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¿Cómo afecta a la venta de una casa el hecho de que se hayan cometido asesinatos en su interior?

Comprar o alquilar una casa en la que sabes que ha tenido lugar un asesinato no es plato de buen gusto, por eso, los propietarios de estos inmuebles se las tienen que ingeniar para dar salida a estas propiedadesEl chalet de los Basterra no encuentra comprador después de seis años de cometido el asesinato de la pequeña Asunta, en su interior.
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Por todos es sabido que cuando una casa está en venta, hay varios factores que pueden hacer que varíe el precio de dicha vivienda.

Uno poco habitual, y por el que se podrían encontrar precios muy por debajo de los que marca el mercado es que haya sido el escenario en el que se ha llevado a cabo un asesinato, o muertes en extrañas circunstancias.

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No es algo muy habitual, pero pasa, en algunos casos, a la inversa. Ya que puede haber sido lugar de un asesinato con personajes famosos de por medio, lo cual podría atraer a alguna clientela a la que le gusta ese tipo de morbo.

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Pero ¿cómo se ven realmente afectados los precios de venta de este tipo de casa? ¿cuáles de estas viviendas han pasado por un proceso similar en España?, y, sobre todo, ¿se llegan a vender estas casas?

Para empezar, es necesario que el vendedor, y, en su caso la inmobiliaria, deben contar siempre lo que acaeció en sus interiores, aunque nuestra legislación o obliga a hacerlo. De otro modo, podría considerarse un vicio oculto que podría dar pie a la nulidad de las compras.

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Por comenzar con un ejemplo dentro de la geografía española, nos encontramos con el crimen de la pequeña Asunta Basterra, que conmoció al país.

Durante el juicio por su muerte, quedó probado que el fallecimiento de la menor, causado por una asfixia mecánica de la que se acusó a su madre, tuvo lugar en la casa familiar de Teo, no muy lejos de Santiago de Compostela, provincia de A Coruña.

Alfonso Basterra y Rosario Porto durante la vista de apelación en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. EP.

Se trata de un inmueble de 400 metros cuadrados construidos en una finca de cerca de 10.000 m². La vivienda cuenta con cinco habitaciones, cinco baños, cocina, lavadero, comedor, terraza, jardín, garaje, calefacción, muebles, puerta blindada, chimenea y hasta piscina y pista de tenis.

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La primera vez que se puso a la venta se pidió por la vivienda y los 5.000 metros cuadrados que la rodean 900.000 euros. Un precio que fue bajando, y que ahora ronda los 400.000 euros. Todavía no ha encontrado comprador.

¿Quién compra estas propiedades?

Dos de los asesinatos que más impactaron a la sociedad española también se llevaron a cabo en casas que se venden muy por debajo del precio de mercado…, pero que siguen sin encontrar comprador.

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Uno de ellos es el chalet de Pioz en Guadalajara, donde Patrick Nogueira descuartizó a sus tíos y a sus primos en el verano de 2016, está a la venta por 127.250 euros; su valor es el doble.

Chalet en el que Patrick Nogueira asesinó a sus dos tíos y a sus dos primos; su venta es muy difícil.

La casa cuenta en total con 140 metros cuadrados construidos y más de 500 de parcela que rodean toda la casa.

Tiene dos plantas, con cuatro dormitorios y dos baños, además de una amplia piscina, ahora cubierta, y barbacoa de obra. Nadie quiere comprarla.

El otro, en Las Quemadillas en Córdoba, finca en la que José Bretón acabó con la vida sus hijos, se vende por 180.000 euros, cuando su valor de mercado es de 500.000 euros.

Esta es la tendencia generalizada: Para vender hay que bajar los precios y bien, entre un 20 y un 50 por ciento, si no más.

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La finca de Las Quemadillas, donde José Bretón asesinó a sus dos hijos menores –Ruth y José– y luego los incineró, tampoco encuentra comprador a pesar de que su precio, como se suele decir vulgarmente, «está tirado».

El piso de la calle León 13, en Sevilla, en cuyo interior fue asesinada la joven Marta del Castillo, tampoco encuentra vendedor. El banco que se lo quedó por impago de la hipoteca por parte de los dos hermanos Carcaño no sabe qué hacer con un producto tan «tóxico». Nadie quiere vivir ni mucho menos dormir en su interior.

Especialistas en imposibles, vender la casa de un asesinato

En Estados Unidos existe una web desde 2013, DiedinHouse (Muerto en el interior de la casa) donde se puede saber en qué viviendas ha habido muertes traumáticas o incluso, cuáles han servido como laboratorio de drogas (entre otras informaciones curiosas).

El personal de esta plataforma asegura que una muerte violenta puede hacer que el precio de la casa caiga un 25% y que se incremente el periodo de venta un 50% en comparación con otras casas similares. Muy en línea con España.

A través de la web «Diedinhouse.com» (Muerto en el interior de la casa), se venden en Estados Unidos este tipo de inmuebles donde fueron asesinadas personas.

Pero en este campo hay vendedores que hacen del pecado, virtud, como Randall Bell.

Bell se dedica a tasar bienes inmuebles, y en su catálogo incluye la mansión de Nicole Brown Simpson en Brentwood, California; la casa de Los Ángeles en la que la actriz Sharon Tate fue apuñalada a muerte por los miembros del grupo delictivo conocido como «la familia» de Charles Manson.

También vende la mansión de South Beach en la que mataron a balazos a Gianni Versace en la entrada, la casa de la familia de la reina de la belleza infantil JonBenét Ramsey, y la propiedad de Heaven’s Gate (Puertas del cielo), en la que 39 miembros de una secta se suicidaron envenenándose y asfixiándose creyendo que sus almas viajarían al espacio exterior.

Sin ir más lejos, la citada mansión de Charles Manson salió a la venta este mes de julio por el nada despreciable precio de 1,8 millones de euros, aunque de momento, no ha encontrado nuevo inquilino.

El complejo ocupa 153 metros cuadrados y tiene dos habitaciones y 2 cuartos de baño, piscina, jacuzzi y sauna en el patio trasero, en su entorno viven actores y actrices de Hollywood, es uno de los barrios más lujosos de Los Ángeles.

En España todavía no hay un servicio como el de DiedinHouse.com. Pero con el tiempo es muy posible que emerja.

La pregunta surge, y es obligada, ¿quién se atreve a invertir en estas casas?

Una opción generalizada entre las inmobiliarias destaca que normalmente son inversores que esperan que pase un tiempo prudencial para hacerle reformas y la intentan vender a personas que no son de la misma población. Pero siempre bajando el precio de forma drástica, en la mayoría de los casos, cuando se puede, convirtiendo la vivienda en oficinas.