El Supremo condena al asesino de Pioz a tres penas de prisión permanente revisable
Asesinó a sus tíos Marcos Campos Nogueira y Janaína Santos, de 39 años, y a sus primos, David y Carolina, de uno y tres años años, respectivamente, en agosto de 2016 en Pioz (Guadalajara). Foto: EP

El Supremo condena al asesino de Pioz a tres penas de prisión permanente revisable

Aumenta de una a tres las penas de prisión permanente revisable para Patrick Nogueira, después de que el TJSCM las rebajase de tres a una
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05/5/2020 14:07
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Actualizado: 05/5/2020 15:43
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El Tribunal Supremo ha condenado a tres penas de prisión permanente revisable y una cuarta de 25 años de prisión a Francois Patrick Nogueira Gouvela por el asesinato de su tío, la esposa de éste, y los dos hijos de ambos (un niño de 18 meses y una niña de 3 años y 10 meses), cometidos entre el 17 y el 18 de agosto de 2016 en la vivienda donde residían, en la localidad de Pioz (Guadalajara).

Patrick Nogueira fue juzgado en octubre de 2018 en la Audiencia Provincial de Guadalajara por un jurado popular, presidido por la magistrada María Elena Mayor Rodrigo, y sentenciado el 15 de noviembre de ese año a tres penas de prisión permanente revisable por los asesinatos de sus dos primos y de su tío, además de otros 25 años por la muerte de su tía.

La sentencia fue recurrida en apelación por su defensa, Bárbara Royo, y en junio de 2019 el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCM) rebajó de tres a una las penas de prisión permanente revisable del condenado. En concreto, rebajó la pena de prisión permanente revisable por la muerte de sus primos a la correspondiente por el delito de asesinato.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha estimado el recurso de la acusación particular, que fue apoyado por la Fiscalía, en relación a la condena de los asesinatos de los niños, y eleva la de 25 años de prisión por cada uno de ellos que estableció el TSJCM a sendas penas de prisión permanente revisable, atendiendo a la hiperagravación derivada de la especial vulnerabilidad de estas dos víctimas.

La Sala opta por mantener el criterio de la especial protección que la ley penal dispensa a las víctimas menores de edad, como fundamento de su agravación, siguiendo los dictados de la sentencia del Supremo 367/2019, del 18 de julio de 2019.

Confirma el resto de penas establecidas por la sentencia de apelación: 25 años de prisión por el asesinato alevoso de su tía, y prisión permanente revisable por el asesinato alevoso de su tío, por ser el último de los perpetrados cronológicamente, ya que fue de aplicación en su caso el artículo 140.2 del Código Penal que aplica esta pena al reo de asesinato que hubiese sido condenado por la muerte de más de dos personas (en este caso, los 3 asesinatos previos).

También tendrá que indemnizar con un total de 411.915 euros a familiares de las víctimas y al propietario de la vivienda donde cometió los asesinatos, por la limpieza y reparaciones que tuvo que realizar.

El Supremo ha desestimado íntegramente el recurso de Nogueira, que, entre otras cosas, defendía que en caso de confirmarse la calificación jurídica de asesinatos alevosos, debía imponerse una sola pena de prisión permanente revisable que englobara los cuatro crímenes.

El condenado argumentaba que por el último de los perpetrados cronológicamente se le había aplicado esa pena precisamente por haber cometido los 3 asesinatos previos.

La Sala de lo Penal subraya que «carecería de sentido que la muerte de tres o más personas fuera castigada con la misma pena que la muerte de una persona susceptible de ser calificada conforme al artículo 140 del Código Penal», y «que ese desenlace fuera el resultado de una extravagante regla de consunción aplicada en gravísimos delitos contra la vida».

Esta sentencia, fechada a 5 de mayo, es firme.

La rubrican los magistrados Manuel Marchena Gómez (presidente), Julián Sánchez Melgar, Juan Ramón Berdugo Gómez de la Torre, Vicente Magro Servet y Eduardo de Porres Ortiz de Urbina.

Marchena ha sido el ponente. 

SIN POSIBILIDAD DE TERCER GRADO HASTA LOS 22 AÑOS DE CUMPLIMIENTO

El tribunal acuerda que la progresión a tercer grado del condenado requerirá del cumplimiento de un mínimo de 22 años de prisión y que la suspensión de la ejecución del resto de la penas requerirá de un mínimo de 30 años de prisión, en aplicación del artículo 78 bis del Código Penal para penados por varios delitos y dos o más de ellos estén castigados con una pena de prisión permanente revisable, o bien uno de ellos esté castigado con una pena de prisión permanente revisable y el resto de penas impuestas sumen un total de veinticinco años o más.

Una imagen de la primera sesión del juicio en la Audiencia Provincial de Guadalajara a Patrick Nogueira, el 24 de octubre de 2018. Foto: EP

ASESINATO DE LOS DOS NIÑOS

La Sala de lo Penal da la razón a la acusación particular e impone las penas de prisión permanente revisable por el asesinato de los niños en aplicación del artículo 140.1.1 del Código Penal, que prevé esa pena cuando «la víctima sea menor de dieciséis años de edad, o se trate de una persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o discapacidad».

El tribunal no cree que ello vulnere el principio non bis in ídem (que impide condenar dos veces un mismo hecho) por la circunstancia de que se haya tenido en cuenta su minoría de edad para calificar el crimen como asesinato alevoso, es decir, que no pudieron oponer defensa alguna ante el agresor.

Según exponen los magistrados, el artículo 140.1.1 del Código penal no agrava lo que ya ha sido objeto de agravación en el artículo 139.1, esto es, la muerte de un menor ejecutada con alevosía por desvalimiento.

La Sala de lo Penal entiende que «la redacción del tipo hipercualificado del artículo 140.1.1 del Código es el resultado de una política criminal orientada a la protección de los menores de edad y de las personas más vulnerables por padecer alguna discapacidad física o mental. Y ese enunciado -pese a sus deficiencias técnicas- es algo más que un mecanismo de protección de las personas a las que el autor mata prevaliéndose de su imposibilidad de defensa».

Señala que el legislador «ha seleccionado, entre las distintas modalidades de asesinato en las que el autor se aprovecha de la natural incapacidad de reacción defensiva de la víctima, un grupo social muy singular, a saber, el de las personas más vulnerables y, precisamente por ello, más necesitadas de protección».

«Conforme a la interpretación que ahora postulamos, la muerte alevosa de un niño siempre será más grave que la muerte alevosa de un mayor de edad que es asesinado mientras duerme o se encuentra bajo los efectos de sustancias que le obnubilan. Y siempre será más grave porque el desvalor de la conducta es también mucho más intenso, sin que lo impida la regla prohibitiva de inherencia que proclama el art. 67 del CP», añade.

El tribunal indica que la muerte alevosa de un menor cuya edad le inhabilite para cualquier defensa no impide un tratamiento agravado acorde con su mayor antijuridicidad.

En este sentido, recuerda que en materia de delitos sexuales, el legislador ha considerado oportuno dar un tratamiento singularizado a aquellas ofensas contra menores de 16 años de edad, y además ha añadido un tipo hiperagravado en aquellos supuestos en que la víctima sea menor de cuatro años.

De esta forma, el que realice actos sexuales con un menor de 16 años será castigado con la pena correspondiente a la modalidad de agresión que se cometa, pero en su mitad superior cuando la víctima sea menor de 4 años.

A juicio de la Sala de lo Penal, «no es objetable, porque no hay un problema real de inherencia, el hecho de que la menor edad de 16 años se traduzca en una respuesta agravada -incluso, con una consideración sistemática diferenciada- en los delitos contra la indemnidad sexual y, en una respuesta hiperagravada en aquellos supuestos en los que el niño o niña está en los albores de la vida, al no haber cumplido todavía 4 años. No existe doble valoración de la menor edad de la víctima».

EL RECURSO DE NOGUEIRA

Respecto a la alegación de la defensa del condenado de que en los casos de condena por varios asesinatos la pena de prisión permanente de uno de ellos absorbería al resto, el Supremo rechaza que la penalización individualizada de cada uno de los asesinatos desborde la medida de culpabilidad y vulnere el principio ‘non bis in ídem’.

Descarta la absorción de las distintas penas impuestas por los tres delitos de asesinato por el exclusivo desvalor asociado a la última muerte alevosa ejecutada.

LOS HECHOS

Según el relato de los hechos del tribunal de la Audiencia Provincial de Guadalajara, Patrick Nogueira acudió la tarde del 17 de agosto de 2016 a la vivienda en la que residían sus familiares, en la localidad alcarreña de Pioz.

Allí, utilizando un cuchillo que había comprado un par días antes, asesinó a la mujer de su tío, y a sus hijos, y esperó a que llegara a la casa su tío para darle también muerte.

Después desmembró los cuerpos de los adultos y metió todos los cadáveres en bolsas. Limpió la casa “para no dejar rastro y asearse”, y esperó a que se hiciera la hora para coger el primer autobús de vuelta, ocultando el cuchillo empleado para cometer los crímenes.

Mientras cometía los hechos mantuvo conversaciones de WhatsApp con un amigo de Brasil.

Los cuerpos sin vida de los cuatro miembros de la familia no fueron descubiertos hasta un mes después del crimen, el 18 de septiembre, tras el aviso a la Guardia Civil de los empleados de la urbanización, alertados por los vecinos “por el olor nauseabundo que emanaba de la vivienda”.

El 17 de septiembre, sobre sobre las 21.45 horas, un empleado de mantenimiento alertó a los vigilantes de seguridad de la urbanización del olor nauseabundo que emanaba de la vivienda.

Entraron en la parcela, comprobaron que en la parte trasera el hedor era más fuerte y descubrieron varias bolsas de plástico en el salón rodeadas de moscas muertas. Inmediatamente avisaron a la Guardia Civil.

El 20 de septiembre, tres días después del hallazgo de los cadáveres, Nogueira voló de Madrid a Río de Janeiro, con la finalidad de eludir la acción de la Justicia y evitar ser detenido.

Cinco días después de hallar los cuerpos descuartizados, España emitió una orden de detención europea e internacional pidiendo la detención de Patrick Nogueira.

Las autoridades judiciales brasileñas habían respondido a las requisitorias españolas señalando que su Constitución prohibía la extradición de sus nacionales. Pedían que se les remitieran todas las actuaciones policiales y judiciales realizadas en España para “iniciar los trámites de un proceso penal”.

El acusado se entregó a las autoridades brasileñas y viajó a España para ser juzgado.

Patrick Nogueira, a su llegada al aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas. Foto: EP

El 19 octubre de 2016 fue detenido y desde entonces estuvo en prisión preventiva. 

Está interno en la prisión madriñeña de Estremera.

Familiares de las víctimas reclamaron en mayo de 2019 que el que consideran “cómplice” de Nogueira desde Brasil en estas muertes, Marvin Henriques, sea juzgado en su país.

La familia lamenta que esté libre y sin condena alguna.

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