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Gran ovación a Pablo Llarena al subir al escenario para recoger el premio de Confilegal a la Independencia

Pablo Llarena, magistrado del Tribunal Supremo, al recibir su premio, una estatuilla de la Justicia.
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Pablo Llarena, magistrado del Tribunal Supremo e instructor de la causa del «procés», que en poco menos de dos meses un tribunal de la Sala de lo Penal comenzará a enjuiciar, recibió ayer por la noche una gran ovación por parte de más de 300 personas, asistentes al acto de entrega de los Segundos Premios Confilegal, cuando subió al estrado para recoger su premio «A la independencia».

Un reconocimiento al gran trabajo realizado en ese procedimiento.

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Le acompañó en el estrado su compañero y amigo, Manuel Almenar, magistrado y presidente de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), al que le correspondió la entrega.

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Visiblemente sorprendido, pero con una sonrisa en los labios, Llarena respondió, «Agradezco ese aplauso, que me enorgullece y me llena de satisfacción», frente a un patio de butacas repleto de magistrados del Tribunal Constitucional, del Supremo y de Tribunales Superiores de Justicia, así como fiscales, abogados, procuradores; el mundo de la justicia en pleno entre los que se encontraba el magistrado Pablo Ruz, al que Confilegal le entregó el año pasado este mismo galardón.

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Llarena recordó que era evidente que «en nuestro ordenamiento constitucional hay determinadas normas jurídicas que introducen el riesgo de que pueda aprovecharse para intentar que la Administración de Justicia y el poder judicial se ejerza influida por sectores externos».

«El propio Tribunal Constitucional remarcaba que ese riesgo existía. Y es posible que la existencia de ese riesgo justifique una reflexión por parte de los legisladores para modificar la situación de las cosas, la situación del ordenamiento jurídico», añadió.

Por eso, consideró que habría que pedir al legislador «que introduzca aquellos instrumentos que alejen del riesgo de politización de la justicia, pero también que permitan al órgano de gobierno de los jueces discutir de intereses colectivos y no solo corporativos».

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Llarena admitió que «los riesgos de la normativa actual los conocemos todos. Pero esto no quiere decir que se materialicen. No tienen por qué existir», dijo, tras referirse al comunicado de renuncia de Marchena, al que no nombró. 

Pablo Llarena y su compañero y amigo, Manuel Almenar. Foto: Amapola.
Plano general del acto, en el momento en el que Almenar, a la derecha, le entregó el premio a Llarena. Fotos: Amapola.

RABIOSA INDEPENDENCIA

«He defendido siempre que los jueces jueces, los magistrados, los fiscales, realizan su función jurisdiccional con rabiosa independencia, con autonomía y con responsabilidad. Y lo están haciendo con independencia del órgano en el que cumplen sus funciones o con independencia de cómo son designados por el propio Consejo del Poder Judicial».

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Y remachó: «Cuando se haga una critica a la independencia del poder judicial, que se asiente en razones de ejercicio, pero jamás en razones que vengan determinadas por el marco jurídico en que tenemos que desempeñarnos».

Previamente a su intervención, tomó la palabra Manuel Almenar, magistrado y presidente de la APM, cargo en el que sucedió a Llarena.

Almenar recordó que conoce a Llarena desde hace 29 años. Los dos pertenecen a la promoción de 1989. Señaló que Llarena era el número 1 de ella.

«Pablo es un magnífico compañero, un juez de los pies a la cabeza y un profesional cuya solvencia jurídica y valía personal es un motivo permanente de orgullo y de ejemplo para todos los hombres y mujeres que administramos justicia todos los días», afirmó. 

Después, Almenar hizo referencia a lo que puede acontecer en ese ejercicio profesional.

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«A veces la historia nos sitúa ante determinadas encrucijadas en las que, para garantizar el cumplimiento de la Constitución, la ley y la defensa del Estado de Derecho, hemos de adoptar determinadas decisiones, a sabiendas de que no van a ser compartidas y van a ser criticadas criticadas. Pero es que la Justicia es independiente o no es justicia. «, dijo Almenar.

«Asumimos la críticas. A pesar del coste profesional y personal que conllevan, aunque supongan arrostrar los insultos y las invectivas de una supuesta mayoría de la calle. Esa es la verdadera independencia. La sujeción exclusiva a la ley», añadió.

Almenar recordó a Antonio Machado y «Campos de Castilla», cuando decía, «De cada 10 cabezas, 9 embisten y una piensa».

«Y yo añadiría que 9 cabezas embisten a la que piensa. Gracias, Pablo, por ser una cabeza pensante. Gracias por anteponer la ley y la independencia de los jueces a cualquier otra razón», concluyó.  

Manuel Almenar durante su intervención glosando la figura de Llarena. Foto: Amapola.