PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Condenado a 2 años uno de los mayores ciberestafadores de España

La Guardia Civil detuvo a Jordi Arias en julio en Madrid a Arias tras casi un año siguiéndole la pistaCiberdelincuencia.
|

Jordi Arias Fernández, de 23 años, estaba considerado como uno de los mayores ciberestafadores de España.

Fue detenido hace unos meses en Madrid, y suma a las condenas que ya pesan sobre él otra de dos años que le ha impuesto un juzgado de Ponferrada por estafar a una compañera de piso.

PUBLICIDAD

El juez Óscar Hernáiz Gómez, titular del Juzgado de lo Penal número 1 de la ciudad de Ponferrada, León, ha condenado a Jordi Arias Fernández por un delito continuado de estafa, quien siendo este representado por la procuradora Pascual Molinete y defendido por la letrada Fernández Rodríguez.

PUBLICIDAD

Durante el juicio por esta causa, celebrado el pasado 24 de julio, el acusado se declaró culpable de haber estafado en 2017 a una compañera de piso tras hacerse con los datos bancarios de una tarjeta de crédito de la chica con los que realizaba compras por internet.

Lo hizo durante meses sin que el padre de la joven, que era quien abonaba los gastos, se diera cuenta, aunque sí se percató cuando el estafador adquirió una serie de electrodomésticos desde esa cuenta, con una suma abultada, 5.000 euros, que sumados a los 1.800 en otros enseres destaparon la trama.

PUBLICIDAD

El Ministerio Fiscal presentó escrito de conclusiones provisionales en el que acusaba a Jordi Arias de ser el autor responsable de un delito continuado de estafa, previsto y penado en los artículos 248.2 y 249 en relación con el artículo 74 del Código Penal.

Se solicita por tanto la pena de dos años y seis meses de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena, debiendo indemnizar los perjuicios causados y abonar las costas del procedimiento.

Un año de búsqueda

La Guardia Civil detuvo en julio en Madrid a Arias tras casi un año siguiéndole la pista como el mayor ciberestafador de la historia de España.

PUBLICIDAD

El joven llegaba a manejar ingresos de hasta 300.000 euros al mes y tenía bajo sus órdenes y a sueldo a un importante grupo criminal. La Operación Lupin se saldó con 45 detenidos por fraudes «online» a una 2.400 víctimas.

Las estafas se cometían por la venta de productos de electrónica -vídeoconsolas y teléfonos móviles sobre todo- en tiendas «online» fraudulentas, a través de páginas web copiadas de otras legales y de prestigio.

PUBLICIDAD

Estas falsas páginas duraban poco, llegando a activarse solo un fin de semana para desaparecer rápidamente sin dejar rastro. Pero ese poco tiempo, y con una intensa campaña de publicidad y ofertas golosas, lograban captar a muchos compradores.

Los agentes rastrearon 30 tiendas «online» diferentes gestionadas por este joven y sus colaboradores, que captaban a los potenciales clientes en portales de compra-venta y desde ellos les «redirigían» a sus páginas fraudulentas.

Por su parte, la Letrada de la defensa se mostró conforme con la calificación y petición de condena formulada por el Ministerio Fiscal, interesando la apreciación de la circunstancia atenuante de reparación del daño y la imposición de una pena mínima.

El delito debe entenderse además cometido con carácter continuado de conformidad con la previsión del artículo 74 del Código Penal, al haberse acreditado que las operaciones delictivas fueron múltiples y tuvieron lugar en días distintos entre el 24 de enero y el 1 de agosto de 2.017.

Realizando el acusado la misma mecánica para la comisión delictiva.

PUBLICIDAD

La jurisprudencia ha resuelto de forma unánime que cuando entre varias infracciones homogéneas concurran los presupuestos del artículo 74 y unas lo sean como delito y otra u otras como delito leve, este ilícito menor es absorbido por el delito y el mismo modo las modalidades de tentativa criminal quedan integradas en los actos delictivos consumados para formar la unidad tipológica.

Distintos productos ofertados, según la época del año

Además de móviles y vídeoconsolas, en las páginas ofrecían otros productos según la estación de año, como aires acondicionados o gasóleo de calefacción.

Cerca de un año ha sido el tiempo que ha invertido la UCO para detener a este joven, pero se cree que al menos llevaba tres años cometiendo diversas estafas, aunque la que más utilizaba era el pago del producto elegido por transferencia bancaria.

Para ello, contaba con numerosas cuentas, a nombre de personas jóvenes a las que captaban a cambio de algunas significativas cantidades de dinero por facilitar sus datos.

Arias, tomaba «exageradas» medidas de seguridad, según la Guardia Civil, y utilizaba distintas identidades, no llegaba a residir nunca más de una semana en el mismo domicilio y habitualmente elegía hoteles y aparta-hoteles de Madrid capital y de las localidades próximas de Las Rozas y Majadahonda.