La AJFV reprocha a Díez-Picazo haber creado confusión y afectado a la imagen de independencia del poder judicial
Luis María Díez-Picazo Giménez termina su mandato el 2 de septiembre próximo.

En el Supremo dan por hecho que Díez-Picazo no se presentará a la renovación de la Presidencia de la Sala Tercera

24 / 06 / 2020 06:50

Actualizado el 24 / 06 / 2020 21:12

Ha sido el propio Carlos Lesmes Serrano, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el que se lo ha hecho saber a su círculo íntimo, según ha podido saber Confilegal.

Luis María Díez-Picazo Giménez no se presentará a la reelección de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, responsabilidad que ha ejercido en los últimos cinco años.

La noticia se ha extendido como la pólvora. Pero él no lo ha confirmado ni lo ha negado, públicamente, todavía.

Su gestión habla por él.

La síntesis es que deja una Sala Tercera dividida por la mitad. Ese es su legado que todos sus compañeros tienen presente.

La sentencia, validando el nombramiento de Dimitry Berberoff por 3 a 2, en un tribunal que presidió él y que le impuso al demandante, el magistrado Jesús Calderón, unas costas de 4.000 euros, ha sido la guinda del pastel.

Pero antes estuvo el Pleno del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD), que tuvo lugar el 5 de noviembre de 2018, y que en una ajustada votación –otra vez– por 15 a 13 resolvió en sentido contrario a lo que días antes había fallado la Sección Segunda de esa Sala –la especializada en materia de impuestos– y que obligó a intervenir al Gobierno para poner las cosas en claro.

El resultado de la sustitución de José Manuel Sieira Míguez, en 2015, por Díez-Picazo no ha resultado. Lesmes se equivocó.

A esto hay que unir el hecho de que el presidente saliente no iba a contar con el apoyo que tuvo hace cinco años.

Una buena parte de la bancada conservadora del CGPJ no está por la labor de darle otro lustro presidencial.

Un mensaje que, en ese espacio, entre el edificio de Marqués de la Ensenada y el edificio del Tribunal Supremo, los cuales distan apenas veinte metros, rodeado de bares y de restaurantes –donde corre la información–, ha llegado de forma discreta y rápida.

En consecuencia, ya han empezado a emerger nombres de posibles candidatos: Eduardo Calvo Rojas, Pablo Lucas, César Tolosa o –como ya adelantamos en Confilegal hace unos días Pilar Teso.

Una idea extendida, que parece tener cierto consenso, es que sería aconsejable que la persona que suceda a Díez-Picazo sea de la carrera. No un miembro del quinto turno, jurista de reconocido prestigio con 15 años de ejercicio profesional. Como el presidente saliente.

¿Por qué? Porque entenderá mejor como relacionarse con sus compañeros, como llevar la paz a la Sala, como ejercer la auctoritas sin echar mano de las potestas.

Sieira, en este sentido, fue un buen ejemplo de presidente. Está claro lo que se piensa que sería lo mejor.

El mandato de Díez-Picazo finaliza el próximo 2 de septiembre.

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