El exministro de Hacienda Cristóbal Montoro ha afirmado hoy en el juicio por el «escrache» que sufrió en 2014 en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) que fueron «prudentes» para evitar atropellar a los concentrados. Y ha sostenido que el vehículo no se abalanzó sobre ellos.
Montoro, que ha declarado como testigo por videoconferencia, ha replicado así a los acusados por apedrear, supuestamente, su coche oficial.
Estos aseguraron el lunes que el vehículo de Montoro se les abalanzó en medio del caos generado por la descoordinación policial.
El exministro ha relatado que un grupo de unas cien personas intentó impedir su salida del acto de campaña y que los manifestantes les increparon, les lanzaron objetos, intentaron abrir la puerta del vehículo y subirse al capó.
Ha explicado que «la conducción para salir fue lenta y prudente para evitar ningún intento de atropello», algo que posteriormente ha ratificado el chófer, que ha contado que iban a 10 o 15 kilómetros por hora.
«Nuestro vehículo -en el que iba con la entonces presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho– fue objeto de agresiones por objetos contundentes«, ha expresado Montoro.
Y ha dicho que temió por las consecuencias de la protesta, por la integridad física de los agentes y manifestantes.
Por último, ha valorado que esta situación «debería haberse evitado con mayor prevención», aunque ha destacado la eficacia y profesionalidad de su equipo de escoltas.
SÁNCHEZ-CAMACHO SINTIÓ «PÁNICO»
Alicia Sánchez-Camacho también ha declarado hoy como testigo, y al igual que Montoro lo ha hecho por videoconferencia.
La exdirigente popular ha manifestado que aquello fue «una encerrona» y que sintió miedo y pánico porque el vehículo, que era del partido, no estaba blindado y al atacarlo podían romper las ventanillas.
A su juicio, la protesta era contra el PP, por exclusión y odio.
Ha contado que «intentaron en todo momento de manera clara y deliberada» que no salieran, y que en ese tiempo golpearon y zarandearon el coche, y arrojaron piedras contra los cristales.
Bajo su presidenta del PP catalán esa ha sido la situación en la que ha sentido un «mayor riesgo real», ha confesado. Sintió lesionados su derecho a la libre circulación y a la libertad de expresión.
Sánchez-Camacho también ha señalado que creía que había opciones de salida rápida para «evitar la encerrona». Le extrañó que el dispositivo policial no se la facilitara.
Según ha declarado, los mossos se negaron a quitar los maceteros que impedían la salida por la calle peatonal, alegando que no era esa su labor, por lo que lo tuvieron que hacer los agentes de la policía local y asistentes al acto electoral.
Para terminar, la ‘popular’ ha remarcado que los concentrados «no defendían ningún derecho ni idea», sino que «estaban actuando violentamente».
Por su parte, el presidente comarcal del PP en el Garraf, Ferran Llombart, ha contado que al intentar salir con vehículo por la misma calle peatonal que el exministro, los Mossos d’Esquadra le pidieron que se fuera marcha atrás porque no podían garantizar su seguridad: «Los manifestantes nos persiguieron con palos y piedras».
El diputado del PP en el Parlament Santi Rodríguez y el candidato a las europeas Santi Fisas, ambos en la sala, han expresado que, debido a la actitud de los congregados, tuvieron que esperar una hora aproximadamente para poder salir.
Además, Rodríguez ha asegurado que le tiraron una piedra del tamaño de un puño y que se sintió «absolutamente desprotegido».
OPERATIVO DE MOSSOS
El responsable del dispositivo de seguridad que establecieron los Mossos ha confirmado que los coches de la comitiva del PP usaron la salida no prevista, donde había menos manifestantes, pero también menos fuerza policial, lo que le dejó «sorprendido».
No obstante, ha señalado que la protección de las autoridades y decisiones sobre su seguridad corresponde a los escoltas.
Preguntado sobre si el hecho de que salieran por una salida no prevista y en una calle peatonal con mucha gente concentrada causó riesgo a las personas, el agente ha afirmado que «peligro es que las personas corrieran hacia el coche» donde iba Montoro.
El juicio, que se celebra la Sección Quinta de la Audiencia de Barcelona, se alargará hasta el viernes.
Hay nueve acusados, de los que la Fiscalía acusa a seis y la acusación particular ejercida por un policía local a otros tres. Se enfrentan a hasta ocho años de prisión.