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La trata de seres humanos también es un problema español

El autor de este artículo es abogado del despacho Winkels Abogados.
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Desgraciadamente, cada vez es más frecuente leer en la prensa noticias relativas a mujeres españolas, normalmente menores de edad, que son captadas y explotadas por mafias de la prostitución; ello nos ofrece la oportunidad de explicar que la trata de seres humanos no es sólo un problema que afecte a extranjeros.

Durante muchos años, y tal como expliqué en un artículo anterior, el delito de la trata de seres humanos en España fue erróneamente perseguido bajo la tipificación del tráfico de personas, contemplado en el artículo 318 bis del código penal, lo que sin duda ha contribuido a fomentar la errónea creencia de que las víctimas del delito tipificado en el artículo 177 bis sólo pueden ser extranjeros, y que los españoles no pueden sufrirlo.

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Las víctimas españolas suelen ser mujeres jóvenes, en muchos casos menores de edad, con problemas económicos o familiares.

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Suelen ser captadas a través de la figura del “Lover Boy”, persona que, simulando querer ser su pareja o novio, se encarga de separar a la víctima de su entorno familiar con la excusa de iniciar una relación sentimental.

Este “novio”, se encarga de convencer a la víctima de que para desarrollar su relación sin interferencias familiares, lo mejor es marcharse de su lugar de residencia; una vez cortados los vínculos familiares y personales, inicia el camino para introducirla en el mundo de la prostitución, inicio que puede venir inducido mediante amenazas y coacciones, o de una manera más sutil, recurriendo a la supuesta necesidad económica para mantenerse ambos.

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En cualquier caso el fin es el mismo: iniciar a la mujer en la prostitución, quedándose con las ganancias obtenidas mediante esta terrible actividad.

Este tipo de delincuentes buscan víctimas que tiendan a establecer relaciones de desigualdad con sus supuestas parejas, repitiendo modelos y roles sacados de la literatura y cinematografía reciente.

Libros como el de una conocida trilogía, que trata de vampiros y licántropos, en los que la máxima aspiración de la protagonista es ser asesinada por su pareja como sublime expresión del amor que se profesan, no contribuyen -a mi juicio- a que las adolescentes desarrollen un correcto concepto de parejas sentimentales en igualdad.

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En el mismo relato, además, se profundiza en las bondades del alejamiento de la víctima respecto de sus familiares y amigos, y siempre bajo la excusa de un amor que no es posible más que en la clandestinidad y la lejanía, se convence a las lectoras de que la perfección en el amor pasa por el sacrificio de las personas que hasta el momento han formado parte de su vida.

No es raro pues, que las víctimas de este tipo de delitos, que han caído en las redes de la prostitución a través de la figura del “Lover Boy”, entiendan que este tipo de relación no sólo es normal, sino que es un tipo de relación mucho mejor y más sublime que las comunes, por su semejanza a las que aparecen en esas novelas.

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Por ello, que no se haya traspasado ninguna frontera, o que la víctima del delito no sea extranjera, es uno de los elementos que definen el delito de trata de seres humanos, diferenciándolo del de tráfico de personas, siendo cada vez más frecuente que las víctimas sean españolas.

A la vista de estos datos resulta esencial que, además de las campañas de prevención que se han venido desarrollando en los países de origen, se inicien campañas de formación de nuestros jóvenes en España también.

Sin duda, una formación en colegios e institutos, en los que se explique la realidad de este tipo de situaciones, y se aborde las relaciones entre géneros puede servir, no sólo para evitar que las niñas sean víctimas de este delito, sino también a que sus compañeros no contribuyan a la perpetración del mismo como clientes de prostitución.

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por Mariano Calleja.

Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid en 1998 y especializado en práctica procesal contenciosa-administrativa en el año 2000, Mariano Calleja es en la actualidad socio de Winkels Abogados y coordinador del Servicio Municipal de Orientación Jurídica para Extranjeros del Colegio de Abogados de Madrid y para supuestos de racismo, xenofobia, transfobia y homofobia. Asimismo, es letrado coordinador de los servicios jurídicos de ANZADEIA, asociación dedicada a la atención de víctimas de trata con fines de explotación sexual.