El Pleno del Congreso del 15 de marzo a cuenta de la prisión permanente revisable es una partida de mus

Carlos Berbell es director de Confilegal.
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Sí, porque no hay otra definición mejor. El Pleno del Congreso del 15 de marzo próximo será una “partida de mus” en toda regla teniendo como fondo los casos del pequeño Gabriel Cruz y Diana Quer, los tres millones de firmas, recogidos por Juan Carlos Quer, Juan José Cortés y Antonio del Castillo, entre otros padres, y encuesta tras encuesta que hablan de un apoyo de entre el 70 y el 80 por ciento de apoyo a la permanencia de la prisión permanente revisable, introducida por el PP en 2015.

El PNV, que cuenta con 5 diputados, está interesado en derogarla porque es aplicable a los terroristas, y de esos quedan unos cuantos de ETA por juzgar.

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EH-Bildu, que cuenta con 2 diputados, está en la misma línea, y por las mismas razones.

El PSOE, con 84 diputados, y el grupo Unidos Podemos-En Comú Podem-En Mareas, con 67 representantes parlamentarios, consideran que su introducción equivale a la cadena perpetua y que hace imposible el “mandato constitucional” de la reinserción de asesinos de menores, violadores asesinos y asesinos múltiples.

“Lo mejor de cada casa”.

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Estos cuatro grupos apuestan por la derogación de la prisión permanente revisable.

Y juntos suman 158 diputados.

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Necesitan 18 diputados más para conseguir la mayoría absoluta de 176; la mitad más uno de una cámara baja que cuenta con 350 miembros de la Cámara Baja. 

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El PP, por su parte, tras el descubrimiento del cadáver de Diana Quer y la detención de su supuesto asesino, José Enrique Abuín Gey, alias el Chicle, decidió envidar a la grande y plantear la ampliación de la prisión permanente revisable a los supuestos de asesinato con obstrucción de la recuperación del cadáver -como en el caso del pequeño Gabriel-, asesinato después de secuestro, violaciones en serie, violación a un menor tras privarle de libertad o torturarle y muertes en incendios, estragos en infraestructuras criticas o liberación de energía nuclear o elementos radiactivos.

GIRO DE 180 GRADOS DE CIUDADANOS

Ciudadanos, que el acuerdo primigenio con el PSOE acordó derogarla, ha dado un giro de 180 grados y ahora propone endurecerla.

¿Cómo? La prisión permanente revisable se diferencia de la cadena perpetua en que el condenado puede comenzar a tener permisos de salida a los 8 años de condena y a los 15 años optar al tercer grado, o semilibertad, que permitiría volver a tener una vida normal, trabajando, pero regresando por la noche a dormir al Centro de Inserción Social o de Régimen Abierto, salvo fines de semana, o bien, mediante, la imposición de un dispositivo telemático, en su propia casa.

Cosa que no ocurre con la cadena perpetua.

La formación naranja quiere endurecer esas condiciones. Que los permisos de salida se concedan a los 15 años, en vez de a los 8, y que el tercer grado se pueda obtener a los 20 años, en vez de a los 15.

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No tocan, eso sí,  los 25 años como fecha para empezar a juzgar si el condenado a prisión permanente revisable puede obtener la libertad o no.

El PP cuenta con 134 diputados; sus socios, Unión del Pueblo Navarro, 2, y Foro por Asturias, 1, lo que suman 137.

El partido de Albert Rivera dispone de 32 diputados.

Entre todos ellos suman 169 diputados.

A 7 para los 176 necesarios.

Recapitulando: Por una parte, PNV, EH Bildu, PSOE y Podemos, con 158 diputados.

PP, UPN, Foro por Asturias y Ciudadanos, con 170, si finalmente se ponen de acuerdos los azules claro y los naranjas. “Tú apoyas los nuevos supuestos y yo endurezco las condiciones para obtener permisos y tercer grados”.

ERC y PdeCat

En esta votación van a ser decisivos ERC, que tiene 9 diputados, y el PdeCat, que cuenta con 8.

Entre los dos suman 17.

Es previsible que, visto lo visto con la imposición del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, las dos formaciones -alma mater del fallido proceso de independencia de Cataluña-, apoyen la derogación de la prisión permanente revisable, devolviendo, de paso, el golpe a PP y a Ciudadanos, estos últimos vencedores de las últimas elecciones autonómicas.

Si sumamos a los 158 votos de PNV, EH Bildu, PSOE y Podemos, con 158 diputados los 17 de ERC y PdeCat, eso hacen 175.

A falta de 1 para la mayoría absoluta.

LOS DECISIVOS

En este escenario los 4 diputados de Compromis, el de Nueva Canarias y el de Coalición Canaria hacen la diferencia. Porque juntos suman 6.

Si el PP y Ciudadanos consiguieran que los  6 votaran de su lado, sumarían 175.

Un empate técnico. Continuaría vigente la reforma de 2015.

Ahora bien, si cualquiera de esos 6 diputados votara con PNV, EH Bildu, PSOE, Podemos, ERC y PdeCat, la balanza se inclinaría del lado de los antiprisión permanente revisable.

Y no hay nada claro.

Una última opción sería abortar todo y esperar a que el Tribunal Constitucional se pronuncie al recurso de anticonstitucionalidad, planteado por el PSOE, tal como propone Juan Carlos Quer. 

Sea como fuere, es una partida muy difícil para unos y para otros.

La calle está, en su mayoría, con la prisión permanente revisable, tras los últimos asesinatos de menores. No escucharla daría alas al PP y, sobre todo, a Ciudadanos, que ya vuela alto en las encuestas.

¿Se lo pueden permitir los socialistas?

Ese es el meollo de la cuestión.