado 20 de septiembre numerosos abogados del Colegio (ICAB) que presides nos sobresaltamos al leer a media mañana un comunicado de nuestra Junta en el que se hacían gravísimas acusaciones de “entradas y cacheos indiscriminados y aleatorios”, “porque vulneran de forma flagrante la Ley de Enjuiciamiento Criminal”, “en la medida en que se hace indiscriminadamente” al Juez de Instrucción número 13 de Barcelona que había ordenado la entrada y registro a distintas Consejerías, viviendas y despachos en el curso de la investigación de una causa de su Juzgado. Comunicado que ningún abogado recordaba en esos términos en toda la historia del Colegio, máxime cuando el ICAB no era parte en dicha causa penal y estaba bajo secreto del sumario.

 Luego supimos que el despacho del vicedecano de vuestra Junta defendía a varios encausados; eso podía explicar, no sólo el contenido acusatorio, sino la sorprendente rapidez con que se había emitido cuando los registros todavía estaban marcha. Seguramente no ayudó al trabajo de los funcionarios que estaban realizando su trabajo penosamente, acosados por una turba teledirigida.

Huelgo explicarte cómo acabó el registro de la Consejería de Economía donde la Letrada de la Administración de Justicia fue “obligada a escapar cual delincuente” (sic), pero eso no mereció, no ya un comunicado, sino tan sólo triste tuit de vuestra Junta. Ésta ha sido la prelación de valores en el ICAB. Tampoco me consta que os hayáis querellado con el magistrado a pesar de la gravedad de las acusaciones contenidas en el comunicado.

También hemos tenido oportunidad de ver cosas insólitas en una Corporación tan antigua y prestigiosa como la nuestra. Por ejemplo, el ominoso silencio de la Junta ante los graves hechos del Parlamento de Cataluña de los días 6 y 7 de septiembre cuando se aprobaron las leyes del Referéndum y de la Transitoriedad jurídica y fundacional de la República que laminaron la Constitución, el Estatuto de autonomía, la democracia parlamentaria y las instituciones catalanas.

Condena unánime

Por el contrario, el día 2 de octubre si que lamentasteis situaciones de violencia del día anterior, hasta el punto que mediante la cuenta oficial de tuiter del ICAB hicisteis una “condena unánime de la violencia ejercida contra la ciudadanía catalana el 1-O”, donde dejasteis arteramente el sujeto elíptico. Os ayudo, eran Guardia Civil y Policía Nacional. La Guardia Civil y la Policía Nacional “contra la ciudadanía catalana”, ahí es nada.

También nos ha abochornado el clamoroso silencio de la Junta del ICAB ante la proclamación de la “República catalana” el pasado día 27 de octubre y la derogación de facto del Estado de Derecho en Cataluña. Siendo un tema que nos atañe directamente a los abogados catalanes, vimos cómo se pronunciaron inmediatamente a favor de la Constitución y el Estado de Derecho el CGPJ, el CGAE y su Presidenta Victoria Ortega, el Colegio de Abogados de Madrid, el Colegio de Notarios de Cataluña, todas las asociaciones de Jueces y Magistrados, el Colegio de Procuradores de Barcelona….. todos menos la Junta del ICAB y su decana que se han mantenido y se mantienen todavía en un escandaloso silencio.

Pero el summum ha sido vuestra sorprendente, aparentemente espontánea y benemérita, creación de una Comisión de mediación entre el gobierno sedicioso de Carles Puigdemont y el gobierno legítimo (siempre criticable) de España. Ha tenido que ser el Consejo General de la Abogacía el que pusiera las cosas en su sitio y haya reprendido severamente a la Junta del ICAB por su creación y tu postulación como mediadora. Como sabrás, la mediación se inscribía en la hoja de ruta de Carles Viver Pi-Sunyer, del “Libro blanco sobre la Transición Nacional de Cataluña”, como un mecanismo legitimador y coadyuvante de la independencia.

El daño y el desprestigio que  causa a nuestra institución tu fotografía estrechando la mano a Carles Puigdemont el día 6 de octubre de 2017 en el Palacio de la Generalitat es inmenso, sobre todo porque se realizó después de que éste desobedeciera flagrantemente al Tribunal Constitucional y de intentar romper el orden constitucional de España. Casi todos los juristas vimos en ello una imprudencia y una gran imprudencia.

Sólo 15 días más tarde Carlos Puigdemont ha sido imputado por la Audiencia Nacional por delitos gravísimos de sedición, rebelión y malversación de caudales públicos; presuntos delitos. Y actualmente se encuentra prófugo de la justicia con una petición fiscal de orden europea de detención y entrega. La fotografía permanecerá ahí indeleble.

Su padre, un referente

No cabe duda que fuiste elegida decana no sólo por tus innegables virtudes personales y profesionales, que nadie pone en duda, sino también y fundamentalmente por ser hija de tu padre, Eugenio Gay Montalvo, de quien todos los abogados tenemos un excelente recuerdo como decano y un deber de gratitud por su labor como magistrado de Tribunal Constitucional, quien cumplió su cometido con un altísimo sentido del deber y con un coste personal que bien conoces.

De hecho, muchos compañeros votaron a la hija de Eugenio Gay, creyendo que seguirías su meritoria senda.

Muchos compañeros se preguntan qué ha ocurrido para que en escasos 100 días de tu toma de posesión hayas pasado de prometer personalmente que en tu mandato se mantendría la independencia y la no politización del ICAB a colocar a nuestra institución en tan delicada situación, desconocida en toda su historia. Unos excusan tu comportamiento por la influencia de algún miembro de la Junta y otros por el mal de altura que provoca la proximidad del poder político.

Si me permites, yendo un poco más allá, tiene una simple explicación freudiana, la necesidad de “matar al padre”; buscar un hecho en sus antípodas por el que se te recuerde como decana y que no eras tan sólo la hija tan ilustre miembro de la abogacía catalana. Pero creo que has errado gravemente en ello.

Todavía estás a tiempo de dar marcha atrás, de clausurar esa infausta “Comisión de mediación”, de enmendar los errores y que seas la decana que todos queríamos y todavía estamos a tiempo de ver.

Tienes 4 años por delante. Entonces contigo estaremos todos los abogados de Barcelona.

Ramón De Veciana

Ramón De Veciana

Ramón de Veciana, abogado del ICAB.


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