Cordura en el 2018, por favor

Diego Miranda, de 47 años, es uno de los grandes especialistas en formación y capacitación para profesionales de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de profesiones afines, en España. Confilegal.
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Este es el primer artículo de opinión que escribo en el nuevo año 2018, (llevo unos días pensando en si hacerlo, o no). Al final me he decidido.

El pasado día 20 de diciembre veía una escena en internet que me ponía los vellos de punta, la protagonista una niña de tres años de edad aproximadamente, bebía agua de un charco en la ciudad de Posadas, Argentina.

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La fotografía pertenece a una etnia marginada “los mbyá” y la foto la tomaba una trabajadora, periodista de Misiones Online.

El pasado día 30 de diciembre, ya en la ciudad de Zaragoza, llevando a mi hija de cinco meses (en ese momento de cuatro) en mis brazos en compañía de mi esposa y de la madrina de mi hija, observamos a una señora de unos cincuenta años de edad, bien ataviada, estirada y muy orgullosa ella como llevaba a un perro chihuahua en un carro de bebe con todo lujo de detalles, (plástico, bolsas, biberón, sombrilla etc)

Lo curioso que viene al hilo ocurrió después, en el día de Reyes cuando observe a una pareja como mientras se tomaban en una terracita al sol algo igualmente en la ciudad de Zaragoza, sin mirarse entre ellos y mucho menos a sus dos hijos de corta edad (3 y 4 o 5 años cada uno) mientras no levantaban la vista de sus teléfonos móviles, los niños estaban atados a sus sillas mientras jugaban por unas correas como si se tratase de perritos (atados a unos arneses) la plaza en la que se encuentra la terraza a la que hago referencia es peatonal.

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Y claro un servidor que lo suyo es la “atención, la observación y la curiosidad sana por comprender” con los años aprendiendo a meditar y reflexionar la información que obtengo y proceso, llegaba a la conclusión de que nos vamos a ir a la mierda si o si en occidente, más pronto que tarde.

Salones de belleza para mascotas, con peluquería, masajes o incluso psicólogo, curiosamente en uno de estos en los que accede la mascota, en la puerta se encontraba una viejita tirada en el suelo de nacionalidad rumana pidiendo limosna sin que nadie se fije en ella, son “este tipo de cosas que observo” y que me hacen pensar que se nos ha ido el coco del todo.

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En mi casa hemos tenido perros toda la vida, pastores alemanes con nombre como “Astún” o Arán” ahora en casa de mi hermana esta “Duna” una perrita con la que mi hija ya juega con ella, la perrita la trata con delicadeza y dulzura, y la totalidad de nuestros perros han sido siempre felices y han estado cuidados al máximo pero eso sí, dormían y duermen en su colchoneta, obedecen, no se suben a camas o sillones y vamos que se portan como lo que son mascotas y no personas ni iguales a nosotros, faltaría más.

Poco más he de decir en esta ocasión eso sí, invitando a una profunda reflexión con esta serie de “acontecimientos” que tenía la necesidad de compartir con ustedes.