La Fiscalía de la Audiencia Nacional se opone a reabrir la investigación sobre los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid con las declaraciones que ha hecho al respecto del excomisario José Manuel Villarejo, en prisión provisional por el ‘caso Tándem’.
El teniente fiscal y portavoz de la Fiscalía, Miguel Ángel Carballo, ha enviado un informe al magistrado Manuel García-Castellón, titular del Juzgado Central de Instrucción número 6, en el que expone que no cabe abrir una investigación ante la falta de «verosimilitud» del relato del excomisario, han informado fuentes fiscales.
Carballo señala en el informe que en la toma de declaración que se practicó a Villarejo el pasado jueves se le hicieron «múltiples preguntas para puntualizar sus afirmaciones» porque «adolecían de claridad, precisión y finalmente, verosimilitud».
Para la Fiscalía, la versión de Villarejo es una «mera recopilación de informaciones periodísticas» y «testimonios de referencia» con «especulaciones» y «juicios de valor», indican fuentes jurídicas.
El Ministerio Público señala que las afirmaciones del comisario jubilado sobre la supuesta autoría intelectual del 11-M que no se habría investigado por motivos espúreos, se sustenta en una serie de «afirmaciones vagas» y «datos ya conocidos» de los que no se han aportado avales objetivos.
Añade que algunos de los hechos que refiere Villarejo en los escritos presentados en la Audiencia Nacional sobre el tema y a los que aludió también durante el interrogatorio, ya estaban en la sentencia que se dictó sobre los atentados o se investigaron en diligencias aparte que «se archivaron sin datos concluyentes».
Villarejo presentó un escrito de 15 páginas el pasado 27 de febrero en la Audiencia Nacional en el que relacionaba uno de los ‘proyectos’ objeto de la instrucción judicial con los atentados del 11M, ponía en duda la investigación y la sentencia, y afirmaba que se dejaron líneas de investigación sin seguir por intereses espurios.
Vertía todo tipo de afirmaciones sobre los atentados del 11 de marzo, como una supuesta relación en la autoría intelectual de los servicios secretos franceses y marroquíes.
Decía que Francia puso la inteligencia, Marruecos los terroristas y España los explosivos, dado que según su teoría, el material que hizo volar los trenes primero y después el piso de Leganés donde se ocultaba parte de la célula, procedía de un arsenal de la Guardia Civil al que se recurría para pillar a terroristas con intención de atentar, justo cuando estuvieran a punto de hacerlo, entre otras ‘revelaciones’.
El pasado 4 de marzo, Villarejo también lanzó un comunicado en el que insinuó que otro país diseñó el 11-M para cambiar el Gobierno y que puede probar que no se investigó la autoría real del ataque.
El 25 de marzo difundió otro en el que el comisario jubilado reiteraba su disposición a declarar para “ayudar a esclarecer, por fin, la verdadera responsabilidad y autoría de aquella monstruosidad”. Afirmaba que faltó voluntad política de investigar la autoría intelectual.
Ese mismo día, el juez Manuel García-Castellón, que investiga el ‘caso Tándem’, lo citó a declarar el 28 de marzo para escuchar su versión del 11-M.
Cuando Villarejo declaró, su abogado, Antonio José García Cabrera, lamentó que éste no hubiera podido tener a su disposición el material que le fue intervenido sobre este asunto y se ofreció para facilitar a los investigadores el hallazgo de toda esa documentación.
Preguntado sobre por qué había esperado Villarejo 15 años para aportar esos datos a la Justicia, dijo que el excomisario, en el marco de su labor policial, recabó información y la puso a disposición de sus superiores, por lo que el uso que se hiciera «no es responsabilidad de Villarejo«.
Para el Ministerio Público, el comisario jubilado dijo ante García-Castellón un conjunto desordenado de conjeturas e informaciones caducas.