Dos realidades paralelas en la huelga de 3 meses de la Administración de Justicia gallega

Francisco Lama, autor de esta columna, es presidente nacional del Sector Justicia del CSIF. Carlos Berbell/Confilegal.
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Los datos

Tras concentraciones y paros parciales, y constatar la negativa de la Xunta a negociar, el 7 de febrero comienza la huelga indefinida convocada por SPJ-USO, STAJ, CSIF, UGT, CIG, CUT y CCOO.

La huelga tiene un seguimiento cercano al 80% y la Xunta abre la negociación con el Comité de Huelga.

Durante las primeras semanas de huelga las manifestaciones y concentraciones se suceden con algún avance en la negociación, pero las relaciones entre la Xunta y el Comité de huelga se degradan y se corre el riesgo de enquistar el conflicto.

Tras más de dos meses de huelga y varias reuniones entre administración y comité de huelga, la Xunta inicia ronda de contactos y reuniones bilaterales con todas las organizaciones sindicales.

El día 26 de abril, la Xunta convoca al Comité de huelga y traslada su última oferta a la que se hacen una serie de alegaciones que se aceptan por la administración.

No se firma texto alguno por ningún sindicato. De hecho, la cláusula 13 del documento de la Xunta establece la aprobación previa de los trabajadores para que se pueda firmar el documento.

No obstante, la mayoría sindical del comité de huelga (SPJ-USO, CSIF, UGT y CCOO), tras cerca de 80 días de huelga, se hace eco de un movimiento creciente entre los compañeros que, a través de escritos a la Xunta y a los propios sindicatos, piden tomar la palabra sobre la última propuesta. Estos cuatro sindicatos coinciden en que ha llegado el momento de que los funcionarios decidan en asambleas si se acepta o no la propuesta de acuerdo, condicionando su firma en todo caso, al resultado de las votaciones.

La minoría sindical, STAJ, CIG y CUT no acepta la decisión mayoritaria en el Comité de huelga, rompiendo de facto la unidad de acción sindical y comienzan desde el mismo día 26 una campaña apoyada en redes sociales y “WhatsApp” de descalificación de los sindicatos que apoyan la consulta, denuncian un posible “pucherazo” y hacen un llamamiento al boicot de la consulta.

El 27 de abril se celebran asambleas en A Coruña, Santiago, Lugo, Pontevedra, Vigo y Ourense para que los funcionarios voten. Como consecuencia del boicot anunciado, la votación se desarrolla en un ambiente de tensión máxima que no logra impedir la votación gracias al sentido común y a la calma de la inmensa mayoría de los funcionarios de Justicia.

El mismo día 27 de abril por la tarde, CSIF es la única organización sindical que publica los resultados Los funcionarios dicen NO al acuerdo por 94 votos de diferencia con una participación por debajo del 60%. La teoría del pucherazo queda desmontada absolutamente y la huelga continua.

Tras los hechos ocurridos (amenazas, insultos, daños, coacciones, incitación al odio, etc.) la unidad sindical rota por CIG, CUT y STAJ el día 26 de abril, se hace casi imposible salvo rectificación por parte de la minoría sindical que no llega. Algunos sindicatos, CCOO, UGT y SPJ-USO no aceptan los resultados y anuncian denuncias ante la Fiscalía que luego no se sustancian. CSIF, que ya había aceptado los resultados el 27 por la tarde, decide no acudir a la vía penal, aunque sí da por rota la unidad sindical salvo rectificación por el lamentable espectáculo del viernes negro, que repetimos no ha llegado aún.

El lunes 30 de abril, SPJ-USO se suma a los sindicatos que no aceptaron la decisión mayoritaria del comité de huelga de consultar a los funcionarios, conformando una nueva mayoría sindical. Aún no ha explicado este sindicato, que es el mayoritario, las razones que, realmente, hay detrás de este este cambio.

Han pasado 10 días desde ese viernes negro, se cumplen tres meses de huelga indefinida y el conflicto sigue sin resolverse. A los trabajadores que siguen secundando la huelga este tiempo extra les ha costado una media de 600 € a cada uno y la Xunta hace caja con los descuentos (cerca de 300.000 € en total).

La realidad

Una huelga, bien lo saben todos los que la han hecho, tiene un coste económico y personal enorme en los trabajadores que la secundan. Por este motivo, una organización sindical responsable tiene la obligación de agotar la negociación antes de convocar la huelga y, una vez convocada, seguir negociando para intentar buscar una salida al conflicto en forma de propuesta que sea aceptada por los trabajadores.

CSIF, en todo este largo proceso reivindicativo y posterior conflicto ha tenido y tiene clara esta idea y ha actuado siempre en consecuencia, trabajando por y para conseguir la mejor propuesta de acuerdo posible y teniendo muy presente que serían, son y serán los funcionarios los que decidan si la propuesta que se lograra es suficiente o no para ellos.

En este sentido, CSIF no firmó ningún acuerdo ni se comprometió a nada que no fuera llevar a votación la propuesta de acuerdo puesto que, de conformidad con la cláusula 13 del propio documento, la propuesta sólo sería válida si era aprobada por los trabajadores.

CSIF no ocultó el documento a nadie ya que fue difundido a través de nuestra web y redes sociales, así como redes de “WhatsApp”. El documento completo incluyendo la oferta económica, cláusula de revisión, complementos de violencia sobre la mujer, sustituciones, etc…,  y los puntos (planes de recuperación) cuyo diseño, alcance y desarrollo se dejaba a la negociación en el seno de la comisión de seguimiento del acuerdo.

CSIF cometió un error al no haber explicado con detenimiento en asambleas el contenido de la propuesta a los trabajadores para posteriormente celebrar la votación. Otra cosa es que algunos nos hubieran dejado explicar la propuesta con tranquilidad a la vista de lo que sucedió el 27 de abril. En este sentido, no como excusa sino a modo de explicación, la única razón que nos movió fue la de que, en caso de que el resultado hubiera sido favorable a la propuesta, ningún funcionario sufriera recorte retributivo durante el puente festivo. Un error, en definitiva, por el que pedimos disculpas.

CSIF fue el único sindicato que publicó los datos de la votación en su web y aceptó los resultados desde el primer minutoy eso, a pesar de las presiones ejercidas sobre muchos compañeros, el clima de tensión intencionadamente creado para influir en la decisión y los insultos y descalificaciones personales vertidas contra la mayoría sindical del comité. Si alguien discutió esos datos fueron esos tres sindicatos que denunciaron un pucherazo que luego se han tenido que tragar pues, es evidente que no existió.

CSIF ha dejado claro que no abandona el Comité de huelga pero que sí da por rota la unidad sindical y ambas cosas son perfectamente compatibles.

Mientras tanto la Administración, conocedora de la ruptura de unidad sindical, provocada por CIG, STAJ y CUT, a los que incomprensiblemente en los últimos días se ha sumado uso, da un ultimátum y ofrece convocar la Mesa de Negociación para que asistan todas las organizaciones sindicales y firmar el borrador de acuerdo que hace diez días fue rechazado por estos tres sindicatos. Para CSIF la Administración se equivoca y no tiene amparo legal al proponer usurpar la negociación con el Comité de Huelga y llevarla a la Mesa de Negociación. Mientras se mantenga la huelga la administración debe sentarse a negociar con los integrantes del Comité.

Ante la falta de propuestas serias, el rumbo errático de la nueva mayoría sindical, el bloqueo en el que se encuentra la negociación, y la decisión de los trabajadores que mayoritariamente rechazaron la propuesta de la Xunta por considerarla insuficiente, CSIFinsiste en la mediación como la única salida a este conflicto y reitera esta propuesta, ya que tras el actual escenario es la única fórmula que puede mejorar el acuerdo y así evitar que se llegue a un arbitraje que impondría el acuerdo.

CSIF insta a todas las organizaciones sindicales a que en un ejercicio de responsabilidad apoyen esta propuesta para acabar con esta huelga que lleva días agonizando.

La realidad paralela

En torno a la última propuesta de la Xunta y la consulta del 27 de abril, algunos sindicatos se han inventado una teoría conspirativa contra los funcionarios digna de novela de ficción pero que tiene un recorrido más bien corto. Toda ficción encierra una carencia y, en este caso, la errática actuación de los sindicatos CIG, CUT y STAJ y su empeño en seguir fomentando la teoría de la traición, demuestran que no estamos ante una excepción.

En diez días quienes tan furibundamente se opusieron al texto del acuerdo (algo lícito por otra parte) y quienes fomentaron el boicot a la consulta apelando a los sentimientos y recurriendo a la coacción y al insulto (esto ya no es tan lícito) no dicen que ellos también hablaron con la Xunta al margen del Comité, porque es lo que ocurre en todos los conflictos laborales en los que hay reuniones multilaterales y bilaterales en busca de lograr consensos en torno a una propuesta de acuerdo de la administración.

De golpe, el triunfo del No en la votación les sitúa en un escenario nuevo, donde ellos son los principales responsables de lo que ocurra. Mucho más ahora, cuando SPJ-USO se les ha unido formando una nueva mayoría sindical en el Comité de huelga.

Quizá, la reacción desproporcionada del otro día, encerraba un miedo a salir victoriosos y tener que tomar las riendas de una huelga que da ya muestras de agotamiento. La estrategia era otra.

Si salía el Sí hubiéramos tenido teoría de la traición hasta en la sopa y durante todo este año hasta las elecciones.

Pero salió el No y eso los sitúa al borde del abismo, pues ser mayoría no sólo da fuerza como continuamente están diciendo en sus comunicados, sino también responsabilidad y eso, a veces, da vértigo si no se sabe gestionar teniendo las ideas claras y respaldado por unas propuestas sólidas.

El problema es que, si no se tienen propuestas, si no se maneja un escenario real porque en realidad nunca se querían ver en la situación en la que están, se descubren las carencias, las debilidades y la existencia de otros intereses ajenos a los laborales de la Administración de Justicia.

Para ocultar que el puesto les viene grande, además de seguir con la teoría de la traición desviando el foco de atención hacia un supuesto enemigo común, les ha venido muy bien el giro dado por SPJ-USO otro sindicato al que el vértigo de la responsabilidad de ser el sindicato mayoritario en la Justicia de Galicia le ha podido, le ha superado y le ha pasado por encima. USO está ahora profundamente dividido como lo demuestran las dimisiones en cascada que se han producido en los últimos días.

Ahora que tienen mayoría, CIG, CUT y STAJ hablan de unidad sindical, pero la mencionan como un fin en sí mismo, sin decir para qué se va a utilizar la mayoría sindical, ni aclarar cómo van a cumplir con sus promesas de mejorar la última oferta de la Administración. Lo esencial de la unidad de acción no es el nombre sino las propuestas en torno a las que se articula esa unidad sindical y al debate que se produce en el seno del comité que parte desde el respeto a todos y de todos.

Lo que en el fondo quieren hacer estos tres sindicatos es volver al segundo plano, salir del foco y repartir responsabilidades ante una huelga que languidece.

Es cierto que estos tres sindicatos y USO han realizado una propuesta de suspender la huelga a cambio de la vuelta a la negociación. Una suspensión de huelga que hace pocos días era calificada de chantaje por ellos mismos cuando era la Xunta quien lo proponía.

Una propuesta que el mismo día que se hace, viene acompañada de la enésima descalificación al Consejero a quien se le vuelve a llamar mentiroso. Bonita forma de hacer que la Xunta baje a negociar. ¿Tan difícil es estarse callado o les puede el afán de protagonismo?

Siguen prometiendo a los trabajadores que los planes de recuperación serán sólo para los huelguistas, convocan a la Xunta y acuden a la reunión sabiendo que la Xunta no iba a ir y no consiguen salir de ese bucle.

Una realidad al margen de la verdad, que han creado staj, cut y cig para justificar su actitud y bloqueo del conflicto, donde han demostrado que priman más los propios intereses de esas organizaciones que los verdaderos intereses de los trabajadores a los que representan.

Estos tres sindicatos, nunca reconocieron ni aceptaron la decisión mayoritaria del Comité de Huelga de someter la propuesta de la Xunta a los trabajadores y en un intento de secuestrar la voz de los funcionarios boicotearon las votaciones, acusándonos de que habíamos firmado con la Xunta un acuerdo a sus espaldas que ponía fin a la huelga.

Los hechos han demostrado que mentían.

Hicieron creer a gran parte de los trabajadores que ese borrador lo había firmado parte del Comité a espaldas del resto, sin reconocer que todos los sindicatos, incluso ellos, mantuvimos reuniones bilaterales con la Xunta para acabar con la huelga.

Ahora, en todas las apariciones públicas, reivindican la mayoría sindical del Comité que nunca acataron y se legitiman para negociar en nombre de todos. Paralelamente siguen “avivando” la traición de los cuatro sindicatos que decidimos el 26 de abril trasladare a los trabajadores la última oferta de la Xunta para que decidieran si la consideraban suficiente o no.

Han prometido a todos los huelguistas que los planes de recuperación sólo se negocian para ellos y así recuperarían todos los descuentos. Llega hasta tal punto su osadía que convocan directamente a la administración con fecha y hora para que se siente a negociar, haciendo creer a parte de los trabajadores que la negociación se fuerza con ese gran ingenio que han desarrollado sus líderes en este conflicto colectivo.

Ese es el sentido de responsabilidad que están demostrando en estos tres meses, siendo actualmente prisioneros de sus propias mentiras.

Desde CSIF estamos convencidos que, si pudiesen volver atrás, dejarían que los trabajadores votasen libremente e incluso incitarían a los mismo para que saliese el “Sí”.

A partir de aquí se negarían a firmar el acuerdo y seguirían hablando de traición hasta las próximas elecciones, logrando así su objetivo en todo este conflicto que no es otro que presentarse a los próximos comicios como los “dignos” de esta huelga que han utilizado al amparo de sus intereses desde su inicio.

Que nadie se llame a engaños, CIG presente en la Mesa Sectorial de Justicia, nunca ha firmado ni firmará ningún acuerdo con el Ministerio, incluso rechazó el que supone la recuperación de los días de asuntos particulares para los funcionarios de la Administración de Justicia.

Que ningún trabajador siga expectante ante la posibilidad de un acuerdo entre estos tres sindicatos y la Administración, porque dudo mucho que lo firmen y dejarán que la huelga finalice acabando con las ilusiones y el dinero descontado de los trabajadores de la Administración de Justicia…,  pero la culpa de lo ocurrido nunca será de ellos.