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Luis Garicano: ‘La gestión económica del Gobierno en la crisis del coronavirus está siendo tardía, cortoplacista, poco profesional e ideológica’

Afirma que le parecieron "muy bien" las primeras medidas que tomó, pero que en los últimos tres decretos-leyes ha notado un giro que "contradice en muchas dimensiones la política que inicialmente se había adoptado"El líder de Ciudadanos en el Parlamento Europeo, el economista Luis Garicano.
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El líder de Ciudadanos en el Parlamento Europeo, el economista Luis Garicano –responsable del Área de Economía y Empleo de la formación naranja– califica de “tardía, cortoplacista, poco profesional e ideológica” la gestión económica del Gobierno de Pedro Sánchez en la crisis del coronavirus.

Afirma le parecieron “muy bien” las primeras medidas que tomó “en términos básicamente de tratar de mantener los ingresos de los trabajadores y autonómos -aunque con los autónomos claramente no hicieron lo suficiente, mantener la liquidez sobre todo de las pequeñas y medianas, y la de mantener el empleo usando ERTES”. Apunta que estaban muy en la línea con las que había propuesto Ciudadanos.

Sin embargo, dice que en los últimos tres decretos-leyes ha notado un giro que “contradice en muchas dimensiones la política que inicialmente se había adoptado”. “Va a una versión más populista y mucho menos equilibrada”, manifiesta Garicano.

Informa que él haría “tres cambios importantes: Menos burocracia y más facilidad para llevar a cabo estos ajustes, esas adaptaciones de las empresas y las personas a la realidad nueva; proteger a los autónomos, que hasta ahora se han llevado la peor parte de todas estas medidas; y una moratoria impositiva que permita que se conserve la liquidez de las personas durante estos tiempos tan difíciles”.

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Preguntado por qué llamamiento haría al Ejecutivo, le dice que sea “lo más pragmático posible y lo menos ideológico posible”.

“Que trate de pensar en la economía como algo que se tiene que recuperar con todos juntos, con todos de la mano -empresarios, autónomos y trabajadores- y que deje totalmente de lado durante este periodo la ideología de la lucha de clases, de los empresarios malvados que tienen tan profundamente arraigada y que puede ser muy dañina para nuestra recuperación”, explica.

Por otra parte, señala que “no solo las personas en Europa están sufriendo una crisis de vida o muerte, sino que también nuestra institución más necesaria para la paz y la prosperidad de Europa está en un momento de vida o muerte”.

Afirma que “si los ciudadanos de países como Italia en particular, que es el país clave en esta crisis, tienen la sensación al final de la crisis de que se les ha dejado tirados, si no se ve una solidaridad por parte de Europa, podemos estar poniendo en juego la propia construcción, viabilidad, y existencia de la Unión Europea”.

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¿Qué opina de las medidas económicas del Gobierno frente a la crisis del coronavirus?

La intención inicial y las primeras medidas que tomaron, que estaban muy en la línea con las que habíamos propuesto en Ciudadanos, en términos básicamente de tratar de mantener los ingresos de los trabajadores y autonómos -aunque con los autónomos claramente no hicieron lo suficiente, mantener la liquidez sobre todo de las pequeñas y medianas, y la de mantener el empleo usando ERTES, es decir usando suspensiones de empleo en vez de despidos nos parecía muy bien. Son prioridades muy importantes.

En los últimos tres decretos-leyes hemos notado un giro que contradice en muchas dimensiones la política que inicialmente se había adoptado. Va a una versión más populista y mucho menos equilibrada.

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En particular, las dificultades que se ponen a los ERTES, y esta idea de la disposición adicional del primer decreto de estos tres, en la que se obliga a que el ERTE se acabe al finalizar el estado de alarma, me parece una medida contraproducente. Cuando acabe el estado de alarma la economía no va a mejorar instantáneamente” quitar: Hace el ERTE más dañino para la empresa si ésta piensa que al día siguiente de que acabe el estado de alerta, la economía va a estar igual. Es decir, la gente no se va a tirar a la calle. Entonces, eso dificulta que la gente salga.

Luego, en el tema de dificultar los despidos tal y como se hizo -hacerlos más complicados, menos predecibles, con más probabilidades de despido nulo, con más probabilidades de litigación y de problemas judiciales- también va en dirección errónea, en el sentido de que hace que las empresas más probablemente terminen cerrando. Lo que hay que conseguir es evitar que nos cierren gran parte del sector productivo español.

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Del tercer decreto no me gusta cómo se ha planteado el tema de los arrendadores o arrendatarios.

En vez de facilitar en lo posible el ajuste entre las partes, se les está haciendo la negociación más difícil porque se le dice al inquilino “mándale una carta pidiéndole que te deje no pagar; si no te dejan, si eres una persona en estado vulnerable, pides un préstamo garantizado por el Estado que te da el banco y lo pagas.

Esto tiene varios efectos negativos. Primero, el arrendatario no tiene ningún incentivo para negociar, porque si no puedes pagar ya te darán un préstamo; segundo, se endeuda al inquilino, que ahora está pidiendo un préstamo a seis años vista para vivir; y tercero, se crea un problema de endeudamiento del Estado mayor.

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Es más sencillo que el alquiler en este momento se suspenda y que luego se prorrogue el contrato, pero no meter tantísima complejidad legal, administrativa, judicial en todo el proceso. Al final ha dejado a las personas vulnerables en una situación aún más vulnerable.

¿Con qué tres o cuatro palabras definiría la gestión del Ejecutivo?

Tardía, muy cortoplacista, poco profesional e ideológica.

Ha dicho que la gestión económica del Gobierno nos ha dejado sin margen para la crisis…

Sí, sin margen económico y sin margen político. El Gobierno en cuanto llegó subió el incremento del gasto público, que se estaba produciendo más o menos limitado a 10.000 millones anuales y se subió a 20.000 millones; se producen unos fuertes incrementos de gasto público que llevan a que haya un desfase presupuestario que a pesar de que el actual ministro de Seguridad Social cuando estaba en la AIReF insistía incluso en el mes de octubre de que llegaríamos al dos, todos sabíamos que no era cierto.

Usted por aquellas fechas anticipaba que doblaríamos en 2019 el objetivo del 1.3%…

Exacto. Eso estaba escrito porque el Gobierno estaba gastando de más. Mi excompañero Francisco Latorre también lo estuvo diciendo en aquellos momentos.

Ha sido un Gobierno que ha gastado de más, que ha estado viviendo en el presente sin pensar en el futuro y efectivamente nos ha dejado tanto políticamente con nuestros socios, como económicamente mal preparados.

Siempre que haces tus deberes es más fácil decirle a los demás “oye, yo he hecho mi parte, he tenido mala suerte”, pero cuando tienes mala suerte, como evidentemente la hemos tenido -esta crisis está siendo terrible-, pero además no has hecho tus deberes, es más difícil políticamente.

¿Qué medidas económicas ve necesarias? Cs volvió a proponer el miércoles una batería, entre ellas una moratoria y un plan de rescate a los “autónomos abandonados”.

El tema de los autónomos es absolutamente esencial, y el Gobierno lo ha dejado muy de lado. La actitud con respecto a las empresas, los empresarios y los autónomos es de desconfianza, incluso de rechazo.

Es decir, aquí no se ve a una persona que pone una panadería y tiene unos empleados y se levanta a las cuatro de la mañana como una persona que está contribuyendo a la riqueza del país y al bienestar de cada ciudadano que va por la mañana a comprar el pan.

Aquí se ve a ese panadero como un explotador que oprime a los trabajadores. Cuando uno parte de esos prejuicios ideológicos, las medidas que toma en particular con autónomos y pequeñas y medianas empresas no tienen en cuenta las necesidades de nuestras pymes, que tienen la necesidad de salir adelante.

¿Qué más echa en falta?

Hemos hablado de la parte de la moratoria impositiva, que el Estado también tiene que contribuir a mantener esta liquidez. Además, haría falta que las normas que se han hecho, sobre todo las últimas, estén mucho más claras, porque no son normas que no funcionan a favor de una persona o de otra, sino que además tienen este problema de que requieren una cantidad de papeleo y de burocracia.

Por ejemplo, según las normas de las empleadas del hogar, éstas tienen que desplazarse al empleador con una serie de documentos, ahora mismo que en teoría está prohibido viajar, para que el empleador les haga un papel. Muchas veces son normas que tienen una cantidad de burocracia muy excesiva.

Una de las medidas clave es facilitar que todos estos ajustes se puedan hacer de la manera más negociada y menos burocrática posible.

Por tanto, haría tres cambios importantes: Menos burocracia y más facilidad para llevar a cabo estos ajustes, esas adaptaciones de las empresas y las personas a la realidad nueva; proteger a los autónomos, que hasta ahora se han llevado la peor parte de todas estas medidas; y una moratoria impositiva que permita que se conserve la liquidez de las personas durante estos tiempos tan difíciles.

Eso son cosas que faltan.

Europa vive una crisis sanitaria y económica sin precedentes. ¿Cómo podemos “congelar” nuestras economías durante 3-6 meses y asegurarnos de que salgan donde están ahora? Usted hizo una propuesta completa, con números, en voxeu.org y que ha sido publicada en un libro electrónico, donde afirma que luchar contra la crisis requiere un verdadero bazuka europeo de al menos 500.000 millones…

Correcto. Constaría de tres pilares: 50.000 millones irían destinados a que países de la Unión Europea puedan contratar a más médicos, enfermeros o auxiliares, o para comprar suministros médicos esenciales. En segundo lugar, 275.000 millones serían en avales para asegurar la liquidez de las pymes y autónomos; y los restantes 175.000 millones se dedicarían a programas de protección del empleo a corto plazo, para que no se pierda ni un solo empleo en Europa como consecuencia del coronavirus.

El Banco Central Europeo ha dado un paso asegurando el acceso al mercado de todos los países, ahora es necesario que ningún país bloquee una respuesta fiscal europea… Es clave a la hora de financiar la lucha contra la crisis de tal forma que las economías europeas no salgan de esta epidemia debilitadas. ¿Qué llamamiento hace a la Unión Europea?

La Unión Europea está en un momento de vida o muerte. No solo las personas en Europa están sufriendo una crisis de vida o muerte, sino que también nuestra institución más necesaria para la paz y la prosperidad de Europa está en un momento de vida o muerte.

Si los ciudadanos de países como Italia en particular, que es el país clave en esta crisis, tienen la sensación al final de la crisis de que se les ha dejado tirados, si no se ve una solidaridad por parte de Europa, podemos estar poniendo en juego la propia construcción, la propia viabilidad, la propia existencia de la Unión Europea.

La opinión pública en España y, especialmente, en Italia estaba molesta por la falta de solidaridad mostrada por algunos países del norte. El ministro de los Países Bajos ha reconocido que no mostró suficiente empatía…

Desde Ciudadanos le escribimos una carta para que pidiera disculpas. No han sido disculpas, pero ha dado explicaciones. También hay un tema cultural: En Holanda se habla a veces de una forma muy directa, pero esto no es excusable. 

No es solo las formas, sino también el fondo…

Exacto.

Usted propuso a principios de marzo a la Comisión Europea que pusiera en marcha un programa de protección al empleo a nivel europeo, inspirado en el Kurzarbeit alemán, para apoyar que las empresas redujesen la horas trabajadas de su plantilla en lugar de hacer despidos. Finalmente, el pasado miércoles lo anunció la presidenta de la Comisión. Pondrá 100.000 millones de euros a disposición de los Estados. ¿Satisfecho o se queda corto?

Estoy satisfecho con el programa, aunque podría ser un poco mayor.

La Comisión aquí está demostrando la voluntad de hacer cosas nuevas, diferentes y absolutamente imprescindibles por Europa, como es ayudar a que la protección del empleo no recaiga solamente sobre el país que está sufriendo estos problemas, sino que toda Europa ayude con ello.

Que combatamos al virus juntos y con solidaridad…

La Unión Europea le ha demostrado a los trabajadores italianos y españoles que va a estar con ellos durante esta crisis.

Por cierto, la Comisión Europea ha respondido oficialmente a la pregunta del eurodiputado de Ciudadanos Jordi Cañas en la que denunciaba “fraude” y “abuso” de la temporalidad en el sector público, recordando que la Unión Europea ya ha instado a España en repetidas ocasiones a que redujera la elevada proporción de contratos temporales y promoviera la transición hacia contratos de duración indefinida. ¿Qué dice de esto?

Es muy grave que esto esté sucediendo en España siempre en el sector público, que no haya estabilidad en sectores como el turístico, etc. Hay quien dará explicaciones de que los contratos temporales en España tienen que ver con nuestra dependencia del turismo… Esto pasa en muchos otros países que no tienen esta situación. Y en particular, lo más inexplicable es todo el tema de la temporalidad de los contratos del sector público, de los médicos, los profesores, a quienes echan a finales de julio para contratarlos en septiembre, etc.

Es una cosa inaceptable y mi alegro que mi compañero Jordi Cañas, que está en la Comisión de Empleo, esté siendo tan activo en este tema y que la Comisión nos dé la razón.

El martes participó en la Fundación Rafael del Pino en un debate virtual sobre las consecuencias económicas del Covid-19. ¿Qué va a cambiar?

La iniciativa buscaba ser en lo posible un debate con las luces largas puestas, tratando de pensar en el mundo del futuro. Hubo muchas cosas muy interesantes. Una de ellas es qué va a cambiar en nuestro futuro, qué cosas van a ser diferentes.

¿A qué conclusiones llegaron?

Llegamos a tres conclusiones interesantes: Una, que el papel del Estado va a ser ser mayor en el futuro de lo que es ahora, que nuestras sociedades van a tener un Estado más predominante; otra, que la privacidad va a ser menor, que los ciudadanos están dispuestos a aceptar pérdidas de privacidad grandes para evitar este virus, al igual que hemos estado dispuestos a aceptar que nos confinen en nuestras casas, cosa que hace 6 meses nos hubiera parecido increíble. Cuando veíamos lo que pasaba en China en enero, nos parecía absolutamente increíble.

Y la tercera, el tema de la gestión de la globalización. Ahora estamos todos teniendo muchísimas reuniones -tres, cuatro o cinco al día- por zoom, en las que trabajamos muy bien, en las que se comparten documentos y opiniones y que llevan a la consecuencia de que la gente va a viajar menos, vamos a tener menos reuniones presenciales y vamos a tener más trabajo en casa.

Quizás el tema de cómo de integradas van a estar las economías mundiales cambie. Seguramente los países van a querer tener más de su cadena productiva en su propio país para no volver a quedarse sin elementos esenciales.

Y seguramente si el virus va viajando de país en país no es imposible que cuando haya brotes se cierren fronteras de un país o de otro, con lo cual las fronteras abiertas y la facilidad de emigración, de movimiento, a lo mejor se reduce.

Ya para terminar, ¿qué llamamiento haría al Gobierno de Pedro Sánchez?

Le diría que sea lo más pragmático posible y lo menos ideológico posible. Que trate de pensar en la economía como algo que se tiene que recuperar con todos juntos, con todos de la mano -empresarios, autónomos y trabajadores- y que deje totalmente de lado durante este periodo la ideología de la lucha de clases, de los empresarios malvados que ellos tienen tan profundamente arraigada y que puede ser muy dañina para nuestra recuperación.