La defensa de ‘el chicle’ plantea que es un homicidio imprudente y pide dos años y medio de cárcel

La defensa de ‘el chicle’ plantea que es un homicidio imprudente y pide dos años y medio de cárcel

La Fiscalía y la acusación particular reclaman prisión permanente revisable por los presuntos delitos de asesinato con alevosía y ensañamiento, detención ilegal y agresión sexual
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25/11/2019 11:46
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Actualizado: 29/11/2019 12:53
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La defensa de Enrique Abuín Gey, alias ‘el chicle’, autor confeso de la muerte de Diana Quer, pide dos años y medio de cárcel por un homicidio imprudente.

Contempla ahora como subsidiaria la petición de homicidio doloso con una condena de entre cinco y siete años.

La abogada de ‘el chicle’, María Fernanda Álvarez, ha modificado su escrito para introducir la posibilidad subsidiaria de que Enrique Abuín hubiese cometido un «homicidio con dolo eventual», en el caso de que el jurado considere probado que fue consciente de la fuerza que estaba haciendo mientras estrangulaba a Diana Quer.

La Fiscalía y la acusación particular, que ejercen los padres de la joven, piden prisión permanente revisable para ‘el chicle’ por los presuntos delitos de asesinato con alevosía y ensañamiento, detención ilegal y agresión sexual.

Además, la acusación particular ha añadido a su petición el «agravante de género» al entender que Abuín Gey actuó contra Diana «valiéndose de su condición de hombre».

LA FISCALÍA: ‘COMETE EL CRIMEN POR PURA MALDAD’

La fiscal Cristina Margalet ha centrado sus alegatos finales del juicio por el asesinato de Diana Quer en el «modus operandi» de Enrique Abuin, que apunta el «móvil claramente sexual», y en las pruebas que contradicen su versión y «cazan sus mentiras» sobre lo sucedido el 22 de agosto de 2016, cuando «comete el crimen por pura maldad».

En un alegato que se ha prolongado más de dos horas y media, la fiscal se ha ratificado en que, según las pruebas practicadas, Enrique Abuín, «acechó», agredió, secuestró, violó y mató a Diana en un lugar «espeluznante» siguiendo un «modus operandi coincidente» con otras mujeres que «declararon» en el juicio «y que podrían haber corrido la misma suerte».

En todos estos casos, ha dicho la fiscal, ‘el chicle’ actuó para «satisfacer sus instintos».

Margalet ha aludido a la denuncia de la excuñada de Abuín Gey, la víctima a la que agredió el día de Navidad de 2017 en Boiro, un caso por el que ya está condenado, dos testigos a las que increpó un día antes y una mujer que aseguró que había intentado agredirla sexualmente en Ourense.

«Es una persona metódica, sigue un patrón», ha dicho, mencionando, en primer lugar, que el acusado utiliza el coche como «arma de trabajo indispensable para cometer sus delitos», intenta «quitarle el móvil a sus víctimas» para que no puedan «pedir ayuda» y queden «indefensas» y las «amenaza» con un objeto -un «desmontable» en el caso de Diana- con el objetivo último de agredirlas sexualmente.

Para ello, estima, aprovecha lugares que conoce y «los días de fiesta», las patronales de A Pobra en el caso de Diana y la Navidad en el intento de agresión de Boiro.

La fiscal ha sumado los datos de su perfil psicológico, que determinó que no tiene una personalidad patológica, y la actitud «normal» que tuvo el día siguiente a los hechos para asegurar que, si no tiene «ninguna enfermedad», comete el crimen «por pura maldad».

«Acecha y acorrala a su víctima, no siente pena, compasión o culpa. Solo satisface sus deseos y busca tener a su presa a su merced», ha resumido.

Entre otras pruebas, la Fiscal ha apuntado a que el posicionamiento de los teléfonos, elaborado por la Guardia Civil, contradice el lugar en el que él dice que se encontró con Diana, así como que los datos forenses desmienten que la muerte pudiese ser accidental.

«Es imposible causar la muerte de Diana como él escenificó en la reconstrucción», ha añadido, recordando que tuvo que producirse un estrangulamiento de «varios minutos».

También ha rechazado Cristina Margalet que El Chicle colaborase con los investigadores, ya que se «inventó una coartada», entregó un móvil «que no era el suyo» y , «solo cuando se vio con la soga al cuello», admitió haber causado la muerte, aunque inicialmente dijo que la había atropellado y contó hasta tres lugares distintos donde había dejado el cadáver.

También ha calificado de «ilógica» su última versión, que contradice las pruebas forenses y de posicionamiento móvil, y ha incidido en el hecho de que justificase la muerte de Diana alegando que tenía miedo de que lo delatase tras sorprenderlo robando de gasoil, una cuestión que tampoco avalan los testigos.

La fiscal cree que «Diana iba viva y encerrada en el maletero» del coche de El Chicle, que después el acusado «limpió a conciencia» y que hubiese sido «imposible» que transportase su cadáver hasta el sótano de la nave abandonada.

También acredita la declaración de uno de los forenses, que apreció un «edema» en la vulva y el hecho de que apareciese desnuda para determinar que fue violada, y se ha referido al hecho de que, según los forenses, las lesiones del cuello eran «más compatibles» con que hubiese sido estrangulada con la brida que se halló en su pelo.

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